Publicado en edición impresa de la salud del mar  

Preocupa la gran cantidad de aguas vivas que se ven en los océanos

Este verano invadieron playas argentinas, de Uruguay y Brasil. Su proliferación es un fenómeno global, que se está investigando.

Misterio. Existen unas mil especies de medusas, de todo tipo y color. Además de picar, generan pérdidas económicas. En China y Japón se comen. |

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Los miles de turistas que como cada verano coparon las playas de la costa atlántica argentina y de Uruguay se encontraron este año con un fenómeno muy particular: la presencia inquietante de aguas vivas en el mar, que en muchos casos no dejaron disfrutar del clásico chapuzón. Aunque suele ser común verlas en la franja que ocupan los balnearios entre Monte Hermoso y Necochea, esta temporada también llegaron en cantidad a Mar del Plata, Villa Gesell y hasta Punta del Este y playas de Brasil.
El incremento cada vez más significativo de estos organismos gelatinosos ya es motivo de alarma e investigación por parte de los científicos. Es que países como EE.UU., Australia, Israel y Japón ya sufren los avatares económicos que implica la proliferación de aguas vivas. ¿Hay una invasión de medusas? “Lo que está ocurriendo es que, aparentemente, cada vez es más común ver estos fenómenos de explosiones demográficas o grandes apariciones de medusas. Hay investigadores que postulan que la sobrepesca y el calentamiento global podrían estar favoreciendo el incremento de estos organismos, pero en realidad esa es una hipótesis que debe ser probada”, explicó a PERFIL Gabriel Genzano, responsable del Grupo de Investigación sobre Medusas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Mar del Plata. “En la Argentina hay más registros de avistajes, pero aún no tenemos un dato comparativo válido. No es posible precisar si las poblaciones crecieron”, agregó, por su parte, Hermes Mianzan, investigador del Conicet y director del proyecto de ecología pesquera del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero.

Problemas. Existen aproximadamente mil especies de medusas. En aguas argentinas, hay unas 120 diferentes. Las más comunes son las Olindias sambaquiensis, que son endémicas desde el sur de Brasil hasta Río Negro (son las que se encuentran en la zona de Claromecó y Monte Hermoso). “Estos organismos tienen apariciones masivas, porque cuando hay mucha disponibilidad de alimento o alta temperatura, los pólipos empiezan a liberar gran cantidad de medusas. Después, de acuerdo a las condiciones hidrogeográficas e incluso del viento, puede ser que sean atraídas o depositadas sobre la línea de la costa”, explicó Genzano. En Villa Gesell, San Clemente y Mar del Plata también se pueden hallar Lirope tetraphylla, medusas casi invisibles (el 95% de sus organismos es agua), de un centímetro de diámetro.

Las aguas vivas cuentan con una corona de tentáculos, donde hay cientos de células urticantes que contienen en su interior una sustancia tóxica. Sólo las australianas –que no llegan a nuestras costas– son mortales; concretamente la Chironex flecheri, conocida vulgarmente como avispa del mar, y que encabeza la lista de los animales más venenosos del mundo. El resto suele causar una lesión en la piel, que provoca fuerte picazón y ardor (ver recuadro). De hecho, cada verano sólo en Monte Hermoso hay entre 600 y mil turistas afectados por la “picadura” de una agua viva, que requieren asistencia médica.

Advertencia. Pero no sólo el turismo se ve afectado por la proliferación de estos organismos gelatinosos; también la sufren las centrales eléctricas que utilizan agua de mar para enfriar sus turbinas. En Japón, Israel y Escocia varias plantas debieron parar la producción de energía por el taponamiento de sus sistemas de refrigeración con toneladas de medusas. “Las pérdidas económicas alcanzaron cifran enormes”, señaló Mianzan. Otro de los sectores afectados es la industria pesquera. “Muchos lugares donde históricamente se explotaba el recurso pesquero, ahora están tirando redes y sacando gelatina. A tal punto que ya muchos países están pensando en explotar la medusa como recurso, ya que es consumida en China y Japón desde hace muchos años”, dijo Genzano.
Argentina también está empezando a estudiar en un plan piloto cómo implementar la pesca de aguas vivas. Además, el país participa de un proyecto global para tratar de saber si hay o no un crecimiento de la población de medusas. La iniciativa del Centro Nacional para el Análisis Ecológico de la Universidad de California, en EE.UU., planea crear una base de datos (ya tiene 500 mil registros) con avistajes de medusas en el mundo. Es que los científicos ya plantean que la proliferación de aguas vivas podría ser un indicador directo del deterioro progresivo del ecosistema marino.
“La hipótesis es que al extraer muchos peces se estaría eliminando competidores por el alimento y también a algún predador. Y si realmente está aumentando la temperatura del mar, estamos creando un caldo de cultivo donde se van a desarrollar medusas con más facilidad”, concluyó Genzano.

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