ELOBSERVADOR LA JURISPRUDENCIA UNIVERSAL, MOTIVO DE DEBATE

Baltasar Garzón: “La lucha por los DD.HH. no debe tener ideología”

En una serie de encuentros en Buenos Aires, el ex juez español defendió una justicia universal que permita el avance de los juicios por delitos de lesa humanidad, genocidio y tortura, más allá de razones ideológicas.

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Foto:Cedoc

Con el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad que ocurrieron en la última dictadura militar como ejemplo, Argentina fue la sede de una serie de encuentros organizados en Buenos Aires por la Fundación Baltasar Garzón (Figbar), con el objetivo de trabajar en un proyecto que reconozca la implementación de una justicia universal (JU) que permita el avance de las causas y los juicios por delitos de lesa humanidad, genocidio y tortura, sin importar el lugar del mundo donde haya tenido lugar la agresión.
En las jornadas participaron fiscales argentinos y españoles. En ese país, a más de tres décadas del fin del franquismo, los delitos sólo pueden ser juzgados gracias a la cooperación entre países. El mismo Garzón aseguró que en 2015 se presentará la propuesta elaborada por Figbar sobre los principios de la jurisdicción universal del siglo XXI.  
Con la presencia de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, y la línea fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, entre otros organismos de DD.HH., el eje del debate estuvo puesto en un punto central: la implementación de una JU que sea aceptada y adoptada por la mayor cantidad de países. Además de Garzón, participaron la fiscal ante la Audiencia Nacional española, Dolores Delgado; y el fiscal general Jorge Auat, al frente de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad en Argentina. El ex juez español dijo que “el objetivo de la JU es la lucha contra la impunidad y la protección integral de las víctimas de los crímenes más atroces, que muchas veces por razones ideológicas o por intereses económicos se olvidan y en el camino quedan víctimas. La Jurisdicción Universal pretende ser el mecanismo que las ayude, proteja y ampare en cualquier lugar”.

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Colaboración. Un claro ejemplo de justicia y jurisprudencia universal es el avance de causas por delitos cometidos en España durante la dictadura de Francisco Franco: allí, el gobierno se ha negado sistemáticamente a juzgar los crímenes contra la humanidad. Por eso, aquí, la jueza María Servini de Cubría tomó declaración a una de las querellas en España hace pocos meses. En este sentido, Estela de Carlotto aseguró que a la justicia universal “hay que lograrla entre todos: lo que ocurre en un país, hiere a todo el mundo. No se habla solamente del sufrimiento de un país, sino del planeta entero. El reclamo por la justicia universal tiene una larga historia; el tema es lograr la universalidad de los derechos humanos”.
En disidencia con lo que ocurre en España, en nuestro país los crímenes cometidos durante la última dictadura comenzaron a juzgarse una vez anulados los indultos decretados durante el gobierno de Carlos Menem. Para el abogado constitucionalista Eduardo Barcesat, “en el caso de la Argentina no se trató de la justicia universal, sino que actuó la justicia territorial: los crímenes fueron cometidos acá. Una vez anuladas las leyes de impunidad se reabrieron las causas y ahora se asiste a procesos integrales de verdad y justicia de los crímenes que se califican como lesa humanidad o de genocidio”, relata. De todos modos, el abogado especializado en DD.HH., recuerda que con los indultos en vigencia se recurrió a España, Francia, Italia y Alemania para investigar crímenes cometidos contra ciudadanos de esos países.

Sistema conservador. Uno de los debates giró en torno a los motivos por los cuales aún hoy no se juzgan los delitos en aquellos países donde fueron cometidos. Para el fiscal Auat, ocurre debido a que “el sistema judicial es muy conservador en todo el mundo. La gente conservadora le tiene terror a la investigación por delitos contra los DD.HH.”
En este aspecto, la fiscal española Delgado indagó: “¿Por qué los sectores conservadores rechazan la jurisdicción universal como si fuera un ataque a la estructura ideológica?”, consultó. Y fue Garzón el que analizó que “a partir del momento en el que en el mundo se mató por las formas de pensar, es inevitable. Aunque creo que a la lucha por los derechos humanos hay que desideologizarla, no debe ser una cuestión de progresismo o conservadurismo”. De todos modos, pese a que para los referentes internacionales “lo ideal sería que exista un cambio que permita juzgar los crímenes en los países de origen”, son conscientes de que la forma “más efectiva y rápida” sería la aplicación del principio de justicia universal.



Agustin Gulman