ELESPIA

Los mejores chimentos políticos y de sociedad

Consejo de lectura. Dime qué libro recomiendas y entenderé qué te interesa. O, también, descubriré alguno de tus secretos. Aunque éstas no son frases preestablecidas, parece que sí suscriben a ellas –de manera tácita, inconsciente o como sea– varios políticos, quienes al ser consultados sobre el libro que están leyendo o el que tienen en la mesa de luz aún sin terminar prefieren –en general– responder con autores o títulos rimbombantes sobre análisis macro o micro, revisiones de teorías económicas o sociales u otros similares. A esta regla no escapa casi ninguno. Por eso, saber qué título regalan o recomiendan a sus amigos o equipo de trabajo da una pista del lado B de esta conducta. Y Horacio Rodríguez Larreta es de los más abiertos al respecto. Ya son varios “chicos PRO” –en especial aquellos que él ve como muy acelerados–  los que recibieron de su parte como regalo o como consejo El poder del ahora, un libro escrito por Eckhart Tolle que invita a “alcanzar un estado de iluminación, de realización espiritual, aquí y ahora; y a enseñar que se puede  vivir libre del sufrimiento, de la ansiedad y la neurosis de la vida diaria”.

Selfies. A pesar de que el discurso de Kicillof en el almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción generó algún incómodo carraspeo empresarial, varios no pudieron resistirse a tomarse una imagen con él.

Apostillas de MDQ. En los pocos espacios que dejaban libres los comentarios, análisis y pronósticos sobre las elecciones porteñas se colaron durante la semana anécdotas banales que se sucedieron en la Semana Social, que en Mar del Plata organizó la Comisión Episcopal de la Pastoral Social en el hotel de Luz y Fuerza. Anécdotas que dan cuenta de que sin cámaras presentes, la rivalidad partidaria permite chanzas que hacen sonreír a propios y ajenos. Así sucedió con Alberto Sileoni. En el momento de firmarse un compromiso en el contexto del Día Internacional Contra el Uso Indebido y el Tráfico de Drogas, Margarita Stolbizer dijo: “Qué pena que el oficialismo no se haya quedado a firmar”, al tiempo que por los parlantes convocaban al ministro. Finalmente éste subió presuroso y retrucó en tono jocoso: “Qué pena que la diputada Stolbizer no se haya percatado de mi presencia”. Sonrisas generales, incluso de parte de la diputada y candidata presidencial. Algo similar sucedió cuando con un “Espero verlos a todos el martes”, Cristina Alvarez Rodríguez invitó a peronistas no oficialista a un acto en San Martín con Daniel Scioli y el “hasta ayer massista” Gabriel Katopodis. Lo que generó algunos sugestivos comentarios de los no oficialistas fue el encuentro casual –sin cámaras– en ese ámbito de Scioli con un joven que tenía un brazo amputado. Al verlo, el gobernador se le acercó y luego de interesarse en qué le había pasado le ofreció su ayuda y lo contactó con sus secretarios. También se notó la comodidad con la que se movía Julián Domínguez en este encuentro tan “eclesiástico”, potenciando también esos comentarios que lo ubican como el candidato provincial “preferido” del Papa.



Redacción de Perfil.com