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Bajo la lluvia, una multitud aguardaba para ingresar al Ministerio de Trabajo. En largas colas, hombres, mujeres, niños y ancianos esperaban para darle el último adiós a Evita.
Ella descansaba en un ataúd, con tapa de cristal, y con el escudo peronista sobre su pecho, en la capilla ardiente montada en el vestíbulo de entrada del edificio. Detrás, el presidente Juan Domingo Perón, con una leve inclinación de cabeza, agradecía las expresiones de dolor de los que desfilaban, en silencio, unos y entre sollozos, otros.
Aunque hacía meses que se esperaba el desenlace, la mayoría de sus seguidores confió en un milagro hasta el último momento. Eran tantos los que rezaban por ella… Pero no sucedió.
Evita murió el 26 de julio de 1952, a las 20.25, mientras Perón permanecía de pie detrás del respaldo de su cama. Ella tenía treinta y tres años. En su breve actuación pública, nada más que siete años, había grabado su huella en la historia.
Perón se quedó solo. Había perdido a su compañera de la vida y de la política. No logró terminar su segundo mandato. Fue derrocado tres años después, el 16 de septiembre de 1955. Debió esperar dieciocho años en el exilio para poder regresar a la Argentina. En 1973 fue elegido presidente por tercera vez, pero no le alcanzó la vida para concluir su mandato. Murió el 1º de julio de 1974.
Bajo la lluvia, una multitud aguardaba para ingresar en la Casa de Gobierno. En largas colas, hombres, mujeres, niños, ancianos y sobre todo, jóvenes, esperaban para darle el último adiós a Néstor.
El descansaba en un ataúd cerrado, con varios pañuelos blancos de las Madres de Plaza de Mayo sobre la tapa, en la capilla ardiente montada en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. Detrás, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner acariciaba el féretro y llevaba la mano hacia su corazón como respuesta a los gritos de “¡Fuerza, Cristina!” que le dirigían los que desfilaban. Otras veces, se acercaba para abrazarlos y recibir sus ofrendas: rosarios, banderas, cartas…
Aunque se temía por su salud, nadie esperaba ese desenlace, la mayoría de sus seguidores confiaba en que, en 2011, sería presidente otra vez. Pero no sucedió.
Néstor murió el 27 de octubre de 2010, a las 9.15, en los brazos de Cristina. El tenía sesenta años. En su breve actuación nacional, nada más que siete años, había grabado su huella en la historia.
Cristina se quedó sola, había perdido a su compañero de la vida y de la política. Un año después, inició su segundo mandato como Presidenta avalada por más del cincuenta y cuatro por ciento de los votos.
*Historiadora. Autora de Eva y Cristina (Editorial Vergara).
En plena noche, Lázaro Báez abrió su chacra a la prensa y contestó preguntas
Báez dice que van a expropiar Papel Prensa y él es "la bala de plata" K
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