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Moyano, gremio y política

  • Por Santiago Senen González | 30/06/2012 | 23:00
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Nosotros tenemos un cañón. Ellos, no importa cuántos son, sólo tienen revólveres”. Un íntimo asesor de Hugo Moyano me lo comentó una tarde en su estudio, hablando de ese poder que el “camionero” consolidó con Néstor Kirchner. De la “alianza estratégica” que mantuvo durante su gestión, luego se transformó, durante el primer turno de la presidencia de Cristina, en “defensor del modelo”.

Ese poder lo puso en juego – como ensayo – el miércoles 20 de junio, más allá del feriado. Tenía pensado en esgrimirlo cuando vino la citación judicial de Suiza, pero en aquella oportunidad aceptó la sugerencia de Cristina, que lo llamó  por teléfono, para que desactivara el paro general anunciado.

Claro que esta acción de fuerza, tomada durante la discusión de su convenio laboral, la hizo ahora al margen de la conciliación obligatoria dictada por Trabajo, al no llegar a un acuerdo con la patronal. Y  la concretó, se dice que como protesta por la amenaza del vicepresidente Amado Boudou de aplicar una polémica Ley de Abastecimiento.

La intención de Moyano, antes y en la actualidad, no es “tomar el poder” –lo de La Bastilla fue hace tiempo y en otro contexto–. Al morir Néstor, dejó de ser casi un socio, y no pudo mantenerse ni como primus inter pares. Su viejo proyecto –desaparecido Néstor– se fue a pique y Cristina se inclinó por las nuevas promociones. La Cámpora fue la privilegiada.

Aunque, según un allegado a su entorno, tenía la esperanza de  volver a ser, como mínimo,  diputado provincial, como en 1987 o algo más pero… no mucho. ¿Vicegobernador? Algunos recordaban que acompañó a Saúl Ubaldini en su aventura de candidato a jefe del Estado bonaerense, cuando Eduardo Duhalde lo derrotó en 1991. Este antecedente determinó que Néstor lo llevara a ocupar los dos altos cargos en la estructura del Partido Justicialista que abandonó a su pesar, cuando Cristina congeló ese cuerpo orgánico del movimiento.

Todo esto en el terreno político. En el terreno sindical es un admirador de Jimmy Hoffa, el que fue  legendario jefe de la Hermandad de los Camioneros en los Estados Unidos, detenido tras varios años de reinado, acusado de vinculación con la mafia. Desapareció ya en libertad –en circunstancias nunca  aclaradas–. Moyano visitó a su hijo, en el país del Norte, a James Phillip Hoffa. Es de señalar que el año pasado fue reelecto por  sexta vez en el poderoso sindicato de los camioneros yanquis: conocido como “Los teamsters”.

Cuando comenzó el enfrentamiento con la Presidenta, inició el armado de otro proyecto con miras al futuro. Retener, por supuesto, “la columna vertebral” expresada en la CGT y tejer alianzas políticas dentro del “movimiento”, para el futuro cercano. Sus métodos no han sido ortodoxos para muchas acciones, en especial cuando “cooptaba” afiliados a través de “encuadramientos”, disputando espacios con otras organizaciones de la misma corporación.

Asimismo, era necesario cambiar su figura, teñida de “patoteril”, tras conocidas grescas con representantes de otras organizaciones. Incluso cuando hace seis años, un 17 de octubre, uno de los choferes del gremio “posó” ante la TV con un arma en la mano, disparando a “compañeros”. Fue cuando trasladaban los restos de Perón a la quinta de San Vicente.

Para parecer –y lo logró– más civilizado, hace pocos meses, visitó diversas casas de altos estudios de todo el país e incluso la filial criolla de Harvard. Pero, además, hace pocos días habló ante los socios del Club del Progreso, en su tradicional reducto de la política y la cultura porteñas. 

Mientras armaba el congreso que lo reeligiría el 12 de julio de 2012 en el cargo que ocupa hace 8 años, sus adversarios, la mayoría de “los gordos’” o sea los representantes de los grandes sindicatos, recurrieron a la autoridad laboral en demanda de que se declare nulo su llamado a comicios. Lo hicieron en virtud de la citación efectuada el  23 de mayo por su Consejo Directivo, con el supuesto de que no tenía quórum.

Estos oponentes al “camionero” –algunos de los cuales no son bien vistos por los sectores del Gobierno conocidos como “progresistas”– llevan como candidato a Antonio Caló, quien, si es aceptado, ya que ha proclamado su “defensa a muerte del plan económico” gubernamental. Hay que señalar que ningún secretario general en ejercicio de la UOM, como sería este caso, ocupó la titularidad de la CGT. Ni el mítico Augusto “El Lobo” Timoteo Vandor, ni Lorenzo Miguel se instalaron en la jefatura de la central sindical.

Ahora, el dirigente “camionero” unificó el reclamo de todo el arco sindical con el pedido de aumento del mínimo salarial a partir del cual se paga impuesto a las ganancias, y la extensión de la cobertura  del salario familiar a todos los trabajadores. En  el arco gremial tiene la adhesión de una de las  dos centrales alternativas, la CTA, mientras que Luis Barrionuevo mantiene su “neutralidad”. Se conforman así cinco núcleos del movimiento obrero organizado.

Al mismo se le agregan  los sectores “contestatarios” de comisiones internas, en muchos casos para formar un conglomerado de casi tres mil organizaciones. La mitad de ellas con personería gremial y la otra sólo con “inscripción”, que no permite ciertas facultades para su desenvolvimiento.

Las demostraciones de fuerza del 20 y el 27 de junio que no cambiaron las líneas previstas ni los derroteros ya esbozados de uno u otro sector, en el ancho espectro peronista. Habrá quienes se embarcarán en señalar que hay actitudes destituyentes o golpistas ante este ejercicio democrático que es la huelga. Gobiernos civiles de otro signo, como el de Arturo Illia  asistieron  a la toma de 11 mil establecimientos fabriles, en 1964, sin represión. Algo parecido ocurrió con Raúl Alfonsín –radical también– que había ganado nada menos que al peronismo no proscripto en esos momentos –1983– cuando sufrió 13 paros a lo largo de su gestión.

Moyano afrontará diversos embates del poder y posiblemente “se activarán juicios” en su contra. Pero el gran partido está en otro lugar. Las elecciones del año próximo donde Cristina y sus allegados piensan repetir las cifras del 2011. Si ello no ocurriera habrá lucha por el sucesor en el peronismo. Moyano apoyará casi seguramente al rival de Cristina.

A la democracia no la alteran los trabajadores.


*Periodista e historiador del movimiento obrero.

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