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Cómo fue organizada la boda y luna de miel de Ricardo Lorenzetti

En El Espía, el país en off: el blindaje que dispuso el titular de la Corte Suprema para evitar nuevas filtraciones de fotos.

La luna de miel del juez supremo: Un romántico destino. La filtración de la fecha de la boda en Rafaela –su pueblo natal– lograda en exclusiva por PERFIL primero generó zozobra en el círculo de confianza de Ricardo Lorenzetti. Luego, para transitar de manera más ordenada un hecho que lógicamente concitaba interés mediático, se cambió la estrategia y el titular de la Corte Suprema modificó el horario inicial del casamiento –del mediodía a media tarde– y habilitó por primera vez a los medios la celebración de una situación privada y tan especial como su boda. Fue su equipo de prensa de la Corte el que se encargó de distribuir tres imágenes muy similares –y a través de la agencia nacional de noticias– del flamante esposo de Mara Perrén. Acto seguido, los recién casados blindaron las escenas de la celebración propiamente dicha, a la que sólo asistieron las familias respectivas y amigos en común. Y a diferencia de otras veces, Lorenzetti logró que sus parientes sucumbieran a la idea de exhibir por Facebook o alguna red social similar los momentos felices vividos durante los festejos. Al menos hasta el cierre de esta edición. Por estas horas, ellos disfrutan de una luna de miel en uno de los escenarios preferidos para recorrer en pareja: Positano. En este enclave bucólico de la costa amalfitana, seguramente recorrieron esas callecitas coloridas de este lugar que parece colgado de un acantilado.

Privilegios, no. Justo cuando arrancaba la feria judicial y la luna de miel de Ricardo Lorenzetti, otro temblor causó la revelación de Horacio Verbtisky en Página/12 respecto a que los miembros de la Corte Suprema iba a poder viajar en la clase ejecutiva de Aerolíneas Argentinas sin pagar el upgrade de cambio de clase. Como la empresa estatal no desmentía la especie, el flamante ministro de la Corte, Horacio Rosatti, envió un durísimo mail a la línea de bandera diciendo que él no había pedido nada ni quería privilegio alguno. Aerolíneas acusó recibo del mensaje y lo distribuyó entre varias gerencias. Horas después, veía la luz el comunicado oficial de la Corte, en el que negaba semejante beneficio. Entre Transporte y Aerolíneas se pasaron la pelota de quién había sido el responsable de la patinada. Caso cerrado.

Ventajas colaterales. El poder, como decían en los 90 los que posicionaron a Carlos Menem como líder, lo hacía ver “rubio, alto y de ojos celestes”. Ese espejismo tuvo sus consecuencias pero ése es otro tema. Martín Yeza mide 1,94, no es rubio ni de ojos claros pero sí tiene 30 años y es el jefe comunal más joven de la provincia de Buenos Aires. Y con su debut en la política de la mano del PRO, logró que sus medidas por la transparencia en Pinamar, un municipio con historias más que oscuras, repercutieran mucho más allá de la costa atlántica. La última de ellas fue la difusión de una grabación hecha por un policía que involucraba a un comisario “cansado de robar”. Fue justamente ese hecho el que llevó a Yeza a un conocido programa de alcance nacional. Tras defender la política de que cualquier irregularidad debe salir a la luz, el intendente pinamarense fue abordado por una periodista, quien le pidió que saludara por celular a una amiga de ella, admiradora del dirigente. Muy ruborizado, Yeza aceptó el pedido y contó las bondades de Pinamar a la anónima fan.

Receso invernal. Con esposa y cinco hijos, Esteban Bullrich fue uno de los ministros que se tomaron vacaciones invernales y eligió Bariloche como destino. Otros integrantes del gabinete nacional prefieren mantenerse discretos sobre qué lugar eligieron. Y en la Legislatura porteña es donde parece que el éxodo fue casi total. Tanto que allí dicen: “Se fue hasta Marcelo Ramal”, del Partido Obrero.

Colaboró en esta edición: Gabriel Ziblat; gziblat@perfil.com



Redacción de Perfil.com