ELOBSERVADOR

Cómo viven los qom en El Impenetrable

Cruces por los factores que desataron la muerte del joven Oscar Sánchez. Mal de Chagas, tuberculosis, desnutrición y falta de agua potable son las principales falencias sanitarias de la zona.

PERFIL COMPLETO

Foto:Luis Gasulla

Dicen que se llama El Impenetrable por su abundante y tejida vegetación. Árboles como quebrachos, algarrobos y palos borrachos aparecen en las típicas postales de este bosque chaqueño bordeado por el río Bermejo y el Teuco. También suele haber chozas aisladas de las comunidades qom y wichi que viven en el territorio de más de 40.000 km2 de monte. La puerta de entrada es Villa Río Bermejito, pequeña localidad a la que se puede llegar en ómnibus desde Resistencia, capital de la provincia, que está a más de tres horas en auto.

A diez kilómetros de la entrada está Fortín Lavalle, pequeña localidad poblada por qom, donde vivía Oscar Sánchez, el joven de 14 años y 11 kilos que falleció el martes pasado. Su muerte desató cruces entre organismos sociales –que denunciaron que su pérdida se debía a un cuadro severo de desnutrición y tuberculosis– y el propio gobierno, que agregó que “la malnutrición estaba asociada a su discapacidad severa” y que el niño “nació con una hidrocefalia no evolutiva”.

Para comprender la complejidad del caso, Rolando Núñez, coordinador del Centro de Estudios de Chaco Nelson Mandela (CENM), afirma a PERFIL que es necesario poner en contexto las condiciones de vida y gestación del joven: “Su madre, quien falleció hace más de dos años, llevó adelante el embarazo con desnutrición y tuberculosis, lo que le generó eclampsia, una enfermedad durante la gestación que produjo que su bebé naciera con hidrocefalia”.

Miguel Yasi es un médico que desde hace diez años viaja al Impenetrable y coordina el grupo solidario Naqom. Para él, lo que sucedió “es algo esperable. La tuberculosis es altamente contagiosa, y con la desnutrición es una combinación morbosa. Además, cualquiera sabe que la alimentación es fundamental durante los primeros tres años de vida de cualquier niño”.

El monte. Yasi cuenta que no es sencillo manejarse en el terreno. “Siempre que vamos a llevar alimentos y medicamentos, vamos acompañados. Cuánto más adentro del monte nos metemos, mayor es el riesgo de que suframos saqueos”. En un principio,él llevaba medicamentos, pero después se dio cuenta de que “ni siquiera tienen agua corriente para tomar esos medicamentos. Toman agua de charco o de lluvia no apta para el consumo. Es de color Coca-Cola”. Entonces comenzaron a realizar pozos de agua.

Males endémicos. Desde el CENM enumeran que los males sanitarios que afectan la zona son la desnutrición, la mal nutrición, la anemia, el mal de Chagas, la parasitosis y la tuberculosis. Si bien no hay datos oficiales específicos sobre Chaco, sólo que aún se encuentra entre una de las provincias de mayor riesgo de transmisión vectorial, estudios propios del CENM indican que la población cuenta con una afección del 46,48%. Según el Programa Nacional de Chagas, se estima que en el país existen –al menos–1.600.000 personas infectadas por el Trypanosoma cruzi. La cifra representa casi el 4% de la población total del país.

Respecto de la tuberculosis, el Programa de Control de TBC del Chaco informó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que en la Región Sanitaria 5 (El Sauzalito, Nueva Pompeya, Miraflores, Castelli) hay 48 pacientes notificados y bajo tratamiento.

Rolando Núñez denuncia que por momentos hay “falta de medicación y seguimiento” y que la misma familia del joven de 14 años padecía TBC positivo y que “el 6 de julio de 2014 fue la última vez que recibió el tratamiento por falta de insumos”. Miguel Yasi agrega que “son tratamientos prolongados que con medicación continua pueden tardar siete meses y que no debe interrumpirse. Hay planes para combatirlo, pero debe hacerse de manera más amplia”.

Otro de los males que afectan a las comunidades es la desnutrición. Las cifras oficiales también ponen el foco en las zonas de extrema pobreza, “incluidos los asentamientos de pueblos originarios”. De todas maneras, la situación fue mejorando. La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud señala que la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) bajó entre 2003 y 2013.

Los qom. Viven en el oeste de Formosa, en el centro y el este del Chaco y en zonas aledañas a Rosario y Buenos Aires. Según el último censo de 2010, en todo el país hay 43 mil. Mientras, el CENM afirma que son cerca de 70 mil. El antropólogo especializado en el tema Carlos Martínez Sarasola, cuenta a PERFIL que “son unos de los grupos étnicos más numerosos que quedaron en el país. Ellos tenían el caballo y eran cazadores. Después grandes caciques fueron sangrientamente asesinados y ahí es cuando pierden sus territorios y quedan empobrecidos. Al acortar el territorio, les estás acortando su forma de vida”.

 

Tierra y derechos humanos

Sobre la Avenida 9 de Julio y la calle Hipólito Yrigoyen, en la CABA, desde hace más de seis meses 35 familias de los pueblos qom, pilagá, wichi y nivaclé acampan frente al monumento del caballo Rocinante con un Don Quijote a cuestas. Allí Félix Díaz atiende a PERFIL.

Estos meses no fueron sencillos para ellos. Pasar día y noche en una carpa fría, repleta de alimentos no perecederos y pilas de ropa donada generó que adultos y niños por problemas de salud padecieran sarna y afecciones respiratorias. Por eso muchos decidieron volver a sus provincias.

A raíz de la muerte del joven qom en Chaco, estas comunidades reafirmaron su esfuerzo por continuar con el acampe. “Esta muerte nos demuestra que no debemos bajar los brazos y que vamos a seguir resistiendo”, afirmó a PERFIL el líder qom Félix Díaz.

—¿Qué diferencia hay entre las condiciones de vida de los qom de Formosa y las de los de Chaco?
—No hay diferencia. Son los mismos problemas. Todos los aspectos sociales. Están desde Pampa del Indio, Bermejito, hasta comunidades muy alejadas, reclamando lo mismo.

—¿Qué acordaron en la reunión que mantuvieron hace dos meses con Fresneda?
—El diálogo sigue, pero no hay ninguna respuesta. El caso de nuestras tierras está en la Corte Suprema; con eso nos queda esperar. Pero nos preocupan otras comunidades que pueden perder sus tierras por la situación. Vamos a seguir resistiendo. Hay 35 familias. Algunos se fueron por problemas de salud. Pero van a ir y volver.



Agustina Grasso