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El taekwondista argentino había dado una vuelta olímpica con una bandera: era la primera medalla de oro de Argentina en Londres.
Mauro, de 9 años, combatía mientras su hermano, de 7, lo alentaba en un costado. Pero Sebastián, alias Pupi, que jugaba al fútbol 5 en una escuela de Corrientes, también se preguntaba –por dentro, introvertido él– si podría combatir como su hermano. Creía que el taekwondo no era para él: “No tenía carácter para un deporte de combate”, le dijo el 21 de mayo a La Gaceta de Tucumán. “No podía pegarle a nadie, ni quería que me pegaran”, explicó el 15 de junio a La Razón. Sin embargo, se equivocaba, y mal: Sebastián Crismanich, que de él versa esta historia, consiguió ayer la medalla de oro de taekwondo (categoría de hasta ochenta kilogramos) en los Juegos Olímpicos.
De 25 años, estudiante de Ingeniería Agronómica en la Universidad Nacional de Córdoba, Crismanich derrotó ayer 2-1 al armenio Arman Yeremyan en la semifinal, y 1-0 al español Nicolás García Hemme en la final. Era, la de él, la primera medalla de oro de la Argentina en Londres.
El hermano de. La historia de Sebastián es inexplicable si no se la enlaza con la de su hermano. El 15 de mayo de 2010, Mauro le contó al sitio web Sólo TKD que empezó a combatir porque le gustaban las películas de Bruce Lee, y su papá, Daniel, que también había practicado taekwondo, lo llevó a un gimnasio para que se entrenara. En esa entrevista, Sebastián confió que él había seguido a su hermano porque “quería pasar tiempo junto a él”.
Al principio, a Sebastián no le iba demasiado bien que se diga: lo demolieron a patadas en sus primeras dos competencias. “Mi papá –relató Sebastián en Sólo TKD– nos preguntó a mi hermano y a mí si queríamos llegar a ser campeones nacionales. Nos dijo que si le respondíamos que sí, él nos iba a ayudar, pero que nosotros debíamos dar lo mejor para poder lograrlo”. Lo hicieron.
Hoy, Sebastián se dedica al taekwondo –y sólo en sus ratos libres, cuando los tiene, a estudiar para a) tener un reaseguro una vez que se retire y b) darle el gusto a Paula, su mamá–. Hasta realiza clínicas: en Tucumán, a mediados de mayo, por ejemplo. Dijo a La Gaceta: “Era como ellos (por los niños que, atentos, lo escuchaban), tenía las mismas condiciones y no era ningún fenómeno. Al contrario, el esfuerzo y la dedicación fueron lo que hicieron que me destacara del resto. Eso es importante que lo sepan porque no soy ningún marciano, sino una persona común, como ellos”.
“Una persona común”, sin embargo, que sueña desde los 14, 15 años, como le contó a Sólo TKD, con un podio olímpico: “Cada día, al despertar, voy a entrenarme con muchas ganas para que se me haga realidad. Me he soñado, estando dormido, con la medalla de oro”.
Mauro, su hermano, ya había cumplido su sueño, que era obtener una medalla en un Mundial de Taekwondo: consiguió la de bronce en 2009, en Dinamarca.
Y Sebastián, que cuando niño no quería saber nada de nada con pegar patadas voladoras como Bruce Lee, se llevó ayer la de oro en los Juegos Olímpicos.
“Es un sueño cumplido”
“No veo la hora de volver a la Argentina para festejar con todos”, dijo, emocionado, Sebastián Crismanich a TyC Sports cuando terminó el combate con el español Nicolás García Hemme. Minutos después, más emocionado todavía, se subiría al primer escalón del podio para recibir la medalla de oro de taekwondo.
Textuales del correntino de 25 años: “No tengo palabras para describir lo que está pasando, más adelante voy a caer. Es un sueño cumplido”. No era para menos: en mayo, había contado en una entrevista con La Gaceta de Tucumán: “Mi objetivo es una medalla, sé que el grado de dificultad es alto y lo que prometo es dejar un 200 por ciento de mí mismo. Siempre soñé con una medalla olímpica, más que una mundial, así que es el objetivo que persigo desde chico”. Lo consiguió.
“Quiero agradecer a la gente que está del otro lado, a mis compañeros, a mis sparrings, a mi familia, entrenadores, cuerpo médico... que me ayudaron a cumplir mi sueño, porque uno solo no lo puede conseguir. Yo no puedo imaginar la alegría que deben tener, capaz tanto como la mía”, finalizó ante TyC.