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"A Cristóbal López no le conozco la cara, ni hablé por teléfono"

Después de cuatro años en Radio Mitre regresó a Radio 10, una emisora que ahora es de uno de los empresarios cercanos al Gobierno, Cristóbal López. Pero afirma que eso no lo condiciona en absoluto.

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Estilo. Rayas con camisa afuera, colgantes varios y su lapicera. |

Hace justo una semana llegó de un viaje de casi un mes por Moscú, San Petersburgo, Estambul y París. Y al momento de esta entrevista terminaba la cuarta emisión de 2013 de Hola Chiche, su programa en Radio 10. El suyo fue uno de los pases radiales del año: después de cuatro años en Mitre pasó a Radio 10, donde ya había trabajado una década, durante la “era Hadad”, y ahora regresa en la “era Cristóbal López”.

—¿Cómo es volver a la 10?
—Yo me siento cómodo en todos los lugares. Para mí no es un cambio porque hasta hace cuatro años estaba acá. No siento una gran diferencia. Tengo una cierta sobreadaptación a los cambios. Trato de que me afecte lo menos posible. Depende de la onda del lugar al que vas y cómo te tratan; yo tengo buena onda con la gente. Es mentira eso de que yo maltrato.
—¿Por qué creés que Mitre no te retuvo? ¿Fue porque te manifestaste a favor de la Ley de Medios?
—Mitre hizo todo lo posible por retenerme; yo tenía contrato por un año más, y lo rescindimos de común acuerdo. No mezclemos. Nunca tuve ningún problema ideológico con nadie. Yo estoy de acuerdo con la Ley de Medios y siempre dije que la concentración de medios no es buena. No me gusta, me parece peligrosa, no sólo por la manipulación de la información y de las opiniones sino por los periodistas y su laburo. Lo primero es relativo porque la gente no es manejable; los medios pueden generar tendencia, pero no manejan a la gente que es quien decide a qué periodista seguir o no. Pero creo que hay más riesgos para los periodistas, que si salen de un laburo salen de varios. A mí me pasó cuando Atlántida compró Continental: me ofrecieron el relanzamiento de Somos. Les expliqué que les agradecía el trabajo, pero no lo iba a hacer por una cuestión de piel. Entonces me dijeron que si no aceptaba no tenía la renovación de Continental.
—¿Qué te sedujo de Cristóbal López para volver a Radio 10?
—Una propuesta integral desde el punto de vista empresarial. Aparte de periodista soy una empresa, y tengo proyectos que necesitan apoyo financiero. Y ellos me ofrecieron encarar otros proyectos. Incluso un diario papel, que es un anhelo muy viejo mío. Pero hoy no tengo espalda financiera para encarar otros proyectos. Los portales –Rating Cero y Diario Veloz– me los banco solo. Pero para encarar cosas nuevas no puedo. La propuesta de Cristóbal López era más integral, con proyectos en los cuales el Grupo Clarín no estaba interesado. Pero yo me fui muy cómodo y bien pagado.
—¿No siente que se cruzó de vereda ideológicamente?
—No lo siento así. Tengo las mismas libertades acá que allá. Saben dónde estoy parado ideológicamente. Yo soy de nacimiento comunista y tengo algunos sentimientos en ese sentido. El Gobierno no me da bola, esté acá o allá. Yo le reconozco las cosas buenas, positivas, que sin dudas las hay, y critico lo negativo.
—¿Cristóbal López le pidió que bajara línea?
—¿A vos te parece que a esta altura del partido alguien me puede decir qué preguntar o decir? Yo no se los digo a mis empleados periodistas, tampoco me lo dicen a mí. Y a Cristóbal López no le conozco la cara. Ni hablé por teléfono. No le conozco la voz.
—¿Y a Héctor Magnetto?
—Lo vi una sola vez en una reunión grupal, cuando explicó la posición de Clarín frente a la Ley de Medios. No tengo diálogo con los dueños de los grupos. Estuve diez años en Radio 10 y, salvo en la fiesta de fin de año, nunca hablé con Daniel Hadad. Podía pasar un año entero sin hablar con él.
—¿Cómo vivís eso de que digan que sos “el nuevo Víctor Hugo Morales”?
