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No es sólo la posesión, sino la desposesión también, lo que nos hace argentinos. Y acaso la desposesión tanto más que las posesiones. Lo prueban las islas Malvinas: nos unen porque no las tenemos, tanto más que lo que tenemos, y tanto más que si las tuviéramos. Nos dan una identidad: la de ser los despojados. El despojo nos define y afianza los mitos del ser nacional. Ya se trate de la épica deportiva en su total trivialidad (desde Firpo-Dempsey, en 1923, hasta la final del Mundial de Italia, en 1990) o ya se trate de la épica de la guerra en su completo dramatismo (las Malvinas, de nuevo las Malvinas).
La patria promete consistencia, pero está más bien hecha de huecos. Se nutre de lo que le falta, se nutre de expatriación. Argentinos por el mundo: los que están vivos pero en otra parte (desde Messi en Barcelona hasta Daniel Barenboim en Berlín), los que están muertos pero en otra parte (Cortázar en París, Borges en Ginebra, Echeverría en Montevideo, Mariano Moreno en el mar), y los que hubo que repatriar tras la muerte (San Martín desde Boulogne Sur Mer, Rosas desde Southampton, Sarmiento desde Asunción y también, por qué no, Eva Perón desde el ultraje).
Si el despojo y lo perdido nos hacen realmente argentinos, si la patria realmente se forja a fuerza de expatriaciones y repatriaciones eventuales, ¿qué decir de la fragata Libertad, hoy por hoy varada en Ghana? Un nuevo foco de argentinidad ha brotado ciertamente. Porque hasta ahora, según creo, la fragata Libertad suscitaba apenas emociones vagas, ritual de adioses con pañuelos al viento, y no siempre la certeza de ser capaces de distinguirla a ciencia cierta de la fragata Sarmiento por lo pronto.
Ahora, en cambio, retenida en la costa africana, amarrada a la fuerza, encanutada, resulta más argentina que nunca. El día que se la repatríe se cantará como nunca aquello del “grito sagrado”, aquello de “valiente muchachada de la armada”. Y si no se la repatría más, si queda para siempre en Ghana, latirá eternamente en el corazón celeste y blanco, y en las escuelas de la patria se enseñará geografía africana con mayor detallismo que hasta ahora.
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