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Adiós Cristina, hola Mariú

La ex presidenta carece de autoridad política para liderar a los díscolos intendentes peronistas del GBA.

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Cristina Fernández de Kirchner y María Eugenia Vidal.
Cristina Fernández de Kirchner y María Eugenia Vidal. Foto:Cedoc

La paridad del resultado en las elecciones bonaerenses puede llamar a engaño. Cualquiera sea el resultado final, no basta para disimular lo evidente. Cristina Fernández de Kirchner carece de autoridad política para liderar a los díscolos intendentes peronistas del GBA que libraron en las PASO su propia competencia interna pensando precisamente en eso: un patrón respetado por todos para aceptar a uno de ellos como jefe del resto.

Muestra del desinterés por la suerte de la ex presidente fue la calidad de la respuesta a la fallida y tardía convocatoria lanzada desde el comando de Unidad Ciudadana para que los alcaldes lo colmasen con sus militantes. Tuvo que conformarse con bastante menos. Extendió indulto transitorio para liberar de encierro a la prepotencia del resentimiento de sus seguidores más controversiales. Medida adoptada para no espantar a la opinión pública.

Martín Insaurralde ya había abandonado Lomas de Zamora a esa hora para acompañar la actividad social de su esposa, Jessica Cirio. Una agenda que tensionó desde el 2013 su vínculo con Cristina. Los 15 puntos de ventaja sobre Cambiemos en 2015 se redujeron drásticamente a la mitad no por eso sino por desatenciones a otra que confecciona la ciudadanía donde la inseguridad es una prioridad insatisfecha.

Jorge Ferraresi pagó el precio de su cercanía extrema: con ella y la ciudad de Buenos Aires, de la que Avellaneda es la otra orilla. Se impuso por 3 puntos en duro contraste con los 11 de hace dos años. Como Lanús y Lomas de Zamora, el destino de megalopólis refleja al peronismo en su peor espejo: la incapacidad de ser parte de un sueño de futuro, sumergido en un debate soso sobre una supuesta edad de oro.

Es lo que tal vez haya obnubilado su juicio para interpretar una conurbanización de La Plata y Mar del Plata a partir de proyecciones de los sondeos que auguraban desempeños extraordinarios al cristinismo. Es una hipótesis desbaratada: Cambiemos lo dobló en votos. Como La Matanza, Merlo y Moreno dan forma a una combinación que no alcanzó a modificar la victoria del oficialismo en la Primera Sección Electoral. Pobreza extrema y aislamiento de los corredores económicos.

Fenómeno de entropía impenetrable incluso para el liderazgo incipiente de María Eugenia Vidal. Clave en el desempeño electoral en la provincia de Buenos Aires, tiene en el frente interno el principal desafío hacia octubre: cómo hacer de Esteban Bullrich un candidato más permeable para absorber el derrame de su prestigio entre los electores.

CFK no supo capitalizar los errores del candidato a senador de Cambiemos para lograr los 7/8 puntos de ventaja suficientes para eludir el escenario más temido desde el inicio de la campaña: la fuga de intendentes con el instinto de auto conservación exacerbado por una victoria ajustada. Es posible que en las próximas semanas se vean muestras de ese reflejo condicionado que los hizo desistir de adhesiones a Sergio Massa y Florencio Randazzo.

Podrán decir con al frente alta que en eso no se equivocaron. Acaso un activo en una eventual reapertura del diálogo con Vidal: Mariú en el trato más íntimo.