ELOBSERVADOR MUJERES ARGENTINAS V


Cine: rara vez ellas son los personajes protagónicos

En la última entrega de la serie preparada por Chequeado.com sobre la situación de género en nuestro país, un análisis comparativo de la forma en la que las mujeres son representadas en el cine argentino.

Portal Perfil.com
Portal Perfil.com
Foto:Perfil.com
¿Cómo son representadas las mujeres en las películas argentinas? La mitad de los filmes nacionales más vistos en 2015 muestran a personajes femeninos en roles secundarios y supeditados a las acciones de sus contrapartes masculinas.
El cine es un vehículo que nos puede trasladar a paisajes lejanos y realidades extrañas a través de sus historias pero, a la vez, puede ser un reflejo de cómo vemos el mundo. Si se tiene en cuenta que el 40% de los argentinos va al cine al menos una vez al año, los filmes son una parte importante de nuestra representación del mundo. ¿Cómo están representadas las mujeres en ese universo?
Una posibilidad para analizar a las películas según el rol que le adjudican a las mujeres es el test de Bechdel, una simple prueba que consiste en responder tres preguntas básicas: ¿Hay al menos dos personajes femeninos (con nombre)? ¿Hablan entre ellas las mujeres del film? ¿Hablan de otra cosa que no sea un hombre?

Este análisis, que surgió de una historieta llamada Dykes to Watch Out For de Alison Bechdel, publicada en 1985, se transformó en un paso para identificar la forma en que las mujeres son representadas en el cine. Aprobar el test de Bechdel no significa que el film sea feminista o que los personajes femeninos sean realistas o complejos, simplemente que las mujeres están representadas como personajes con un mundo que va más allá de su relación con los hombres.
Las mujeres en las películas argentinas más vistas de 2015. Según un relevamiento de Chequeado, la mitad de los diez filmes argentinos más vistas en 2015 no pasa el test de Bechdel, ya sea porque los personajes femeninos que tienen nombre no hablan entre ellas o, en los casos en los que lo hacen, sólo discuten temas relacionados con un hombre.
Las que sí lo aprueban son: El clan, Abzurdah, Sin hijos, La patota y El espejo de los otros.
Tanto Abzurdah como La patota son protagonizadas por mujeres que tienen discusiones con otras sobre sus propias problemáticas. La primera cuenta la historia autobiográfica de Cielo Latini y su lucha contra los trastornos alimentarios.

La patota, por su parte, es la reedición de una obra de Daniel Tinayre de 1960. Relata el camino de una abogada que decide ir a enseñar a una zona rural donde después es brutalmente violada, y queda embarazada producto de esa violación. El film acompaña el enfrentamiento de la protagonista con su padre, amigos y algunas figuras de poder.
En el caso de Sin hijos, la historia tiene dos mujeres entre sus personajes principales. Una es la hija y la otra es la novia del protagonista masculino pero, de todos modos, en varias oportunidades tienen conversaciones ajenas a él.
En El clan, los personajes femeninos que interactúan entre ellas son la madre y las hijas de la familia Puccio. Si bien la historia es encabezada por Arquímedes Puccio y su hijo Alejandro, las integrantes del grupo familiar logran ser reflejadas con sus propias ambiciones y deseos.
Por último, en El espejo de los otros se proyectan las historias de los distintos comensales de El cenáculo, un restaurante selecto y escondido que ofrece una sola mesa y donde todas las noches se sirve una última cena. Entre los múltiples personajes, todos interpretados por actores célebres, se destacan Julia (Norma Aleandro), quien está gravemente enferma, y Elsita (María Picchio), su amiga de la infancia que la ayuda a escapar del hospital para pasar una última velada con Debbie (Marilina Ross), su amor de la adolescencia.

Por su parte, los filmes que no pasan la prueba son: Relatos salvajes, Papeles en el viento, Truman, Locos sueltos en el zoo y Socios por
accidente 2.
Relatos salvajes está compuesta por seis historias. En sólo dos hay más de un personaje femenino, pero de todas maneras esto no es condición suficiente. En la primera historia, protagonizada por Julieta Zylberberg y Rita Cortese, los personajes femeninos trabajan en un restaurante a la vera de un camino pero sólo discuten si deben asesinar al único cliente que se presenta: un hombre. Además, si bien una de ellas tiene nombre propio, el personaje de Cortese sólo es identificado en los créditos como
“la cocinera”.
La segunda historia con personajes femeninos es la última en presentarse. Su personaje principal es una mujer, Romina, interpretada por Erica Rivas, quien se acaba de casar. Si bien hay muchas mujeres en la trama, Romina sólo interactúa con dos: la amante de su marido y un personaje anónimo que le hace una pregunta expositiva.

