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¿Ganó México?

“Los presidentes mexicanos son constitucionales, no caudillos. Tienen su poder cuando son presidentes y su poder es casi absoluto, casi sagrado. Pero pierden su poder con la investidura.”
El ogro filantrópico, Octavio Paz.

“¿Por qué el sólido Estado mexicano nacido de la Revolución y del cardenismo se convirtió en un semi-Estado mientras países con menos recursos, como Bolivia, tratan de dejar de ser semi-Estados para reforzar la unidad nacional y el Estado en una nueva revolución de Independencia?”, la pregunta que se formula el diario mexicano La Jornada en una reciente columna de opinión titulada “La descomposición del ogro filantrópico” tiene muchas respuestas pero, lamentablemente, son todas preocupantes para el futuro de México.

Es que aquel “ogro filantrópico” que había cuestionado el genio de Octavio Paz hacia fines del siglo XX hoy está de regreso. Ese Estado mexicano monopolizado por el PRI ofrecía, a nombre de los grandes principios de la Revolución Mexicana, bienestar a los trabajadores y otros ideales como educación laica y gratuita para todos y seguridad social, mientras mantenía problemas estructurales relacionados con la Justicia y la corrupción del poder político. Son esas metas, todavía inalcanzadas, las que permitieron el crecimiento de los narcotraficantes.

Algunos mexicanos dicen que al presidente saliente, Felipe Calderón –ese que les declaró la guerra a los narcos, y está visto que la perdió–, le dicen “Misión Imposible”: cada vez que termina un mensaje, se autodestruye. Humor entre el humo y el olor a pólvora, en medio de la lucha contra los narcos que ahora Enrique Peña Nieto se propone llevar a cabo.

A mediados de 2009, otro diario mexicano, El Universal, planteaba un interrogante todavía lejano. Entonces, la violencia, o la percepción que los mexicanos tenían de ella, no era tan fuerte como ahora. “Especulábamos sobre la posibilidad de que México se ‘colombianizara’. Esto suponía que el demonio estaba afuera queriendo entrar. Para dolor de México, hoy está adentro y no tiene previsto salir.” Nada para añadir.

O quizá, sí. Hablando del poder mexicano, se podría citar a Porfirio Díaz, el inoxidable dictador que gobernó por décadas el país: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

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