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Pep Guiardiola en Porto Alegre: futbol y lunch con argentinos

Aunque el clima era festivo y estaba contento de ver un partido de Argentina en el marco del Mundial, Pep Guardiola se cuidó de emitir comentarios que pudieran ser grabados por algún espectador –o incluso mal transmitidos– acerca de la performance de los jugadores argentinos. Muchos menos opinar sobre el planteo de juego de Alejandro Sabella. También fue medido en sus gestos ante ciertas jugadas porque aquellos que estaban sentados cerca de él, giraban la cabeza para observarlo. Y esto fue muy obvio –y hasta gracioso– cuando  Sabella retiró a Messi del campo de juego: una decena de argentinos se dieron vuelta en busca de un gesto de aprobación o de rechazo a esa directiva pero no hubo respuesta. Sí disfrutó –y mucho– de esa pasión futbolera nacional de la que ya muchos les habían comentado. El famoso director técnico llegó a Porto Alegre en vuelo privado junto a Patricio Farcuh, titular del grupo Rhuo –actual dueño de OCA–, y en la “tribuna” del Beira Río se sumó una treintena de invitados más.
La insistencia de algunos hinchas argentinos finalmente tuvo su rédito y en el entretiempo Guardiola dijo que, de lo que veía, le gustaba que el equipo nacional transmitía una colaboración conjunta real de todos sus integrantes y se percibía solidaridad en el campo de juego. Terminado el partido, el grupo compartió una comida de casi cuatro horas en Xavier 260, un restaurante catalán de Porto Alegre, él único según dice Xavier Gamez, ingeniero químico natural de Costa Brava que terminó encontrando en la gastronomía la manera de combinar sus dos pasiones, la química y la cocina. Allí, más distendido, Guardiola se refirió a Javier Mascherano –a quien dirigió en el Barça– no por su juego ante Nigeria sino como profesional. Destacó su bajo perfil, su perfecta comprensión de lo que un técnico le pide y sobre todo su compañerismo. Un comensal le preguntó si la presencia de Messi no podría generar problemas en un equipo ya que su juego opaca al resto de los jugadores. Con una sonrisa Guardiola dijo que no conocía ni se imaginaba un futbolista que no quisiera estar en un equipo junto a Leo. Por supuesto no faltó el pedido de una toma de posición sobre si él prefería como campeón a Brasil o a Argentina. Diplomático contestó que tenía amigos en los ambas selecciones: Messi, Mascherano, Neymar y Alves. Y sobre España dijo que para él, Vicente del Bosque tenía que seguir como técnico ya que había que entender que los mundiales tenían situaciones como las que atravesó su país: un resultado inesperado que no permite remontar el ánimo del equipo. También se refirió brevemente a Xherdan Shaqiri, el jugador de la selección suiza –que esa misma tarde de miércoles convertiría tres goles ante Honduras– que él dirige en el Bayern Munich.

Hinchada
Aunque no participaron del grupo que estuvo con Guardiola, en el estadio Beira Río hubo presencia política, empresaria y farandulera. En ese mix se pudo ver, por ejemplo, a Susana Giménez, Ricky Sarkany, Marcelo Tinelli y su troupe familiar, Martín Redrado, Luis Majul, Marcelo Figueiras, Carlos Martinangeli –presidente de NEC–, Roberto Lanusse, Sergio Berensztein, Augusto Rodríguez Larreta –que casi fue linchado por simpatizantes brasileños ante un gesto muy futbolero que éste les hizo–, Gustavo Yankelevich y Darío Turovelzky. Muchos de éstos habían compartido el vuelo a Porto Alegre y según relató uno de ellos, el clima mundialista se hizo presente en el viaje: hubo turbulencias y la nave se sacudió y para aliviar la tensión, el pasaje comenzó a cantar “ Se mueve para acá, se mueve para allá...”, y todos se relajaron.

Presion exitosa
Las orejas de algún integrante de la familia de Jorge Garayalde seguramente se habrán enrojecido el pasado miércoles, ya que por el diputado porteño, ese mediodía mientras Buenos Aires se había paralizado por el partido Argentina-Nigeria, 33 colegas suyos estaban reunidos en el Salón San Martín de la Legislatura tratando el pliego de aceptación de jueces y fiscales. Si afuera el clima era festivo y se oían gritos por los goles, en el recinto el clima era tenso.  A la sesión que presidía Garayalde concurrieron familiares de las víctimas de Cromañón y de Beara. El motivo: hacer presión para que no se aprobara como juez a Martín Farrell quien había habilitado –como funcionario– el boliche Beara donde en 2010 hubo un accidente fatal. Finalmente, los diputados votaron por unanimidad ese nombramiento.

El que avisa...
Aunque recién asumirá como presidente de la Bolsa de Comercio el próximo 30 de junio, esta semana Adelmo Gabbi organizó un almuerzo con su equipo y algunos invitados especiales que llenaron así la gran mesa oval de la sala de reuniones de la presidencia. Entre ellos estuvieron Néstor Grindetti, José Ignacio De Mendiguren, Guillermo Stanley, Enrique Mantilla, Norberto Peruzzotti, Guillermo Dietrich, Pablo Cairoli, Claudio Peres Moore y Guillermo Carracedo. En esa reunión aún no se conocía el rechazo del juez Griesa a la cautelar así que el tema fondos buitre apenas se tocó. Gabbi estaba contento porque con este tercer mandato –no consecutivo– integra el podio de otros tres ex presidentes que ocuparon la presidencia de la Bolsa tres veces. Quizá ese ánimo fue el que hizo comentar con humor que había conversado con la presidenta Cristina Kirchner y en la charla le anticipó que en su discurso de asunción, él la iba a criticar. Es probable que la coyuntura lo haga cambiar de opinión.

Reconocimiento
Abel Albino es, además de médico, creador y conductor de la Fundación Conin, dedicada a luchar contra la desnutrición infantil en quince provincias. Esta semana la Legislatura le dio el diploma de “Personalidad Destacada de la Ciencia” que fue propuesto por el legislador Federico Salvai, quien destacó “la trayectoria académica y el trabajo social de Albino. Y además se supo que la intención de Salvai es adaptar estrategias de Albino en algunas áreas de la Ciudad.



Ernesto Ise