ELESPIA ESPIA - EL PAÍS EN OFF -

Agasajo privado al ex presidente de Colombia Andres Pastrana

- Guillermo Moreno, el anfitrión romano.
- Embajador organiza festival de arte.
- Patricia Bullrich con chochera de abuela.
- Florencio Randazzo: alterado pero feliz.
- Massa, de prominería a anti sin escalas.

Buenos Aires es una ciudad en extremo próxima a sus afectos. Aquí vivieron familiares suyos y algunos aún lo hacen. Por eso, aunque su visita fue de estricto orden privado y evitó reunirse con políticos para no herir susceptiblidades, Andrés Pastrana aceptó con gusto el agasajo informal que Alejandro Gravier y Valeria Mazza le ofrecieron en su casa de Zona Norte y que reunió a una veintena de amigos de la pareja. Luego de conversaciones informales que el ex presidente colombiano mantuvo con algunos invitados, el propio Gravier dijo: “Todos saben que no soy un intelectual y pocos me asocian
con un libro en la mano pero Memorias olvidadas lo leí de un tirón. Allí el ex presidente relata anécdotas muy interesantes y la idea de esta reunión es que podamos escucharlas contadas por él mismo”. Pastrana presentó este libro en Colombia en noviembre de 2013 y estima que en septiembre próximo suceda lo mismo en la Argentina. Fue inevitable que entre las historias plasmadas en Memorias..., la de su secuestro –cuando era candidato a la intendencia de Bogotá– a manos de “los extraditables” resultara elegida por unanimidad por los invitados ya que, más allá de las peripecias que implicaron los ocho días de cautiverio, fueron los detalles de su encuentro con “el patrón” Pablo Escobar Gaviria –quien le había jurado la muerte– los más sabrosos. Dijo Pastrana que, detenido en un cuarto de un metro por dos y medio, Escobar y él hablaron de política, de la familia, de literatura y, por supuesto, de Colombia. También dio algunos detalles de su posterior encuentro con su secuestrador John Jairo Velázquez Vásquez, alias Popeye, hoy detenido en Colombia y conocido como el más sanguinario sicario del “patrón”. Y en cierta parte del relato aclaró que el insulto más grave para un narcotraficante es que le digan que es “mafioso”.

Festival y arte
Casi en sintonía con esta visita, la embajada colombiana estuvo presente en la agenda diplomática de esta semana. El embajador Alejandro Navas Ramos, ex comandante general de las Fuerzas Armadas, cumplió con un deseo que tuvo apenas tres días después de hacerse cargo de la sede diplomática de su país en la Argentina: decidió que en cuanto fuera posible se realizara en Buenos Aires el festival artístico “Colombia te seduce”. El objetivo, explicó, era combatir la idea instalada de que lo único que exporta ese país son sicarios y droga. Entre arepas y tostones con plátano, el diplomático pudo decir a mitad de semana que su misión se cumplió: junto al cónsul Everardo Murillo, Navas encabezó el cóctel de lanzamiento del evento y recordó la influencia de su país, que tiene como gran referencia a Gabriel García Márquez. La cita fue en la nueva sede del consulado en Retiro, recientemente inaugurada luego de que la anterior quedara chica ante una comunidad que alcanza las 46 mil personas en la Argentina. Y en el agasajo –que coincidió en horario con otro que realizaba a pocas cuadras el embajador de Azerbaiyán, Mammad Ahmadzada– se encontraban, entre otras, la presidenta de COAS, Ani Mestre, y la actriz Claribel Medina, quienes conversaban sobre las opciones de este encuentro que reúne a más de setenta artistas.

Anfitrion romano
Alejado del protagonismo que supo cosechar durante sus años como supersecretario de Comercio, Guillermo Moreno volvió a participar en un evento político junto a funcionarios argentinos. Fue en la embajada argentina en Italia, donde Moreno se desempeña como agregado comercial y ministro plenipotenciario (ver foto en esta misma página). Hasta allí viajaron el ministro de Turismo, Enrique Meyer; la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, y el intendente de Ushuaia, Federico Sciurano, entre otros, para presentar Insterski 2015, un encuentro deportivo que se realizará en la capital fueguina y que espera convocar a más de dos mil visitantes; definitivamente un tema mucho más relajado que aquellos a los que otrora Moreno solía ponerle el cuerpo. En el marco de esta promoción, hubo un interesante cóctel en la sede diplomática argentina en Roma, donde él y el embajador Torcuato Di Tella oficiaron como anfitriones. El viaje de la delegación fueguina incluyó además una visita el papa Francisco, quien ofreció su bendición
al evento deportivo.

Apoyo familiar
Estaba exultante, y se le notaba. Calzado con pronunciado taco, calzas simil cuero y camisa de gasa, todo en negro, que le daban aspecto de rockera. Ni siquiera el birrete que se calzó para hablar sobre su nuevo libro, Desarticulación y hegemonía: sistema político y partidos en la Argentina (1999-2007), le otorgaban a Patricia Bullrich un aura de intelectualidad. Ella estaba feliz por ese lanzamiento y porque Mauricio Macri se sumó a la mesa central en el Centro Cultural Recoleta. Pero esencialmente porque logró algo que los que trabajan con ella saben que la llena de felicidad: que esa noche estuvieran allí apoyándola su hijo Facundo y su nuera Belén, con sus nietos mellizos, Lautaro y Benjamín. Con chochera de abuela, se los presentó a Macri desde el escenario. Pero, acorde a su estilo, Facundo se ubicó en la última fila y se retiró minutos antes de que terminara el acto.

Un cierto alivio 
La acidez provocada por los conflictos que en estos tiempos le genera su desempeño como ministro de Transporte también le trajo un beneficio similar –y también temporario, como dicen los encuestólogos que acumulan capital proveyendo encuestas  a políticos con sed de Balcarce 50– al de las sales digestivas en un estómago alterado. No fue sólo la solución del paro de transporte lo que a Florencio Randazzo le trajo alegría, sino también algunos sondeos donde su figura asoma de manera positiva con porcentajes que podrían crecer a futuro y alentarlo así a cristalizar ese proyecto 2015 que algunas fantasías ya genera en su borrador.

Pasado presente
El lunes, el teléfono de Fernanda Reyes no paraba de sonar y recibir mensajes, muchos de ellos desde la región cordillerana. En cada uno de ellos, lo primero que escuchaba era alguna referencia acerca de Sergio Massa. El diputado del Frente Renovador había estado pocas horas antes en La Rioja e hizo encendidas declaraciones contra la megaminería. Y el fastidio que los pobladores locales compartían con Reyes tenía una explicación: el decreto que vetó la Ley de Glaciares fue firmado por Cristina Kirchner, y por su entonces jefe de Gabinete, Massa. En el teléfono en el que recibía los mensajes, por cierto, Reyes tiene como fondo de pantalla una foto que le regalaron sus amigos de Catamarca para su cumpleaños en plena lucha ambiental: la imagen del cerro Famatina.



Ernesto Ise