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¿Quieren un argumento tranquilizador? Uno no elige de quién se enamora. Dicho esto, paso a golpearme la cabeza contra la pared por mi nivel de hipocresía. Asco doy. La evolución humana está en un punto crítico. Cada día tenemos más libertades, y nos sentimos con derecho a reconocernos como mamíferos que se olfatean el trasero y si la “pieza” atrae, adelante con los faroles. El problema es que buena parte de la sociedad se construyó sobre formas que nos organizan y “controlan”, no gracias a la inteligencia. Sin una cuota considerable de formalidad, la convivencia entre personas se vuelve intolerable, y terminamos colgados arriba de un árbol igual que nuestros antepasados los monos; eso sí, con un iPod entre las manos. Lamento aguarles la fiesta orgiástica, pero la filosofía del todo vale es muy contagiosa y muta al estilo virus. Mañana alguien va a golpear la puerta del coqueto departamento de Tinelli con el argumento de que “puede” vivir ahí. ¿Por qué? Porque se siente más macho alfa que él. ¿No somos animales acaso? Es decir, el planeta está parado sobre un equilibrio social muy delicado, y si algunos tienen derecho a todo, es probable que los demás quieran extender ese beneficio a sus “otras” necesidades. Efecto mariposa que le dicen; el nuevo noviazgo entre Tinelli y la ex mujer de Ortega podría derivar en una revolución al estilo Cuba. ¿Exagero? Sigan mostrando sus vidas relajadas delante de personas que viajan cuatro horas por día arriba del Sarmiento, y en breve van a ver cómo los demás se van a sentir tentados a desear la “casa de su prójimo”. Una y otra vez los privilegiados cometen idénticos errores. La ruptura de códigos está detrás de la caída de muchos nobles y reyes históricos. Hay mujeres (también hombres) con bigote, y suelen ser las más tentadoras del lote. El encanto de lo prohibido, esas conversaciones entre sábanas que comen la cabeza del “ex” y alimentan las más intensas pasiones (jamás las llamaría oscuras). Claro que también podemos ponerle un freno, apretar el acelerador con un único fin: hacer que el mundo sea un lugar menos doloroso. Las formas son la civilización. Podés romperlas, generar angustia, y encima decir que todo vale en función del amor y la libertad. Las consecuencias serán un retorno al salvajismo. Cuando tenés mucho es difícil que te pongas límites. Sin embargo, no todas las cosas que se fueron perdiendo eran malas o constituían represiones sin sentido. ¿Cuántas tragedias se evitaron gracias a una represión bien puesta? Les guste o no, es el precio a pagar por haber dejado las ramas. Nuestros antepasados se reprimieron para que hoy disfrutemos de una sociedad más o menos vivible. Ojo con sentir que tocamos el cielo con las manos. Ahí nomás, bien cerquita, siguen estando los instintos bestiales que, por ejemplo, pueden llevar al mejor amigo del conductor a mirar a sus hijas con ojos de deseo. Abran las puertas que quieran. Después no se quejen de los “animales” que quedan en libertad.