entrevista exclusiva a Miguel Tregnaghi
"La multa es excesiva para un médico independiente"
Uno de los responsables del estudio de Glaxo para probar la vacuna contra el neumococo se defiende de las acusaciones.
La Justicia confirmó esta semana una multa de un millón de pesos contra el laboratorio GlaxoSmithKline (GSK) y los médicos Héctor Abate y Miguel Tregnaghi, acusados de haber incumplido requisitos legales durante el ensayo clínico Compas, realizado entre 2007 y 2011 en niños argentinos, con el fin de probar una vacuna para prevenir la neumonía y la otitis. Tregnaghi accedió a hablar con PERFIL sobre su responsabilidad en el estudio.
—Se lo acusa de negligencia en la toma de los consentimientos de quienes participaron del estudio. ¿Cómo fue ese proceso?
—La acusación se refiere meramente a un tema administrativo. Aun así, es absolutamente falsa. Todo el estudio se hizo bajo los más estrictos controles: en los protocolos, en los criterios de inclusión y exclusión de pacientes, todo fue aprobado por la Anmat y por cuatro comités de ética. De los 14 mil participantes, apenas el 1,5% de los que firmaron constemientos era analfabeto.
—Sin embargo, se señala falta de documentación o ausencia de historias clínicas en algunos casos.
—Una de las cosas más importantes en todo estudio de investigación es la toma de los consentimientos y, curiosamente, todo estaba bien hasta que en 2008 cambian las autoridades de Anmat, con la administración de Graciela Ocaña y surge esta acusación. En este tipo de estudios dan consentimiento testigos que controlan los procedimientos y puede ser que en la carga de miles de enrolamientos se haya confundido u omitido algún dato.
—¿Cuál es su relación con el laboratorio GSK?
—Soy un investigador independiente y como infectólogo trabajé con varios laboratorios en el estudio de nuevos medicamentos y vacunas. En el caso del Compas de GSK, todos los involucrados percibíamos honorarios mensuales por el trabajo. En estos más de cuarenta años en la medicina colaboré en el desarrollo de vacunas que salvaron unos tres millones de niños en el mundo.
—¿El laboratorio le ofreció asistencia legal ante la denuncia?
—Yo tengo mis abogados, que son los mismos que representan a Abate, un colega prestigioso.
La multa que nos imponen de $ 300 mil a cada uno es excesiva para investigadores independientes como nosotros. No la vamos a poder pagar. Igual, estamos apelando y no vamos a dudar en llegar a la Corte Suprema.
—¿Continuará haciendo este tipo de ensayos aquí?
—René Favaloro decía que hay que devolverle al país todo lo que nos dio y por eso decidí quedarme, aunque más de una vez pensé en seguir afuera.
—¿Cómo esta viviendo esta situación?
—Estoy muy mal. Tengo hijos médicos y una nieta que va a estudiar medicina. Ensucian un nombre y 43 años de trabajo; les hacen daño a la medicina y al país. Pero al mismo tiempo, uno se va curtiendo.
Hay tan mala información que llegaron a hablar de “la vacuna que mata”. Tengo fe en Dios, pero también incertidumbre en el proceder de los jueces. Nos vienen cascoteando el rancho desde 2003, a pesar de que nuestros investigadores fueron premiados por numerosos estudios entre millones de trabajos.
—¿A qué se refiere con “cascoteando el rancho”?
—La administración de Luis Juez persiguió a la comunidad científica, se manifestaba en contra de las investigaciones médicas bajo el discurso de que se atendían intereses de empresas desde el Hospital Público, lo que demuestra un gran desconocimiento del trabajo científico. De hecho, presentó sumarios en contra de doce investigadores; todos ellos apelaron y fueron sobreseídos.
—¿Cabe un mea culpa de cómo se realizó el estudio Compas?
—Uno comete errores cuando hace cosas. Si hubo un error, en nada puso en riesgo al estudio ni a sus participantes. Hubo otra cosa que no la termino de dilucidar y que no puedo afirmar, pero hay muchos intereses internos que ensombrecen el trabajo genuino al servicio de la salud.



07/01/12 - 05:42