Publicado en edición impresa de odisea para los ciclistas  

Estacionar la bicicleta en el Centro cuesta hasta 45 pesos

Por ley, los garajes deben cobrar el 10 por ciento de lo que pagan los automóviles. Algunos no cumplen la norma y otros ni siquiera las aceptan.

Cadenas. En el Microcentro, estacionar la bicicleta en un lugar seguro sin tener que pagar resulta una misión casi imposible. |

“No guardamos bicicletas…” “Tenemos pocos lugares y se ocupan muy temprano, pasá otro día.” “Por el momento no aceptamos bicis, el chico que las cuida se fue de vacaciones.” Las frases corresponden a las excusas con las que chocan a diario los ciclistas urbanos cuando intentan dejar sus bicicletas en los garajes del Microcentro porteño. En la ciudad de los 100 kilómetros de ciclovías, donde se intenta desalentar el uso del automóvil, llegar con la bicicleta al Centro representa un problema: muchos estacionamientos se niegan a recibirlas y, en algunos casos, intentan cobrar una tarifa muy superior a la permitida según el Decreto 485/10, que establece que el costo para dejar una bicicleta en un garaje no debe superar el 10% de la tarifa fijada para los autos.

Por estos días, el costo de la estadía de 12 horas para un automóvil oscila entre $ 40 y $ 100, según la zona. Sin embargo, dejar una bicicleta bajo techo por ese tiempo puede llegar a costar hasta $ 50 en determinados establecimientos. Es decir, no sólo no se cumple la tarifa proporcional sino que es exorbitantemente superior a los $ 10 que, como máximo, debería tener que pagar el ciclista. Otro problema que deben sortear los ciclistas en un garaje es el espacio que tienen asignado para guardarlas. La norma establece que deben aceptarse ocho bicicletas cada cincuenta autos, pero en la mayoría de los garajes no se respeta.

Esta situación golpea de lleno una de las premisas del macrismo –el plan de movilidad sustentable– y promueve el caos en la vía pública, puesto que los usuarios atan sus bicicletas donde pueden, a veces obstaculizando veredas y asumiendo el riesgo de robo.

“Las bicicletas son un problema para el garajista y no son redituables. Si una bici raya la pintura de un coche, el que debe responder por ese daño es el dueño del establecimiento. Los seguros no se hacen cargo”, afirmó a PERFIL Carlos, propietario de un garaje en el Microcentro que cumple con su obligación de aceptarlas. Y agrega: “Tratan de sacárselas de encima, por eso dicen que no tienen espacio o cobran caro, corriendo el riesgo de recibir multas”.

Para quienes no cumplen con la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor, las sanciones van desde los $ 100 hasta los $ 5 millones. Por su parte, Néstor Sebastián, presidente de la Asociación de Ciclistas Urbanos (ACU), opina que a los garajistas les falta voluntad para aceptar bicicletas. “No les interesan por más que haya cada vez más gente en bici. Deberían poner en funcionamiento sistemas de parking especial para bicis, como ocurre en otras partes del mundo”, explica.

Florencia vive en Palermo, trabaja en el Microcentro y desde hace un año usa su bicicleta para llegar a la oficina. Como en el edificio donde trabaja no hay bicicleteros, la deja atada a una reja. Si bien alguna vez evaluó guardarla en un garaje, desechó la idea. “Me pedían hasta $ 12 la estadía, lo cual me representaba un gasto extra de $ 240 al mes”, explica.

En este sentido, desde el Gobierno porteño aseguran que desde 2010 se colocaron 115 bicicleteros con 968 lugares y para este año prevén instalar 1.043 más en centros comerciales a cielo abierto, avenidas, bibliotecas, escuelas y bocas de subte, donde la idea apunta a permitir la intermodalidad, es decir que los vecinos pueden transportarse en bici hasta la estación de subte y dejarla allí. “Implementar un sistema de playas de estacionamiento para bicis no es efectivo, la gente no las usaría ya que debería ser un lugar ubicado lejos de la zona donde se mueve el ciclista. Sí estamos evaluando para este año colocar estacionamientos en lugares de alto transbordo, como Retiro, Constitución y Once”, explicó el subsecretario de Tránsito y Transporte porteño, Guillermo Dietrich.

 

Soluciones en el mundo

La problemática porteña de la falta de estacionamiento para bicicletas se ha resuelto en otras ciudades del mundo con diferentes propuestas donde el diseño y la inventiva marcan la diferencia.

En Amsterdam, cuyo parque de rodados llega a las 300 mil unidades y cuenta con espacio de estacionamiento para 200 mil, un grupo de ingenieros creó un novedoso mecanismo que permite estacionar estos rodados en las terrazas de los edificios.

Se trata de un sistema en el que, por medio de una tarjeta electrónica, se asigna un lugar y se ata la bicicleta para que un motor se encargue de subirla hasta lo más alto del edificio y estacionarla allí.

En Londres, una empresa creó un original producto para el estacionamiento de las bicis. Consiste en una armadura con forma y dimensiones de un auto real provista de racks para asegurarlas. La estructura también sirve como protección para las bicicletas.

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