Publicado en edición impresa de cuentas pendientes de una guerra narco  

Los Mensajeros de la Muerte, el grupo sicario detrás del asesinato en Retiro

Es la estructura más sanguinaria y responde a Daniel “el Loco” Barrera. El jefe es Carlos Angulo, alias “el Pollo”, y cuenta con cinco hombres preparados para matar.

Ejecutado. Una ráfaga de disparos de un sicario que iba en moto tomó por sorpresa a Mojarro, en Marcelo T. de Alvear y Talcahuano. |

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El fantasma de la monstruosa organización que lidera Daniel “el Loco” Barrera Barrera, el heredero de Pablo Escobar Gaviria y el capo narco más buscado de Colombia, sobrevuela la Ciudad de Buenos Aires. Desde que el misterioso colombiano asesinado el martes pasado en el barrio de Retiro dejó de llamarse Carlos Brausin García para convertirse en Jairo “Mojarro” Saldarriaga –su verdadera identidad–, los investigadores entendieron que estaban frente a un crimen de difícil resolución.

Mojarro –también conocido como “el Guajiro”– era un ex guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que terminó alineándose a la banda de Barrera Barrera. Junto con otros veinte ex integrantes de las FARC conformó el brazo sicario más efectivo del grupo, conocido como Los Mensajeros de la Muerte o Los Llanerazos. Le encomendaron varios trabajos fuera de Colombia. Entre ellos la ejecución de Héctor Duque Ceballos, alias “Monoteto”, el colombiano que fue acribillado en el estacionamiento del shopping Unicenter en julio de 2008.

En enero de 2009 estuvo en España para ejecutar a Leónidas Vargas, uno de los principales enemigos de Barrera Barrera. Hasta el año pasado, Mojarro formaba parte de la mesa chica del capo narco más buscado. Sin embargo, el desvío de un cargamento de 500 kilos de cocaína lo dejó fuera de la organización. Y con sentencia de muerte.

Uno de sus subordinados, Carlos Angulo, alias “el Pollo”, se convirtió en el nuevo jefe de Los Mensajeros de la Muerte, y en el hombre encargado de cumplir la voluntad del jefe.
Desde Colombia aseguran que el Pollo recibiría órdenes de dos lugartenientes de Barrera, conocidos como “el Canoso” y “el Viejo”. Según datos que publica el diario El Tiempo de Bogotá, Angulo opera junto a otros cinco sicarios: Ricardo o Patacón; William o el Willi, Pablito o Carracas, Márquez o Tocayo y Daza o Camilo.

Lo que se sospecha es que algunos de estos nombres podría haber ejecutado el crimen de Mojarro. Si bien Los Mensajeros son expertos tiradores de fusiles R-15 y M-60, dependiendo el lugar y la complejidad del ataque suelen utilizar armas de menor calibre, como pistolas 9 mm o revólveres calibre 38.

Bendito país. La División de Homicidios de la Federal todavía no se explica por qué Mojarro eligió como refugio la Ciudad de Buenos Aires. De lo que sí están convencidos es de que contaba con cierta “protección”. Mojarro llegó al país en agosto del año pasado, escapando de Los Mensajeros. Lo hizo tres meses después de la frustrada emboscada que sufrió en un complejo deportivo de la ciudad de Villavicencio, donde un grupo comando acribilló a seis personas que estaban junto al hombre que ellos buscaban.

Con un pasaporte a nombre de Carlos Brausin García burló los controles aduaneros de Ezeiza. Su nueva vida parecía encaminada. Hasta que Alexandra, su supuesta esposa, arribó a la Argentina en los primeros días de abril. La pista que ella dejó fue clave para que el brazo ejecutor de Barrera pudiera ubicar a Mojarro y saldar una vieja deuda pendiente.

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