Publicado en edición impresa de un debate de escritores a tres decadas del conflicto  

Malvinas, una herida abierta de la dictadura que aún no se cierra

Los números redondos suelen ser escenario propicio para las efemérides, pero cuando se trata de la Guerra de Malvinas –de la que están a punto de cumplirse treinta años–, generan un espacio propicio para evaluar cómo revisamos esa historia. Cuatro periodistas y un historiador, todos con nuevos libros que arrojan una mirada fresca sobre el conflicto y sus consecuencias, debatieron convocados por PERFIL. La reivindicación de quienes combatieron, la desmalvinización, la dictadura y la soberanía, algunos de los temas.

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Protagonistas. Dos caras de un conflicto: la euforia popular en la Plaza de Mayo, cuando se anunció la "recuperación" de las islas en 1982; y el general Galtieri pasando revista a las tropas asentadas en Malvinas durante la guerra. |

Cinco voces, un debate, algunas reflexiones en común: a treinta años de la guerra, Malvinas es aún una herida abierta. Un dolor que podría ayudar a gestar un nuevo tipo de patriotismo, alejado de belicosos militarismos. Un aniversario que permite, con los sedimentos que dejó el tiempo transcurrido, evocar el heroísmo y la valentía en combate de jóvenes sin preparación –y desalojar de la gloria a torturadores–, y que interpela a una sociedad para que, finalmente, haga lugar en su corazón a los veteranos que atravesaron en carne viva la intemperie de la “desmalvinización”. Una fecha redonda que, provocadoramente, tal vez sería mejor evocar el 14 de junio, cuando en 1982 no sólo se rinde una guarnición militar, sino también un modelo de autorrepresentación del país. Y una coincidencia general: las Malvinas son argentinas.

Malvinas, treinta años después: ¿por qué ahora?

FEDERICO LORENZ: A diferencia de otros temas de la historia reciente de Argentina, la discusión sobre lo que sucedió en Malvinas se mezcla, por un lado, con una cuestión identitaria nacional y por el otro, con la guerra. Uno diría que los procesos de memoria en relación, por ejemplo, con la dictadura y la represión son los que nos permiten tomar otros temas.

HERNAN DOBRY: El número redondo siempre da para revisiones y nuevas visiones. Aparte, creo que tiene muchísimo que ver lo que pasa con el Gobierno, que trajo el tema a los medios. Por otro lado, está relacionado con investigaciones de especialistas, periodistas e historiadores, pero tengo mis serias dudas de que pase de ahí. No sé cuánto gotea a la sociedad en general: más allá de la camiseta “Las Malvinas son argentinas”, yo no estoy muy seguro de que sea un tema muy importante para el argentino como tampoco lo era en los 80. Hay un olvido muy grande, que no se ve reflejado en todo este movimiento de libros, notas, diarios, películas que hay para este aniversario. 

AGUSTIN GALLARDO: Coincido bastante con lo que dice él. Hay un tema de maquillaje del Gobierno, de mostrar determinado tipo de cosas, de poner el tema en agenda, pero el contenido que más tiene que ver con las historias –el de los veteranos– está relegado. No sé si a los 31 años esto va a continuar así. Para los veteranos sí, es todos los días.

NATASHA NIEBIESKIKWIAT: Pese a que el caudal informativo que reaparece ayuda cada vez más a la gente y a los jóvenes a saber cómo fue aquella guerra y a rechazarla, la cuestión Malvinas está quedando atrapada en la fuerte polarización política que padece hoy la Argentina. Algo así como “dime qué piensas del conflicto, te diré en qué bando estás”: sos K o anti K, por la cuestión Malvinas.

