ELECCIONES2017 #PERFILELECTORAL

La persistente existencia de Cristina le facilita a Macri otro mandato

Para el Presidente se alinearon los planetas a su favor: nunca alcanzó tamaña victoria cargándose ademas las atávicas y múltiples expresiones del peronismo que, juntas, lo hubieran vencido.

Cristina y su equipo hace referencia a la elección que han conseguido.
Cristina y su equipo hace referencia a la elección que han conseguido. Foto:Marcelo Aballay

Paradójico: aunque había ganado en las ultimas PASO por breve margen, para todos sucumbió en esa fecha. Sea por una operación de prensa del gobierno, la posverdad  de moda o el volátil convencimiento colectivo de que Cristina de Kirchner ya tenia  destino de cocheria política. Soñaba entonces la viuda con la resurrección. No llegó, finalmente es humana.  Y ayer perdió en los números, no solo en las sensaciones colectivas, a pesar de que en su retorico discurso sostuvo —como esas esposas que niegan la evidencia de que su marido la engaña— que su agrupación había avanzado contra el mas formidable poder en la historia de la democracia. Si algo le faltaba a Mauricio Macri en la víspera para sentirse un gigante, ella le concedió esa gracia. No tanto para halagar el ego del mandatario sino para justificar su propia estatura, no vaya a pensarse que es una enana.  

Para el Presidente se alinearon los planetas a su favor: nunca alcanzo tamaña victoria cargándose ademas las atávicas y múltiples expresiones del peronismo que, juntas, lo hubieran vencido. Dividir para sumar. El mejor ejemplo, Florencio Randazzo, quien de lejos se convirtió en la mejor inversión oficial —y uno lo dice desde cierto costumbrismo económico, no por alguna sospecha crematistica— con su lema ¨Cumplir¨, verbo que finalmente le cayo de perlas al gobierno. No supieron unirse ella y su ex ministro, si es que lo deseaban —lo que esta sembrado de dudas—, dilapidaron por conveniencia o ambiciones diferentes transformarse en la primera fuerza política de la provincia mas importante del país. Detalle, entre otros, que parece garantizarle a Macri una posible reelección en el 2019: hoy dispone de claras ventajas ante cualquier otro rival. 
     
Cristina, como cualquier político al que no le alcanza la jubilación como retiro efectivo, también reveló en su arrogante mensaje de anoche que no resigna su voluntad a postularse en esa fecha. Sin importarle la cachetada bonaerense, agravada por ser la primera vez que la derrotan. Podría decirse que si antes no le importaban las opiniones opositoras, menos ahora la inquietan los votos en contra. Para muchos que consideran necia esa actitud, en rigor se olvidan de un dato: ella es la única dirigente con autonomía dentro del espectro peronista —al cual todos, de Massa, Randazzo o los gobernadores, han decidido volver como al viejo tronco que los contenía, aunque nadie cantaba la marcha— que conserva un núcleo propio cercano al 40% en la provincia. Y mejor no hacer cuentas en el resto del país. Para colmo, aspirantes menores como el gobernador Urtubey, para citar un ejemplo, fracasaron ayer para convertirse en alternativa. No es el unico. Y ella, en su sueño de Peter Pan, dispone de una cobertura importante: un caudal, la férrea intolerancia ideológica —al menos, asi la describe— y un componente juvenil nada despreciable. Se garantiza vida después de su vida, debe decirse. Los bien pensantes sostienen que esa persistente existencia de Cristina le facilita a Macri la renovación de su mandato, ya que gobernadores, sindicalistas, intendentes y legisladores ajenos a esa tendencia habrán de construir otro bloque, una instancia enfrentada a la dama. Primer ejemplo: la constitución peronista en el Senado, un saco con dos pantalones, como rezaba una publicidad de un terno de caballeros.

