Publicado en edición impresa de Elecciones en Italia  

'Va fanculo!' 2

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Esta última semana no fue para mí una semana más, una semana rutinaria o banal. No. Terminé finalmente la escritura de un libro que me llevó varios años de trabajo pero, bueno, este hecho (al menos por ahora) no es noticia. Y entonces la actualidad me ayudó: al relajo que sentí por la circunstancia antes mencionada, se sumó la profunda satisfacción por los resultados de las elecciones en Italia.

En una columna de junio del año pasado, les presenté a Giuseppe “Beppe” Grillo a mis lectores bajo el título “Va fanculo!” (grito asociado, en las reuniones del Movimiento 5 Estrellas del Beppe, al gesto de los dedos en V), a propósito, en aquel momento, de las elecciones municipales. El que fuera en otra vida un famoso cómico de la televisión se había transformado ya en el político más popular de Italia.

Conocidos los resultados de estas elecciones legislativas, el inefable Cavaliere Berlusconi se tira el lance de una gran coalición de la que él forme parte: “Tenemos que reflexionar, este país tiene que poder ser gobernado”. Bersani, figura principal de la coalición de centroizquierda, le dice no a Berlusconi e interpela directamente al Movimiento 5 Estrellas: “Es vuestro país, digan ahora lo que quieren hacer”. Grillo: “No somos enemigos del mundo. Veremos reforma por reforma, ley por ley. Si hay propuestas que entran en nuestro programa, las evaluaremos”. Y agrega: “En el Quirinale [el palacio presidencial] me gustaría Darío Fo”. El Premio Nobel le responde ese mismo día, agradeciéndole y explicándole que está demasiado viejo para asumir semejante función: “Es una cosa absurda, pero hermosa. No tengo la condición física ni psíquica para asumir semejante papel”. ¿Quién, hace unos pocos años, hubiera podido imaginar en Italia semejante intercambio?

No hay que olvidar que Grillo es el líder del Movimiento 5 Estrellas, pero no es candidato a ningún cargo. Y sobre todo, en un país con mecanismos de corrupción en todos los niveles de la función pública, Grillo es en cierto modo la contrafigura del poder político tradicional, donde el peso de un líder se mide por su red de contactos, por su capacidad de “influencia”. Beppe es lo contrario: no debe favores ni le deben favores. Un hombre muy peligroso.

El miércoles y el jueves hasta el momento en que escribo, las cosas se pusieron más duras. El Beppe lanzó que Bersani es “un muerto que habla” y que tiene que renunciar. El jueves, fue noticia de primera página la indagatoria a la que está sometido Berlusconi en Nápoles por la “compra” de senadores, acusado en este caso de haber pagado 3 millones de euros al senador De Gregorio. Ese mismo día, en La Reppublica TV, el conocido escritor y periodista de izquierda Michelle Serra declaró que estamos ante “el primer signo histórico del fin del silencio de los jóvenes” y comparó la situación a la de mayo del ’68 en Francia, reconociendo sin embargo que estos jóvenes son un poco mayores que los de entonces.

Imposible predecir lo que puede pasar hasta el momento en que mis lectores lean esta columna. Pero se puede señalar algún fenómeno interesante en cuanto al funcionamiento de los medios. El Movimiento 5 Estrellas nació, como se sabe, en internet, y ese aspecto sigue siendo hoy extremadamente fuerte: el blog de Grillo está entre los diez más visitados del mundo. Pero esa comunidad “virtual” se lanzó rápidamente a la calle, en multitudinarias concentraciones. Lo mismo ocurrió durante esta última campaña electoral, como lo señaló la economista “grillina” Loretta Napoleoni, entrevistada por el Corriere della Sera del miércoles 27: “Grillo estaba en todas partes, bajo la nieve, bajo la lluvia”. Durante la campaña, contacto cuerpo a cuerpo, en el espacio urbano real. ¿Dónde estaba Bersani? “Sentado en los sillones rojos de los estudios de televisión”.

Pasada la elección, Beppe le concede una entrevista a la BBC y declara: “Esto es ya una revolución. Ya empezó. No se la puede parar (…) No es mía, es la red, es internet (…) modifica las relaciones, la visión del mundo. En esta rabia, nosotros hemos creado la esperanza (…) Es una rabia optimista. Es una rabia democrática, que sirve para seguir adelante. Ya verán, ya verán”.
Hay un pasaje del espacio virtual al espacio real que merece reflexión. Estuvo presente en nuestros cacerolazos del año pasado. Grillo no lo comenta, simplemente lo practica. Ese pasaje tiene algo de enigmático: la red re-politiza la calle, el espacio más tradicional de la protesta social.

*Profesor emérito Universidad de San Andrés.

 

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Mario

04-08-2013 | 08:26


AQUI "VAN POR TODO"HAY PRIMOGENITO NESTOR IVAN .LAUTREC

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