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Aunque la tensión bilateral dista de llegar al punto máximo que hubo en pleno conflicto por la planta Botnia, el presidente uruguayo, José “Pepe” Mujica, está pagando un alto costo político por su postura a favor de un entendimiento con la Argentina. Mientras el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pone en duda el dragado del canal Martín García, ante la denuncia uruguaya de pedidos de sobornos de funcionarios argentinos, todo el arco político opositor oriental lo critica por ceder ante un supuesto “chantaje político” de Buenos Aires y, al mismo tiempo, su aprobación cae en picada, debido, entre otros motivos, al antiargentinismo que crece en sectores de la opinión pública charrúa.
Tan es así que una encuesta difundida en julio por la consultora uruguaya Interconsult arrojó que la popularidad del jefe de Estado oriental había caído debajo del 40% y que el 62% de los consultados creía que el Ejecutivo había hecho poco o nada por solucionar los problemas con la Argentina.
“Hay una sensación de que el gobierno uruguayo está manejando mal las cosas. Hay un sentimiento antiargentino y anti Cristina Kirchner. Ella y su esposo nunca fueron personajes que cayeron bien en Uruguay”, confió a PERFIL Juan Carlos Doyenart, director de Interconsult, una de las principales encuestadoras uruguayas.
Ese malestar por la gestión de las autoridades uruguayas en la relación bilateral con la Argentina creció en los últimos cinco años. En octubre de 2007, la misma consultora había revelado que el 39% de los uruguayos percibían una actitud “débil” del gobierno de Tabaré Vázquez frente a la Argentina por el conflicto de Botnia. Ahora, esa cifra trepa al 62% y golpea al jefe de Estado en uno de los aspectos que más enarboló durante su gestión: la normalización de las relaciones con la Argentina.
En el oficialismo uruguayo decidieron apoyar sin fisuras las negociaciones que encabeza Mujica. “El dragado del canal Martín García es una obra estratégica para el desarrollo de ambos países. Confiamos en que los mandatarios y los distintos actores políticos y sociales de ambas márgenes del Plata sepan estar a la altura de esta responsabilidad histórica”, aseguró a este diario la senadora Mónica Xavier, presidenta del Frente Amplio, al tiempo que prefirió guardar silencio sobre las críticas que recibió el primer mandatario.
Ante el debilitamiento de Mujica, la oposición busca ganar espacios de poder. “Las negociaciones del gobierno con Argentina son un fracaso”, expresó el senador del Partido Blanco Jorge Saravia. El ex candidato presidencial Jorge Larrañaga, en diálogo con el diario uruguayo El País, fue aun más duro: “Sería una buena medida del presidente convocar a los líderes partidarios porque no se puede aceptar una política del chantaje que está practicando la Cancillería argentina. Una política del chantaje, donde todos los días aparece una nueva exigencia, donde al cambiarse la exigencia se van cambiando los problemas como si fuera una suerte de carrera de obstáculos”.
En tanto, Mujica aseguró el jueves que “de alguna manera” buscará alcanzar un acuerdo con Cristina, y advirtió que ese tema representa una “preocupación” para su gobierno porque Uruguay “necesita” un canal de acceso para los buques mercantes de mayor calado.
Según le confesó una fuente del Frente Amplio a este diario, el último fin de semana hubo un plenario de la agrupación política, del que participaron el jefe de Estado y Tabaré Vázquez, que resolvió apoyar sin fisuras la estrategia del Ejecutivo en la crisis política con Buenos Aires.
“Argentina es vital para Uruguay”, habría confiado el jueves Mujica a empresarios, según reveló El Observador, que evaluó que sólo una salida política puede destrabar el conflicto. Una salida que, al menos por ahora, el ex tupamaro y Cristina Kirchner parecen no encontrar.