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De una modelo y cantante a una periodista de renombre. Así de radical podría ser el cambio, desde hoy, en el Palacio del Elíseo. Es que luego del recuento de votos del ballotage, los franceses podrían tener como nueva primera dama a Valérie Massonneau Trierweiler, si es que la tendencia se mantiene y François Hollande gana las presidenciales de Francia.
Editora de política de la revista Paris Match y conductora de un programa de entrevistas en la televisión gala –aunque pidió licencia en ambos trabajos para no interferir con la campaña de su pareja–, esta mujer de 47 años pareciera la antítesis de Carla Bruni. Sin embargo, ambas comparten un pasado sentimental escandaloso. Es que así como la italiana hizo un enroque cuando dejó a su pareja, el editor francés Jean Paul Enthoven, 20 años mayor que ella, por su hijo Raphael –por entonces casado y con suegro famoso– y con quien luego tuvo a su primer hijo, Valérie cambió a su marido periodista por Hollande, esposo de su amiga Ségolène Royal.
Cuando tiempo atrás, Massonneau ingresó a la redacción de Paris Match, se enamoró del secretario de redacción, Denis Trierweiler, con quien se casó y tuvo tres hijos. Involucrada en política por su trabajo, comenzó una intensa amistad con Ségolène, que por entonces era ministra de François Mitterrand y estaba casada con Hollande. Tan íntimas se habían vuelto que hasta organizaban grandes cenas en las que participaban maridos e hijos; Royal y Hollande tuvieron cuatro.
Pero la hermosa amistad terminó cuando Ségolène fue elegida como candidata a presidente por su partido para las elecciones de 2007; que finalmente ganó Sarkozy. Por ese entonces, Hollande, que había soñado con tener ese privilegio y vio como su mujer se lo arrebataba, decidió consolarse en brazos de Valérie. El amor surgió como una aventura aunque ella asegura que a Hollande lo conoció hace 23 años y que su relación surgió mucho antes de que al político se le frustrara el sueño presidencial, y se consolidó tras sendos divorcios. Ella conserva el apellido de su ex; aún no formalizó legalmente su “concubinato” con François.
Sencilla en su día a día, Valérie dice que no quisiera ser una celebridad, porque eso le impediría hacer lo que le gusta, como ir al supermercado de su barrio. Ciertamente, éste será sólo un anhelo si es que esta noche su compañero se impone a Sarkozy. Y en la línea de Bruni, que siempre aparecía impecable en los actos protocolares, la mujer de Hollande reveló a una revista femenina que el único vestido de un diseñador que usó en su vida se lo prestaron para una cena en el Palacio del Elíseo durante la presidencia de François Mitterrand.