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El nucleo central de la película de Macri

Primero, entró a la política. Después, fue elegido presidente con todo en contra. Ahora, respaldado en las urnas, empieza de verdad.

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Ahora comienza la verdadera presidencia de MM.
Ahora comienza la verdadera presidencia de MM. Foto:Cedoc Perfil

Se puede pensar la trayectoria de Mauricio Macri como una película. Comenzó con un primer episodio, que fue el del personaje que sale del sector privado y entra a la política, con bastante éxito, con algún traspié al comienzo. Pero fueron situaciones que él dio vuelta y terminaron con su consolidación como líder opositor.

A partir del 2015, comienza la segunda etapa. Ganó la elección y consolidó un régimen muy hegemónico, con mucha ansia de poder.

Ahora nos enfrentamos a la tercera etapa del político Macri. La del desafío de hacer lo que siempre dijo que quería hacer. Y curiosamente, cuando se mira en términos diacrónicos, se observa que mientras estuvo en la ciudad, eso que “quería hacer” era imposible, precisamente, porque era la ciudad y no el poder del país.. Y, aparte, la presencia de Cristina era también limitante a la hora de brindar créditos y financiaciones. Le complicaba las cosas. Con lo cual, el propio Macri se encontraba ante una cierta impotencia. Pero también era una situación de cierta comodidad. No se podía hacer todo lo que se quería, pero se tiene una gran justificación para eso. La excusa perfecta.

Cuando ganó la presidencia, sucedió algo análogo. Se ganó en segunda vuelta, por dos puntos, con las dos cámaras en contra, con pocas opciones de hacer, con un gran desorden para ordenar. Mauricio Macri sentía la pulsión de hacer lo que siempre dijo, pero no podía tampoco por lo antedicho.

Núcleo. Esta tercera etapa es el núcleo de su historia política, el centro de la película del Macri político. Ahora tiene que hacer lo que siempre pregonó. Y tiene poco tiempo. ¿Por qué? Porque dentro de un año, todo el mundo va a volver a pensar en las elecciones de 2019. Tiene poco tiempo, porque los tiempos institucionales son súper aletargados. Macri sabe que entre lo que quiere y lo que puede, siempre, aún en el mejor de los casos, habrá algo que resignar.

Ahora empieza para él, una etapa muy desafiante. Es como si le dijeran: “Flaco, te dieron la 10, te pusieron la cinta de capitán: ahora toca que patees el penal. Y el arquero que tenés enfrente es experimentado. Y si se adelante el árbitro va a mirar para otro lado”.

No tendrá las condiciones ideales para desplegar su agenda institucional. Las condiciones son las que son. Y Argentina siempre es un país complicado. Pero nos enfrentamos, ahora sí, al verdadero Macri presidente. Ya tenía el cargo desde hace dos años. Pero ahora es un líder que hizo un montón de cosas, subió un montón de montañas para llegar a donde está.

Y, como siempre pasa, cuando escalaste tanto y estás tan cerca de la cima y falta el último tramo para clavar la bandera, te encontrás ante el desafío más difícil. Uno observa que el terreno es complejo: está lleno de nieve, no siempre tenés el calzado adecuado, ya estás cansado, tenés fatiga. Seguramente, la mujer lo mire y le pregunte “¿hasta cuándo, Mauricio?”.

Macri ya armó un equipo, ya logró condiciones que para él eran necesarias. Ya las tiene. Ahora le falta ese elemento esencial, distinto, que hay que ver si consigue plasmar sus objetivos. Es un momento en el que se acabaron los obstáculos. Los principales obstáculos. Quedan sí, otros. Seguramente, ahora aparecerán o no los errores no forzados de la gestión.

Liderazgo presidencial. Hay una cuestión a tener en cuenta: Argentina es un país hiperpresidencialista. Se mueve fundamentalmente a partir de las iniciativas presidenciales. Y si bien Macri tiene un discurso -muy de Jaime Durán Barba- que insiste en que es la sociedad la que te define los límites, que son los que uno tiene que respetar y que es un movimiento de abajo hacia arriba y no al revés, al final del día, lo que hace el presidente, lo que fija el presidente, marca la diferencia. Por eso, hay que mirar mucho más a Macri en lo que viene. Estamos frente a lo que haga el presidente y sus circunstancias.

Para Macri, el equipo es fundamental. Sabe que hay muchas cosas que él mismo no sabe y que tiene delegar. Es muy consciente de eso, Tiene una historia, que es la de Boca, en la que su triunfo tuvo mucho que ver con lo que hicieron Bianchi, Riquelme o Palermo. Sabe que en la ciudad pasó lo mismo, que si no fuera por Horacio no llegaba.

Macri usó sus dos años iniciales en armar el equipo: elegir a las personas, probarlas, ver quién sirve y quién no. Incluso eso ya está: es un beneficio de inventario. No cuenta con una Ferrari, pero tiene un buen auto. Es mejor que lo que había antes.

Volviendo a la metáfora original, digamos que, con lo que tiene, es que debe subir. No sé si son las mejores botas para la nieve, para subir en la última etapa de la escalada. Son las que tiene. No importa del todo si son las que había o, como sucede, si son las que eligió.

Cuenta con esto para protagonizar el momento más importante de su película.



Sergio Berensztein