Ganó Macri en la provincia con un candidato casi fantasmal, Esteban Bullrich, quien  parecia ocultarse tras una mujer que por ahora aporta mas de lo que saca: Maria Eugenia Vidal. Esa esfumatura masculina que convoco a una multitud de chistes en las redes obligo a interrogarse por las historias de otros integrantes de las listas, desde Gladys Gonzalez a Graciela Ocaña, sin olvidar mas personajes. Hubo todo tipo de informacion, cierto interés: el moreno siempre ayuda. Al revés del triunfo en Capital Federal, en el que Elisa Carrio protagonizo con tanta luminosidad la oferta que ni siquiera hubo quien se interesara, para bien o para mal, en los que la secundaban. Ignorancia pura, hasta de su segunda, la señora Polledo y su familia. Nadie siquiera pareció interesarse por un reclamo ante la justicia de sus propios compañeros para bajar la postulación consagrada a una mujer con denuncias poco frecuentes sobre su relación con los hijos. Silencioso fin para una diputaba que ayer hubiera entrado como numero ocho, exigencia de una demócrata que vela por la discreción domestica, quien hasta parece ignorar quien propuso a esa cuestionada señora en la lista. Igual, es una tarea para iniciados en el exclusivo coto de Cambiemos, una insolencia de la pasividad cívica de los argentinos. 

Particularidades de una campaña menor que no se distinguió por el brillo, con candidatos elegidos por lo que miden y no por lo que piensan, con demanda exigua y lastimosa del periodismo , universidades y ong, para conocer sus reflexiones sobre la educación o el cambio climático: en los debates programados les pedían a los politicos que, en un minuto, dijeran todo lo que habían investigado sobre esos temas. Un absurdo. Casi como la propuesta de Jaime Duran Barba —efectiva, por supuesto—, un soviético de la comunicación que fuerza la repetición continua de frases huecas, como un hit musical, a todos los hombres del oficialismo, del Presidente para abajo. Repite el coro la lucha contra la pobreza, contra el narcotráfico, las mafias, etc, notable la asimilación de esa matriz en todos los funcionarios y decir lo mismo, sobre el escenario, uno detrás del otro. Sin olvidar, claro, el latiguillo habitual: Si, se puede.  Ni que hubieran hecho el servicio militar. Por supuesto, la oqueda de Cristina no es diferente, se conoce desde los tiempos en que gobernaba. No casualmente, con una diferencia horaria de minutos, la estupidez de los consejos de los expertos hicieron que tanto Cristina como Macri gritaran en sus discursos: ¨Esto recién empieza¨. Como si fueran lo mismo. 

Si ahora el mandatario logro imponer lo cuantitativo, equiparando a lo  cualitativo que obtuvo en las PASO, resta saber la velocidad que habrá de imprimirle a su gobierno. Si es que lo hace. En lo judicial, casi como presagiar la lluvia, puede suponerse que esta semana avanza la ofensiva sobre la procuradora Gils Carbo y la segura detención del ex ministro Julio de Vido. No es poco, menos como antecedente para los nervios de Cristina, ya martirizada por una eventual indagatoria a su hija. No es lo único que la Justicia hará por la Administración. Se invita a los gobernadores también para sellar acuerdos sobre ahorros presupuestarios, el mismo gobierno —convocando al ejemplo— quizas anuncie un plan de recortes políticos en su línea burocrática. Mientras, debatirán nuevas cuestiones: en què quedara el disgusto de la Vidal para impedir que el elegido Esteban Bullrich se convierta en ¨testimonial¨, y lo envíen como embajador a los Estados Unidos mientras a su reciente banca la ocupe su suplente para el Senado, Josè Torello, uno de los hombres mas cercanos al Presidente desde los tiempos que compartían el mismo grado y colegio. Es un litigio pendiente de la gobernadora con la Casa Rosada. Un lugar en el que, además de la alegria de la victoria, se dirimirán otros temas. Por ejemplo, la continuidad o no de Patricia Bullrich al frente del Ministerio de Seguridad. Si bien ella acerco la renuncia hace diez dìas, antes de la evolución ultima del caso Maldonado —aparición del cuerpo, autopsia y declaración del juez sobre la falta de lesiones que aligera a Gendarmeria de culpabilidades— ahora su situación es otra: se ha favorecido con el giro. Igual, para muchos es insuficiente este nuevo fenómeno: el trío Peña-Rodriguez Larreta-Vidal no parece compartir su modo de ejercer el cargo. Nadie sabe lo que piensa Macri al respecto, sobre todo cuando nunca se lo ha visto tan alto ¨y de 25 años¨ como el mismo se definió anoche, quien se supone lel hace decir a cada uno de los cuatro involucrados lo que el quiere.