—No me hago cargo de lo que se dice. Yo tengo una visión no convencional de las cosas y hay quienes la comparten y entendieron mi mensaje y me siguen. Yo tomé la mañana de Mitre con 17 puntos y la entregué casi con treinta. Los que hoy me putean porque me voy son los que antes decían: “¿Qué hace este señor acá?”.
—¿Te sentís más cerca del Gobierno?
—Nunca me sentí cerca de ningún gobierno.
—¿Qué le preguntarías a la Presidenta?
—Si realmente está convencida de que quiere una nueva elección. Creo que la clave del futuro de la Argentina tiene que ver con eso. Si fuera que no, tenemos un muy buen gobierno por delante, quizás de los mejores. Obama dijo una cosa muy interesante cuando subió: “Ahora voy a poder hacer las cosas que realmente quiero, porque ahora no tengo miedo de que no me reelijan”. Un acto de sinceridad impresionante. Por eso me preocupa más la oposición. Sabemos para qué lado va el oficialismo, sus luces y sus sombras. Lo que no sabemos es lo que pasa por la oposición, me preocupa la alternancia.
—¿Y a Florencia Kirchner?
—Creo que ella tiene más conflictos personales que políticos. No tiene perfil militante y no tiene una buena relación con la madre. Me gustaría saber cómo es esa historia en la intimidad. Porque, además de ser Presidenta, ella tiene que seguir siendo mamá y bancarse los conflictos sola.
—¿Qué opinás del look de Cristina en esta gira?
—Creo que sabe lo que quiere. No me gusta su maquillaje. Hay ciertos gestos de su cara que creo que tienen que ver con la operación de la tiroides. Igual creo que se divierte con su look y con los tuits, hasta se equivoca. Me indigna ver a periodistas importantes en el tintineo de si usa palabras en inglés. Si querés criticar, hay cosas más profundas. Siempre digo que a la Presidenta no se le puede faltar el respeto. Por eso me he peleado al aire con Nelson Castro y he discutido con Jorge Lanata.
—¿Qué opinás de la carta que le escribió a Darín?
—Tengo sentimientos encontrados. Me pareció extensa, excesiva, pero no me pareció mal. Yo si fuera presidente no le habría contestado. Pero supongo que por tratarse de una figura popular ella vio la posibilidad de contestarle de igual a igual. Cuando de afuera (Rusia) veía toda la polémica, me pareció una pelotudez: diez días de periodistas hablando de esto y todo termina con Darín diciendo que le gusta Cristina.
—¿Creés que se está aniquilando a la clase media?
—Los aviones están llenos y no viaja gente pudiente. Si me preguntás si alguien de la Villa 31 puede viajar a Estados Unidos, y... no. La marginalidad en este país creció, sí. La marginalidad urbana. Acá tenemos un problema que en el mundo no hay. En ninguna de las ciudades que vi en este viaje vi un mendigo. Vi cierta prosperidad insultante para nosotros y no en el circuito turístico.
Fui a países caros, pero también me fui a un Carrefour y los precios son la mitad de los de acá. Eso sí, los restaurantes cuestan el doble. Pero sale más barato vivir allá que acá, la mitad, ¿eh? (recalca).
—¿Qué pasó realmente con Marcelo Longobardi?
—En agosto almorzamos y él me preguntó si se podía ir a Radio Mitre, si se trabajaba cómodo. Yo sabía que él estaba en conversaciones con Mitre. No es mi amigo; nos tenemos afecto pero nunca lo llamé en mi vida. Siempre me llamaba él para felicitarme porque era escucha del programa. Marcelo le sacó el lugar a Nelson Castro y nadie dice nada. De la 10 no lo echaron por mí. Que lo rajaron, lo rajaron, pero no por mí.
—¿Creés que Héctor Magnetto y Cristóbal López son lo mismo, que apuntan a la concentración de medios?
—Magnetto tiene historia en los medios y Cristóbal está incursionando. Es una variable más en sus negocios. Su empresa, Indalo, es monumental: petróleo, alimentación, entretenimiento... Lo que compre no creo que tenga un sentido ideológico.
—Decís que estás en contra de la concentración de medios y que Cristóbal López va camino a eso, ¿y trabajás con él?
—¿Y qué querés, que trabaje solo? Trabajo para lo que hay.

 

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