Círculos

LORENZ: Está bueno pensar Malvinas como una cuestión de círculos concéntricos. Por un lado, está la experiencia de los ex combatientes y de sus familias. En general, el sentido común asocia Malvinas con los soldados, pero hay que entender que por cada uno que fue hubo un núcleo familiar. Otra que, me parece, tiene que ver con la intensidad del tema Malvinas en la sociedad, yo ahí discrepo. Yo creo que es un tema que está latente y que una fecha, tal vez estimulada por una intencionalidad política, hace que el tema emerja con más fuerza. No es lo mismo un soldado conscripto y un tipo que, antes de ir a Malvinas, participó de la represión ilegal. Hoy estamos en condiciones de decir, por las investigaciones, que eso era muy frecuente. El gran problema con Malvinas es la mezcla de los dos temas centrales que hacen a los fudamentos de la democracia: el terrorismo de Estado y Malvinas. Eso es algo que no nos gusta porque como sociedad también armamos relatos autocomplacientes.

G: Y a su vez, la realidad es distinta.

Aniversario

LORENZ: Yo no puedo contar la historia de Malvinas como la leí en Billiken en aquel momento y como aprendí historia hasta hace muy poco. El dilema, ahí, es el costo. Con respecto al aniversario, es una fecha de la dictadura. Sería un ejercicio interesante pensar por qué no recordar a esos soldados del 14 de junio. ¿Por qué? Porque no es sólo la derrota de la guarnición militar: en términos de construcción, es importante entender que lo que ahí es derrotado es un modelo de autorrepresentación de país. A la vez, hay un recambio generacional muy importante en las preguntas. Eso no es menor. Los hijos de los ex combatientes hoy tienen la edad de sus padres cuando fueron a combatir. Es análoga a los del ’96 con la aparición de hijos y los familiares desaparecidos y sobrevivientes.

D: Teníamos un día inocuo en Malvinas, el 10 de junio. No era ni la victoria ni la derrota.

G: Totalmente. Fue muy curioso cuando salió la Presidenta a hablar (sobre el Informe Rattenbach), porque los que más o menos conocemos un poco el paño sabemos que fue un informe publicado, casi, en su integridad. Faltan algunas cuestiones. Fue una cosa de maquillaje. Pero hoy hay una maduración. No estoy hablando de datos, sino de razonamientos nuevos. Es cómo cada historia familiar fue matizando un poco lo que le pasó. Sin ir más lejos, el tema de los crímenes de guerra se está investigando... Malvinas siempre da tela para cortar. Yo lo veo como una herida abierta.

Desmalvinización

N: Para mí, la gran falta desmalvinizadora es la vuelta de la guerra cuando primero, los militares buscan ocultar todo lo que ocurrió, y también el gobierno de Raúl Alfonsín, con su indiferencia hacia la reparación histórica que precisaban los ex combatientes. Carlos Menem fusiona sus reclamos poniendo dinero pero haciendo una mescolanza total del plano civil con el militar. Y podemos decir que, efectivamente, el mejor gobierno que los trata es el de Néstor Kirchner, que mejora su situación notablemente y crea este clima en torno a la política de derechos humanos que permite que se abran los causas judiciales sobre torturas y maltratos. Claro, faltaría una estrategia universal sobre cómo hablar de Malvinas en la educación, y sobre eso hay puntos de vista encontrados. Argentina debería resolver cómo encarar el deseo de los isleños a ser británicos. Ese es el gran desafío para mí. Cómo reclamar una tierra cuyos pobladores no nos quieren.
LORENZ: La desmalvinización fue un caballito de batalla de la dictadura. Hoy se habla de remalvinizar, y hay que estar atento a la construcción de sentidos que hubo alrededor de esa palabra. Ahora, en el marco de Malvinas y los ex combatientes, es un trabajo de reconstrucción que hoy se puede hacer. Hoy hay más cosas que se pueden discutir, empezando por el concepto mismo.

D: Coincido. Hay algo muy argentino que es querer tapar el sol con las manos. Prohibimos nombrar a Perón y dejó de existir Perón, o los radicales. Treinta años después, seguimos hablando de Malvinas.

G: A mí no me deja de impresionar cómo se intenta ir de acuerdo a la conveniencia de cada gobierno: ahora nos importa Malvinas, ahora no; ahora se escucha rock inglés, ahora no. Me pregunto cuáles son las herramientas a lo que recibimos que hace el ciudadano común.

Literatura sobre Malvinas

N: Hay más para debatir que para saber, aunque seguramente queden cosas por conocerse, y que tienen que ver con lo militar, también con lo diplomático. Cosas que sólo el tiempo  permite que reaparezcan, por la decisión de alguien de hablar.

