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Sección El Espía

- Boda campestre de funcionario porteño.
- Duelo “patagónico” en el Congreso

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Un reencuentro en El Vaticano reaviva antigua anécdota. Las vueltas de la vida a veces provocan giros inesperados. Esta semana, en el marco de la iniciativa Scholas Ocurrentes, Jorge O’Reilly, empresario e integrante del Opus Dei local, fue uno de los argentinos que pudo acceder a un encuentro con el papa Francisco. En la foto se lo ve muy sonriente al empresario, que supo ser la entrada en el mundo diplomático de Sergio Massa, junto al sumo pontífice. Nadie puede aventurar la opinión de éste último sobre O’Reilly, pero nadie puede negar que el desarrollador inmobiliario de Tigre pudo llegar a algo que el diputado del Frente Renovador aún no logró. Todavía parece estar en la mente de Bergoglio la avanzada del entonces jefe de Gabinete de Cristina Kirchner, Massa, cuando propuso “mover” al presidente del Episcopado de en medio de la relación entre el Gobierno y el Vaticano. Ahora O’Reilly visitó la Santa Sede para hablar de una iniciativa para promover una educación que genere una sociedad sin excluidos, para la paz, a través del deporte, el diálogo y el conocimiento.

Reunión diplomática. Fútbol y política se mezclaron a mitad de semana en la residencia de la embajadora italiana para agasajar a un napolitano con nombre muy español de paso por la Argentina. Riccardo Ribera D’Alcalá, director general e Políticas Interiores del Parlamento Europeo, estuvo en Buenos Aires para ser distinguido primero en la Cámara de Diputados y luego en la Legislatura porteña. Y su compatriota Teresa Castaldo aprovechó para ofrecer una interesante comida en su morada de la calle Billinghurst. La convocatoria fue bastante heterogénea e incluyó, entre otros, a Hermes Binner, Ricardo Alfonsín, Iván Petrella –quien promocionaba una charla sobre narcotráfico que dará esta semana–, Juan Carlos Dante Gullo, Gabriel Fuks, Fulvio Pompeo, Pablo Garzonio y Patricia Bullrich. Alcalá, oriundo de Nápoles al igual que Castaldo, comparte los afectos futbolísticos por la Argentina al igual que todos sus coterráneos. Y como para refrendarlos Oscar Moscariello le regaló una casaca de Boca Juniors.  

Duelo en la cámara. Hace algunas semanas, tuvo su primer round en un cruce con el presidente de la bancada oficialista. Y esta vez, fue el propio presidente del cuerpo el que se ocupó con llamativo celo de aplicarle el reglamento. Lo cierto es que en apenas dos sesiones, ella dejó en claro que será una de las espinas del kirchnersimo en la Cámara Alta. Se trata de Magdalena Odarda, flamante senadora de la Coalición Cívica-ARI, quien mantiene desde hace años un fuerte enfrentamiento con Miguel Angel Pichetto. Ahora pudo verse este duelo versión 2014 en el recinto, cuando la legisladora cuestionó la promoción de la megaminería en la Patagonia que hace el Gobierno, y obligó a su rival coprovinciano a intervenir en reiteradas oportunidades. Advertido, Amado Boudou se preocupó por limitar todo lo posible el tiempo de exposición de Odarda en la sesión en la que se trató el acuerdo entre YPF y Repsol, en la que ella apuntó al pasivo ambiental de la petrolera y al impacto de fracking en la matriz productiva de su provincia.

El karma porteño. Inauguraciones, viaje al exterior, seminarios con académicos, fotos con deportistas, charlas con los vecinos, romances y bodas son acciones que no les están resultando a varios candidatos que se lanzaron a disputar la provincia de Buenos Aires. Tanto el Frente Renovador como el Frente Para la Victoria, y ni hablar del PRO o UNEN, sufren un mismo síntoma: no miden. En uno de los últimos seminarios del politólogo Juan Manuel Sabaris se analizaron varias encuestas, y la conclusión fue similar: baja performance e imposibilidad de crecimiento de los candidatos estudiados. Varios de los operadores bonaerenses presentes llegaron al mismo resultado: “Hay que inventar algo o terminaremos gobernados nuevamente por un porteño”. Y ejemplos sobran: tuvieron respectivos domicilios porteños, antes de llegar a La Plata, Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Daniel Scioli.

Boda en el campo. Lo que para muchos fue un tedio, para otros resultó una excusa para tomarse el fin de semana largo en la costa bonaerense; y quienes aceptaron el convite del presidente del Ente de Turismo porteño la pasaron muy bien. El sábado 22, Fernando de Andreis se casó por Iglesia con su novia, María Sol Asconape, en la iglesia Nuestra Señora del Pilar, ubicada en Sierra de los Padres, y  luego celebró la unión con una fiesta en La Peregrina, el campo de los Bordeu ubicado en Balcarce. (N. de la R: su madre, Patricia Langan, fue la última esposa de Juan Manuel Bordeu). Entre los invitados estuvieron Cristian Ritondo, Enrique y Nina Nosiglia, Gabriela  Michetti, algunos de los hijos de Mauricio Macri, Graciela Borges y Juan Cruz Bordeu.

El Papa lo hace... La fiebre bergoglista sigue demostrando su capacidad de juntar bajo un mismo techo a referentes de todos los espacios políticos. Así, cada evento convocado en nombre del ex arzobispo porteño logra transformarse en la “Suiza” de la política vernácula. Un ejemplo más fue la jornada de reflexión convocada por la Pastoral Social en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA: allí se vio a, entre otros, Roberto Feletti, Sergio Bergman y Cristian Ritondo,  Gerónimo Venegas y Ricardo Gil Lavedra. El objetivo fue realizar junto al sacerdote jesuita Diego Fares, al sociólogo José Paradiso, al economista Carlos Leyba y a Ana Zagari, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad del Salvador, una exégesis colectiva de la exhortación apostólica Evangelii gaudium del papa Francisco.



Alfredo Ves Losada