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Para la juventud del PRO, 2017 es el ‘gran desafío’

Peter Robledo juntó a la tropa; el "fulbito" de Olivos se trasladó de cancha y un sincericidio de Carlos Slim.


Foto:Cedoc

La coyuntura acorta el horizonte de problemas que requieren soluciones urgentes. Y ante esa perspectiva, el escenario electoral 2017 resulta lejano. Pero para algunos en el PRO cada día que pasa es uno menos para sentarse a discutir o a trazar un plan para revalidar lo ganado en el ballottage. Uno de los que están atentos a esto es el grupo que lidera Pedro Robledo, que hace unos días reunió a integrantes de todo el país de la llamada juventud PRO. Pero para sorpresa de los que viajaron a Buenos Aires, sólo Rogelio Frigerio fue la figura de peso que se acercó a conversar con ellos y a atender a una requisitoria definida que se resumió en: dejar de sentirse útiles sólo en momentos de campaña, o cuando hay que entregar banderas, globos, volantes, etc.; y quieren tener una mayor participación al menos en el armado 2017. Algunos incluso algo acalorados recordaron que en su ADN se consideran radicales y que, de aparecer una figura radical convocante, “una boina blanca les sentaría mejor que un globo amarillo”. Robledo ya había hecho este planteo a Marcos Peña, quien descree por ahora de lo que él llama el “corporativismo” de la política y apunta al trabajo personal con cada votante. La respuesta de los jóvenes reunidos es siempre la misma; eso funciona para la Ciudad, el país es otra cosa. Pero si la reunión en cuestión resultó caliente, mucho más lo fue cuando se enteraron de que Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y el propio Peña sí habían participado de una reunión del GAP (Generación de Acción Política), algo así como un think tank, es decir, un grupo de “pensadores” y sobre todo un espacio para hacer lobby, pero con nula participación en la calle cuando hay que apoyar. Tomado como un desaire, se lo hicieron saber a Robledo, quien tomó nota del reclamo.

Fulbito ministerial
Con el campo de juego de la residencia de Olivos inutilizable porque se está renovando el césped, el tradicional picado semanal se trasladó al Círculo Policial, cerca de River Plate. Esta vez Casa Rosada fue derrotada por Resto del Mundo por 2 a 0, con goles de Carlos Melconian –quien además erró un penal ante Iván Pavlovsky– y Hernán Lacunza, quien va camino a convertirse en el goleador del torneo. Hubo un amonestado que mereció una roja, Fulvio Pompeo, por simular un foul. Para seguir la costumbre, hubo asado al terminar.

¡¿Y yo que se?!
Carlos Slim demostró que a su edad no planea convertirse en la excepción que confirme la regla que ubica a los mexicanos como machistas. Invitado como orador del Women’s Forum for the Economy and Society que se realizó en México hace unos días, el cuarto hombre más rico del mundo en su discurso no hizo mención alguna al rol de la mujer en el universo corporativo; algo que sí esperaban los anfitriones e incluso las argentinas que participaron del foro. Finalmente una se envalentonó y le preguntó cuántas mujeres ocupaban puestos directivos en sus empresas. Slim, como si le preguntaran sobre la tasa de natalidad de Birmania, respondió lacónico: “No sé”.

El cuarto raviol
El traspaso de casi 20 mil hombres de la Federal a la Ciudad trajo innumerables problemas de logística, no sólo de móviles y armamentos, sino también de egos. Uno de ellos fue el del comisario general Guillermo Calviño, uno de los trasladados como número uno de la nueva Metropolitana. Se sabe que el tema de las insignias o jinetas es una cuestión de Estado entre la oficialidad superior, Calviño ostenta tres “ravioles” sobre sus hombros como comisario general. En el caso de la Federal sólo su jefe, Néstor Roncaglia, puede usar cuatro. Calviño, quien en su corazón se siente un Federal, interpretó que siendo cabeza de una fuerza merecía uno más y lo pidió al área de “Suministros” de su ex fuerza. No se sabe si fue la demora de sus ex camaradas en enviárselo o la propia ansiedad lo que llevó a Calviño a ordenar la compra de las charreteras.



Redacción de Perfil.com