Cómo volver productivo el horror

L: Pienso que la reparación histórica a los ex combatientes –que por ejemplo significaría separar a los violadores de derechos humanos y maltratadores de sus propios soldados, de los conscriptos– e inscribir la genealogía de la democracia en la derrota de Malvinas como elemento constitutivo serían lo “positivo” de Malvinas, si es que una guerra lo tiene… 

D: Reconociendo a los ex combatientes. Siguen estando escondidos debajo de una alfombra. Todos los actos de Malvinas se han hecho para pocos. La educación –tiene mucho que ver– desde los propios veteranos que pueden ir a contar su experiencia y que no quede como la guerra de un borracho que quería perpetuarse en el poder, sino Malvinas desde las historias humanas.

ROMAN LEJTMAN: Se puede dividir en dos o tres planos, o sea hasta ahora lo que nosotros analizamos es que la dictadura fuga hacia adelante para tratar de permanecer en el poder y usa la única bandera que le quedaba, que fue la guerra. Pero si podemos contar que el anuncio de Ubaldini de paz, pan y trabajo hace que la dictadura acelere los tiempos; más el análisis político, a lo que nos falta agregar, me parece, la valentía de las tropas argentinas al combate: de los oficiales, suboficiales y soldados. Si no, todo es cliché y prejuicio. Los soldados la pasaron mal, ninguna duda, los mataron de hambre. Se puede contar la historia de un soldado llamado Núñez, que es el tipo que un día antes de un combate, antes de que termine la guerra, encuentra una oveja en un campo minado y lo sacan del campo minado a salto de rana y después lo estaquean. Al otro día, van a combatir. Eso hay que contar. También hay que contar que un montón de oficiales y suboficiales fueron muy valientes en el combate.

G: Parte también de esta construcción positiva es tener a los protagonistas, los que pueden hablar, llevarlos a las escuelas. Hay que ver cómo se cuenta pedagógicamente, pero además de los manuales, hay que tenerlos en carne propia.
N: Hay que hacerse responsables, porque eso es también pensar estrategias de cómo recuperar Malvinas contemplando el tremendo retroceso en ese aspecto que representó la guerra, y no como si ella no hubiese existido. También hay que abrir un debate más general sobre qué hacer con Malvinas, cómo fueron tratados los soldados. Hacer justicia con ellos. Y dejar de tratar el tema como una cuestión espasmódica.
Los veteranos

LEJTMAN: Siempre las sociedades que perdieron guerras esconden a sus soldados. En un libro de John Dos Passos, Tres soldados, se cuenta la llegada de un conflicto militar y estaban escondidos. Ahora nosotros tenemos que salir de ese laberinto y rescatar a los soldados en términos genéricos, no sólo conscriptos sino oficiales y suboficiales, por más que sea doloroso. Tenemos que aprovechar los treinta años para decir “esto es de todos”, que cada uno lo interprete como quiere. No hay una sola verdad

El boom editorial

LEJTMAN: Es maravilloso que publiquemos tantos libros. Yo, por caso, lo tomo a Rico en Malvinas como héroe, y después fue un golpista. Analizo Malvinas, no su vida. Su vida fue excelente en Malvinas y después, por sus propias ideas de derecha, quiso reivindicar a un montón de tipos que participaron en la represión ilegal y no tuvo mejor idea que intentar hacer un golpe de Estado para condicionar la democracia.
Guerra y soberanía

D: Son los treinta años, es la guerra. Lo que vamos a conmemorar y en lo que va a ser el foco es la guerra. Espero que se abra la ventana a ver qué hicimos en estos treinta años con eso. Un poco de autocrítica propia.

G: “Las guerras” de Malvinas lo definen muy bien: son un montón de aristas que van por caminos distintos. Es un tema complejo, que pone en juego que lo que podemos contar en un libro y lo que vivieron los que lo vivieron es una realidad distinta. Es un trabajo bastante largo en el tiempo, se ha avanzado mucho, lo que nos ayuda a entender este conflicto y también a hacer una autocrítica de lo que nos pasó como país en esa época que fue el golpe de Estado, con la guerra como final.

