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Se presentó en el CCK nuevo informe sobre corrupción. La cita era en el sexto piso del Centro Cultural Kirchner pero un contratiempo de último momento ubicó dos pisos más abajo la presentación del dossier anual Transparencia y Corrupción. Informe 2015 que tuvo como oradores un panel integrado por los anfitriones Hugo Wortman Jofré y Pablo Secchi, respectivos titulares de Poder Ciudadano, Margarita Stolbizer, el embajador de Canadá en la Argentina, Robert Fry, el periodista Hugo Alconada Mon, y a José Ugaz, el magistrado peruano cuya  investigación llevó a la cárcel al ex presidente Alberto Fujimori y a su mano derecha, Vladimiro Montesinos. Con un auditorio colmado –incluso con gente de pie–, a su turno cada uno dio su visión y explicación de lo que significa la corrupción sin mencionar el pasado reciente argentino con nombres concretos, algo que ni siquiera la propia Stolbizer hizo. Sí hubo y en boca de los panelistas frases para todo tipo de pensamientos o afinidades políticas. Si algo dejaron todos en claro, fue que la corrupción es un situación que involcra a públicos y privados, que es una relación simbiótica y recíproca. También se detalló que el presupuesto que un Estado destina a combatirla marca indefectiblemente cuánto le interesa dicho tema; lo mismo que la infraestructura de las áreas de la Justicia encargadas de seguir esas causas, y la falta de incentivo y protección para quien encara una denuncia sobre corrupción no siendo funcionario o persona con cierto poder. Fue Ugaz, la figura estrella de la presentación, quien con nombres de bancos internacionales –uno muy conocido en Argentina– ejemplificó la corrupción privada. Por su parte, sorprendió Alconada Mon al detallar lo que llamó una “nueva modalidad” vernácula que se da en este tiempo político que parece alentar y agilizar las denuncias de este tipo: la ostensible mejora en las indemnizaciones que pueden lograr altos ejecutivos argentinos de empresas que tienen negocios con el Estado a cambio de su silencio. Y mencionó tener constancia de uno que selló su salida por 6 millones de pesos en lugar de los 3 millones que le correspondían.
 
Nuevo puesto. Vilma Ibarra reapareció, pero en el sector privado. Eduardo Eurnekian la incorporó como responsable del área de Responsabilidad Social del grupo.

Aquí no hay sitio. En el marco del lanzamiento del Plan Universal de Salud, Macri anunció también en la Casa Rosada el reintegro de fondos para las obras sociales sindicales, una caja por demás interesante para los gremios. Hasta allí llegó Gerónimo “Momo” Venegas, uno de los integrantes del llamado “sindicalismo M”. El dirigente de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores se ubicó en el espacio destinado a los funcionarios y ministros, no junto a sus pares. Pero a los cinco minutos de haberse acomodado, un personal de protocolo lo condujo al sector de los sindicalistas pero como la primera fila estaba ya ocupada, tuvo que ubicarse en un espacio menos central.

La otra realpolitik.Los días pasan y el año electoral se acerca. La ansiedad de Cambiemos de sumar intendentes peronistas a su armado político en la provincia de Buenos Aires a veces terminan en escándalo.
Esta semana le tocó a Federico Salvai, hombre fuerte del gabinete de María Eugenia Vidal quien en excursión de “pesca” a San Miguel terminó con un baño de realpolitik conurbana. Los que vieron de cerca su cara de susto cuando llegó al recinto donde se discutía el pedido de licencia del intendente local Joaquín de la Torre para sumarse al gabinete provincial todavía levantan apuestas sobre el motivo: si fue la presencia del carapintada Aldo Rico y de Jesús Cariglino, o si fueron los gritos destemplados de la mujer del intendente María José Camerlinckx, molesta con el pedido de la palabra de un par de concejales de la oposición.

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