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Alta condecoracion y despedida al embajador uruguayo

Este semana cerró un ciclo marcado, como dijo, por algunos pocos desencuentros y muchos espacios, pensamientos y emprendimientos compartidos entre ambos países: Uruguay y Argentina. Sin enumerar unos y otros, Guillermo Pomi Barriola se despidió oficialmente de su rol de embajador aprovechando el acto donde, por decisión de Cristina Kirchner, se lo condecoró con la Orden del Libertador General San Martín en el palacio homónimo. Fiel a su estilo y sin falsa modestia –quienes lo conocen saben que es un diplomático atípico– en su discurso dijo que cuando le comunicaron de la distinción lo primero que hizo fue informarse sobre quiénes habían merecido similar honor y por ello, le parecía demasiado galardón que igualmente agradeció. También remarcó que a pesar de las diferencias que a veces se generaron entre ambas naciones, él seguía convencido de que el crecimiento de la región –teniendo en cuenta el contexto mundial– sólo seguiría siendo posible en conjunto, no de manera individual. Algunas palabras y colocación de la banda, aplausos y luego, más ya relajado el saludo de algunos políticos y sobre todo muchos diplomáticos. Aunque ya esta semana, Pomi –como todos lo llaman desde que llegó– dejó su cargo, su familia actual, es decir su tercera esposa y sus dos hijos más chicos, se quedarán en Buenos Aires donde también viven sus otros hijos y su primera nieta de tres meses. Para quien como él estuvo acostumbrado a vivir durante un par de años en tres países a la vez –Uruguay y dos naciones europeas–, a los tiempos por venir está acostumbrado. Por eso, bromeó con que esta vez su tercer hogar sería Buquebus ya que en Montevideo pasará algunos días a la semana.
En las 260 semanas (sic) que duró su gestión como embajador, hechos que lo transformaron en un “uruguayo atípico” fueron, por ejemplo, verlo junto a sus hijos mayores embanderar con telas celestes y blancas la residencia oficial en ocasión del Mundial de Sudáfrica cuando su país sorprendió llegando a la semifinal. También, transformar la planta baja de dicha casa en un espacio donde, de noche y asado de por medio, reunía comensales variopintos para escuchar distintas opiniones sobre temas de actualidad sin el acartonamiento y en tácito off. En total, esas reuniones superaron las cien. O también haber convencido a su gobierno de vender el edificio de Ayacucho y Las Heras –donde igualmente algunas asistentes aún se desempeñan a pesar de tener nuevo dueño– y de buscar incluso una residencia privada menos ampulosa para seguir la línea de austeridad que la política imponía. Esto último no fue posible; sí se sigue con el plan de hacer alguna
reforma para aprovechar la amplia superficie de esa propiedad. O verlo alentar a Argentinos Juniors para luego terminar comiendo
en una “fonda” histórica de La Paternal. Por este apoyo a ese club, sabe que le tienen preparada otra despedida especial. El futuro, más allá de ubicarlo a dos orillas, estará alejado de la diplomacia propiamente dicha. Se sabe que tiene ofertas laborales donde poder desarrollar su expertise político y económico, que es su métier profesional natural.

Mil dias
“Los mil días...” remiten para algunos a aquella promesa incumplida por María Julia Alsogaray cuando prometió que en ese lapso el Riachuelo estaría limpio. Los “mil días” por los que brindaron esta semana en Boedo tenían
otro matiz: el martes exactamente cumplió ese lapso la gestión de Matías Lammens y Marcelo Tinelli al frente de San Lorenzo. En la reunión estuvieron Fabián Scoltore, y miembros de la comisión directiva del club y allí se presentó la fundación y se lanzó la campaña de afiches de los mil días de gestión en redes sociales, a la que se sumaron los hinchas famosos: por ahora, Axel y el periodista Rodolfo Barili.

En el jardin
El jardín de la residencia del embajador mexicano en Argentina, de a poco, se va transformando en un espacio de tertulias diversas. Más allá del colorido visual y gastronómico que luce en cada festejo patrio, el anfitrión Fernando Castro Trenti afianza en cada reunión los lazos que ambas naciones entretejieron en especial cuando la tierra azteca se transformó en refugio de compatriotas exiliados. Esta semana, algunos de ellos como Noé Jitrik y su esposa Tununa Mercado, participaron del cóctel que la embajada dio a parte de la comitiva cultural que participa en la Feria del Libro 2015 donde Ciudad de México es invitada de honor. Entre ellos estuvieron Fabio Morábito, Margo Glantz, Paco Ignacio Taibo II, Rafael Toriz, Ricardo Cayuela, Christopher Domínguez Michael, María Luisa Passarge –responsable de 100 años con Cortázar, muestra que se inauguró en la feria–, e incluso Néstor García Canclini, quien como argentino residente desde hace años en México, viajó invitado como parte de la delegación.

Sin festejo
La efusividad festiva la consumió el fin de semana la celebración familiar de los 2 años de Camila, la nieta de Scioli, quien lo lleva
a exhibir una faceta que sorprende a propios y ajenos: la hija de Lorena hace literalmente lo que quiere con su abuelo materno. Por eso el cumpleaños de Karina Rabolini fue una cena familiar el domingo a la noche con brindis pasada las 12 ya que el lunes –su cumpleaños propiamente dicho– comenzó temprano y con agenda completa y terminó en el Four Seasons con un reportaje para la televisión francesa. Allí, la gente del hotel la sorprendió con una minitorta y champagne para brindar.



Ernesto Ise