LEJTMAN: Para mí, lo básico es que las Malvinas son argentinas, un derecho soberano e histórico, jurídico; hasta geográfico. También hay que reivindicar la valentía de aquellos que pelearon en la guerra con mínimo recurso frente a una potencia, tanto a los suboficiales, oficiales y soldados. Más a estos últimos porque los soldados no eran profesionales, cumplían un rito de servidumbre a las Fuerzas Armadas. Otro tema a plantear es poder modificar su mirada ideológica cuando está en juego su propia sobrevivencia. Es un tema a tener en cuenta como respeto a la democracia, ¿no?

N: Las Malvinas le corresponden a la Argentina por títulos y derechos, según lo que entiendo de los juristas que así lo explican. También por coherencia geopolítica. Ahora bien, lo importante también es ver cómo sostener ese reclamo, qué hacer y qué ofrecer a sus  habitantes para obtener verdaderos resultados en el siglo XXI, donde hasta las relaciones entre las viejas colonias y sus metrópolis han cambiado en un sentido positivo. Basta con ver qué territorio de ultramar rechaza hoy a las potencias. No encuentro uno, debo confesar. Y eso dificulta nuestro reclamo.

 

Román Lejtman. “El libro es la crónica de una aventura militar que cambió para siempre la historia del país. La historia secreta de las relaciones diplomáticas entre Argentina, Estados Unidos y Gran Bretaña; el papel de la CIA y los satélites de la Unión Soviética y la influencia de Fidel Castro y Augusto Pinochet. El hambre de los soldados argentinos, la mediocridad de los miembros de la junta militar, el robo de los millones del Fondo Patriótico y la derrota en el campo de batalla.” El autor es periodista, abogado y conduce Vuelo de regreso,  en Radio Milenium.

Hernán Dobry. “Este libro saca a la luz, por primera vez, la historia de los cinco rabinos que fueron enviados como capellanes durante el conflicto del Atlántico Sur para prestarles asistencia espiritual a los soldados judíos que estaban en las islas y desplegados en la Patagonia. Esta fue la primera y única vez en la historia del país que un religioso de otra fe que no sea la católica formó parte de las Fuerzas Armadas.”
El autor nació en Buenos Aires en 1974, es periodista y magíster en Relaciones y Negociaciones Internacionales. Este es su segundo libro.

Natasha Niebieskikwiat. “Cuando el 2 de abril de 1982 las tropas argentinas tomaron posesión de las Islas Malvinas, el fervor popular impidió ver las carencias y falta de profesionalismo de una fuerza conformada en su mayoría por conscriptos prácticamente sin instrucción militar. Sin embargo, para muchos de ellos el peor enemigo no estuvo en el bando contrario sino, paradójicamente, en el propio.”
Niebieskikwiat es la profesional argentina que más veces viajó a las islas (seis). Es periodista y está especializada en asuntos de gobierno y política exterior.

Agustín Gallardo. “Estas crónicas tienen un doble objetivo: por un lado, buscan recuperar la voz, el testimonio y las vivencias de protagonistas, testigos cercanos y actores secundarios de aquel conflicto. Entre ellos, los 123 NN del cementerio Darwin y el veterano que luego murió en Cromañón con su hijo. Y por el otro, pretenden reflexionar sobre los alcances actuales y las múltiples ramificaciones de ese momento.”
El autor nació en Buenos Aires en 1980 y es periodista (graduado en TEA). Actualmente es redactor de la sección Protagonistas de PERFIL.

Federico Lorenz. “Es una novela que pone en juego las batallas por la memoria del pasado reciente mediante una historia que, como una road movie, lleva a un grupo de militantes al borde del aniquilamiento desde Buenos Aires a Mendoza y de allí a la Patagonia. Es una ficción  informada históricamente en la que un grupo guerrillero pone en acto con sus acciones ese espacio perturbador en el que confluyen la violencia, la represión y las islas Malvinas.”
El autor es profesor y licenciado en Historia, doctor en Ciencias Sociales e investigador adjunto del Conicet.

 

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