Por su parte, Papeles en el viento está protagonizada por Pablo Echarri, Pablo Rago, Diego Torres y Diego Peretti. Los únicos personajes femeninos son sus esposas, y la hija de uno de ellos, pero no interactúan entre ellas.
Truman, en tanto, cuenta la historia de un actor enfermo de cáncer que, en sus últimos días, busca un nuevo dueño para su perro y se despide de sus seres queridos. El personaje femenino más importante es su prima, interpretada por Dolores Fonzi, pero ella no habla con ninguna otra mujer. Una pareja de dos mujeres que intenta adoptar al perro podría lograr que Truman aprobara el test, pero ninguna tiene nombre.
Locos sueltos en el zoo prácticamente no muestra interacciones entre mujeres. En la mayoría de los casos en los que hay más de un personaje femenino en pantalla, ellas hablan con los personajes masculinos y no entre ellas. En la única ocasión en la que sí se produce un intercambio es en relación a un hombre.
Por último, Socios por accidente 2, protagonizada por José María Listorti y Pedro Alfonso, cuenta con tres personajes principales femeninos: la hija de Matías (Listorti), su ex mujer y su nueva novia. Sin embargo, todas sus interacciones son discusiones sobre el protagonista.

La voz propia. “La pobre representación de las mujeres en el cine refleja la imagen estereotipada que se tiene acerca de las mujeres y, al mismo tiempo, es un factor que contribuye a reproducir esta imagen estrecha”, describió a Chequeado Eleonor Faur, doctora en Sociología e investigadora de relaciones de género, familias y políticas públicas.
“Una mejor representación de las mujeres es importante porque permite ampliar las perspectiva acerca de lo que somos y podemos ser como personas íntegras. Nos abre a distintas oportunidades, nos da la libertad de vivir como sujetos plenos de derechos en diferentes ámbitos, y no sólo en el mundo privado y familiar”, añadió Faur.
A su vez, a la hora de buscar la raíz de esta problemática, no se puede restar importancia a la perspectiva económica.
Adriana Amado, doctora en Ciencias Sociales (Flacso) y especialista en temas de cultura popular, explicó que “los medios comerciales no son vanguardias sociales porque, como necesitan el público para sustentarse, suelen ser bastante conservadores en cuanto a las imágenes e ideas que hacen circular”.
“Sin negar que sería ideal contar con mejor representación de lo femenino en los medios, no puedo dejar de mencionar que la inequidad en la pantalla sirve para plantearnos que las diferencias subsisten en la realidad y seguir estimulándonos a superarlas”, agregó Amado.

En primera persona. Directores y guionistas son un factor importante a la hora de analizar el cine con una perspectiva de género. Si tenemos en cuenta a las diez películas argentinas más vistas de 2015, sólo una fue dirigida por una mujer, Daniela Goggi (Abzurdah). En cuanto a los creadores de las historias, Carmen Delleon es la única presencia femenina, como coguionista de Socios por accidente 2.
“En el estreno de mi primera película, Vísperas, la crítica sólo resaltaba que tanto el equipo técnico como los personajes eran mujeres. Les resultaba tan raro que era de lo único que me preguntaban”, relató la directora Daniela Goggi a Chequeado, aunque consideró que “eso también tiene que ver con que la mayoría de los críticos de cine de los principales medios son hombres”.
“No necesariamente es más difícil ser directora por ser mujer pero siempre tenés la sensación de que tenés que trabajar más, justificar todo el tiempo que sabés lo que estás haciendo”, reflexionó, y luego recordó una anécdota: “Cuando dirigí mi primera serie, fui a hacer una prueba de decorado y me mandaron a esperar a un camarín porque pensaron que era la maquilladora”.
A pesar de mostrarse crítica, Goggi también responde esperanzada por los avances de las nuevas generaciones: “Hoy en día, creo que hay más historias de mujeres pero dirigidas por hombres. De todos modos, la situación está cambiando y en los últimos años fueron apareciendo más mujeres directoras”, concluyó.