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El alfajor de arroz tiene más grasas totales que un alfajor tradicional

Es el último boom de los kioscos y es muy consumido por quienes buscan cuidarse de las calorías extra. Pero el único beneficio real es que viene en porciones muy pequeñas.

Mordeme. Los nutricionistas se resisten a darlo como parte de una dieta. Pero sabe bien y su consumo crece. |

Arroz inflado, un poco de dulce de leche, una mínima cobertura de chocolate; parece una golosina simple, al paso, que no engorda, ideal para dietas o meriendas apuradas. Además, con el agregado de la tradición argentina del alfajor. Sin embargo, según expertos en nutrición no hay que abusar porque sigue siendo una golosina y no tiene las ventajas, por ejemplo, de cualquier fruta, incluso las estigmatizadas como “gordas”, como la banana.

Un informe de la Fundación Daat (“Inteligencia para el tratamiento de la obesidad y la diabetes”) exclusivo para PERFIL mostró las debilidades de la golosina de arroz  (cuya marca Chocoarroz”, de Delilight, amenaza con convertirse en un genérico): mostró que estas golosinas tienen más grasas totales por unidad que un alfajor –aunque pesan la mitad– y tienen apenas un poco menos de calorías. El único beneficio que brindan como parte de una dieta es el hecho de que su tamaño es menor. De hecho, un alfajor  tradicional pesa entre 45 y 50 gramos, contra los 25 a 30 gramos de un alfajor de arroz.

Viviana Baranchuk, encargada del estudio, remarcó que la principal sorpresa del informe que lideró: “Nos llamó la atención que las grasas saturadas sean iguales a las del alfajor, con prácticamente la misma cantidad de colesterol”.

Baranchuk contó que dejó de recomendar la golosina porque no da saciedad y tiene demasiadas calorías si se piensa en dietas hipocalóricas o personas que quieran mantener su peso, o aprender a comer. “En todo caso”, continúa Baranchuk, “el chocoarroz es una buena colación para una vez al día, a la que no habría que sumarle una barrita de cereal porque se aumenta mucho la ingesta calórica”. Hay que elegir, remarca: o una o la otra, y no más de una vez al día, o a media mañana o a media tarde, pero nunca combinadas.

Como fuera, lo cierto es que el consumo del alfajor de arroz ha explotado y ha logrado convertirse en uno de los éxitos de quiosco del último lustro, lo más nuevo desde la invención de las barritas de cereales hacia fines de los años de 1990: un cálculo del periodista Alfredo Sainz en su blog cifró en 3 millones las unidades que se venden por mes, a un promedio de unos $4. PERFIL consultó a las empresas que las fabrican y venden –aproximadamente media docena– y a sus consultoras de comunicación, pero se negaron a participar en esta nota.

Método.
El estudio se hizo con 28 unidades en total (10 barritas de cereal, 4 barritas de cereal light, 7 chocoarroz y 7 alfajores), a partir de la información del rotulado, es decir, sin análisis químico del contenido, y se hizo un promedio de cada categoría. Lo bueno para hipertensos es que el “choco” tiene menos sodio que sus competidores. En calorías, están casi igual a los alfajores; y casi no tienen fibra. Ahí aparece el problema: poseen las mismas grasas o más que un alfajor.

Numéricamente, la golosina de arroz tiene 19,3 gramos de grasas totales, contra 17 gramos de un alfajor, 13,3 gramos de una barrita de cereal y apenas 4,6 gramos de una barrita de cereal light.

Claro que también hay expertos que creen que en el fondo no conviene ninguna (ver aparte) y hay que volver a lo no envasado.

Silvio Schraier, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, dijo: “No aconsejo ningún producto de estos, si me lo pregunta mi paciente le diré que sí pero no se lo recetaré. El humano puede vivir sin golosinas. Sólo si es muy importante para alguien lo autorizo, pero sin excederse si se trata de dietas de 1.200 calorías diarias”.

 

“Siempre es mejor una fruta”

El presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, Silvio Schraier –quien no participó del estudio de Daat–, señaló con reparos que el alfajor de arroz con chocolate es una buena opción como golosina porque es la de menor cantidad de calorías, pero remarca que este hecho no autoriza a comerlo de forma ilimitada.

Y agregó: “La banana no es mala palabra, se puede comer una por día, lo mismo el turrón”. Para Schraier, “el hecho de que un alimento sea light no quiere decir que no engorde sino que tiene un porcentaje menor de calorías o sal o grasa. El clásico turrón tiene más o menos las mismas calorías que una barrita, pero en el imaginario colectivo el turrón engorda y la barrita no. Lo mismo pasa con el chocoarroz. Toda la vida es mejor una fruta, siempre que se pueda hay que elegir un alimento que además de bajas calorías aporte vitaminas o proteínas”.

Y concluyó: “Una fruta convencional, una manzana de 150 gramos, puede tener más calorías que un chocoarroz, 150 calorías. Pero se trataría de una fruta del tamaño de una pelota de tenis”.

 

Las dietas, CFK y  el chocolate

No hemos hecho ningún estudio en profundidad sobre la golosina de arroz. Sí es algo que se escucha habitualmente en el ambiente de médicos especialistas en nutrición el hecho de que es un producto con muchas grasas. Se supone que la Anmat regula y eso debería estar todo perfectamente verificado y explicitado en las etiquetas. Tienen 80 calorías, es decir que es como una barrita. Y cuando pasan de las 100 calorías es debido a la cobertura símil chocolate, que puede ser más grasa. Esta semana la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, me nombró. Debo decir que el hecho de que la Presidenta me vea habitualmente es un honor para mí, independientemente de la ideología política. Me honra. Su expresión fue de broma y me eligió a mí como referente. Me quedo con esa parte. Dijo que la dieta no debe ser aburrida, estoy de acuerdo. Es algo que yo mismo digo todo el tiempo. Pero es que uno imagina que la dieta es así, algo restringido, que hay que cuidarse. Es cierto, pero también es cierto que la dieta deber ser placentera. Yo me sentí gratamente sorprendido por su sentido del humor.

Una vez, nos encontramos en una inauguración, con ella y con Néstor Kirchner, y bromearon con que tenían momentos en que comían medialunas y me veían a mí en la tele y les daba culpa. Fue la única vez que estuve con ellos.

A pesar de que no se vincula con las golosinas quiero aprovechar este espacio para referirme a mi supuesta cercanía con el PRO. A mí me contrató la Ciudad para una tarea técnica, vinculada a la salud de la gente. Es un trabajo por tres meses, y después se verá el impacto. Pero mi idea no es entrar a la política, soy un técnico, y puedo trabajar para Macri o para Pilar o para Malvinas Argentinas.

* Alberto Cormillot.

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