ELESPIA ESPIA - EL PAÍS EN OFF -

Agasajo pre mundial: a veces, la alegria “no es (solo) brasilera”

- Pierri contrató una “profesora de Twitter”.
- Augusto Rodríguez Larreta, ¿futuro chef?
- Políticos: cábalas y manías mundialistas.
- Rico tiene intenciones de volver al ruedo.
- Fotos de una semana con clima Brasil 2014.

Será una duda que quedará como tal pero a muchos de los invitados al cóctel que la Embajada de Brasil realizó con motivo del inicio del Mundial los sorprendió que el famoso fervor brasileño no estuviera presente en los magníficos salones de la residencia porteña del anfitrión, Everton Vieira Vargas. Ni un estandarte verdeamarelo, ni casacas mundialistas o fotos de las figuras más representativas del jogo bonito, ni siquiera globos de colores y mucho menos integrantes de alguna murga carioca para dar idea de la importancia y entusiasmo que el campeonato de fútbol representa para el país vecino; hasta la caipirinha era escasa. Quizá las millonarias inversiones que demandó la organización del Mundial 2014 –y los Juegos Olímpicos 2016– dejaron a sus respectivas sedes diplomáticas con un presupuesto limitado para gastos. Igualmente, el embajador Vargas hizo gala de su jogo bonito discursivo y, como en ocasión de su presentación como diplomático en Argentina, encontró en las características de ambas naciones elementos para sacar risas y aplausos con sus palabras, evitando –como expresó– “abrumar con cifras” sobre el “legado económico” que el Mundial dejará a su país. Y sí brindar, con un suspiro de tarea cumplida, con la frase: “¡Hemos llegado! Ya están los jugadores, los turistas y la prensa... Y hay que celebrar que luego de 36 años el Mundial vuelve a Sudamérica”. Por supuesto, mencionó que su final esperada es con Argentina sin explicitar el deseo obvio de cualquier brasileño: ser campeones para así suplir en la memoria la “trágica” experiencia del Mundial de 1950 en el Maracaná. Entre los presentes, el ambiente diplomático y funcionarios de empresas brasileñas superaron a los políticos; entre estos últimos estuvieron
Julio Cobos, Jesús Rodríguez, Enrique Meyer –quien se llevó una casaca mundialista de regalo–, José Octavio Bordón –de gran charla con Kevin Sullivan, el encargado de negocios de Estados Unidos–, Ernesto Sanz y Guillermo Nielsen.

Gala y subasta
Ya pasó por el deleite que el deporte de competición genera cuando se entrena para carreras cortas o incluso maratones. También disfrutó del efecto antiestrés del running. Casado por segunda vez, hace un año y medio, con una mujer que parece no tener inconvenientes para preocuparse en exceso por la ingesta de hidratos de carbono o el colesterol, Augusto Rodríguez Larreta encontró en la gastronomía una nueva terapia para compensar algún dolor de cabeza que las internas palaciegas de la Legislatura le producen. Así, cada lunes, y en su propio piso de Palermo, recibe clases de cocina a cargo de Rocío Lazarczuk, que terminan con ocasionales invitados a su mesa degustando el menú –entrada, plato principal y postre preparado– no apto, por ahora, para gente a dieta, celíacos o diabéticos.

Profesora de twitter
Alejado de los medios después de su protagonismo en el caso Angeles Rawson, Miguel Angel Pierri parece haber encontrado en la red social Twitter la manera de regresar al ruedo mediático. Lo curioso es que para lograr “efectividad” y evitar situaciones que hacían las delicias de sus seguidores –no respetar mayúsculas ni minúsculas, hacer públicos mensajes que creía enviar con destinatario privado–, contrató una “profesora de Twitter”, tal como él mismo la presenta. Así, Candela Ruiz concurre a la casa de Pierri para darle clases que mejoren su escritura y verborragia tuitera. Y según ella, él ya muestra progresos.

CABALAS MUNDIALISTAS
De a poco, el clima mundialista se coló esta semana y comentaron sus cábalas y manías para ver a la Selección. Jorge Enríquez, por ejemplo, dijo que se instala en el comedor de casa y con los chicos –hijos, nueras y yerno– todos con la albiceleste, y sin vuvuzela o corneta similar, “porque mi mujer nos deporta”. El diputado radical Mario Negri contó: “Los miro solo. Grito solo, río solo y lloro solo”. Por su parte, Ernesto Sanz se reunirá para ver a la Selección en familia cuando los partidos sean los fines de semana. Diego Santilli, por ahora, seguirá el Mundial “con los chicos y estricto tazón de pochoclos”. La costumbre de Federico Pinedo es crear “una cábala distinta para cada Mundial en el primer partido que ganamos; después la sigo como devoto”. Quien no tiene estrategia alguna es Laura Alonso, que confesó: “¡Vengo desanimada con este Mundial!”.

Tan solo un deseo
Semana pre Mundial de intensas “cumbres” políticas. Nadie que se defina como “candidato a algo” pudo evitar reunirse con sus consultores para delinear el post Mundial o los pasos a seguir pensando en 2015 . En un hotel céntrico donde se analizaron tendencias electorales en territorio bonaerense, una encuesta del politólogo Juan Manuel Sabaris señaló que casi el 90% de los consultados en Ciudad y en el Conurbano dijo no entender o desconocer la causa y/o los motivos por los que Amado Boudou era sometido a una investigación judicial. Para dar colorido al tema, se incluyó una comparación con el escándalo –e impeachment– que significó para Bill Clinton su affaire con Monica Lewinsky seguido de una recuperación política que le permitió concluir su mandato con alto nivel de popularidad. Rápido de reflejos y agobiado como muchos oyentes ante cifras y porcentajes, un voluminoso operador del kirchnerismo vinculado al vice expresó casi como un deseo: “Si Amado zafa, no lo para nadie... Hasta en las fotos se parece a Bill”.

¿Rico al ruedo?
Las encuestas postergan a veces las posibilidades de las “caras nuevas “ en la política. El dilema mide/no mide define el futuro de los candidatos. Tal el caso del municipio de San Miguel, donde los números para 2015 entre el intendente Joaquín de la Torre y su ex padrino político, el sciolista Franco La Porta, convertirán en un clásico ese cotejo y quizá sea el polémico Aldo Rico quien tercie si su salud le permite reaparecer en la política.



Ernesto Ise