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Crecer a “tasas indias”: un nuevo modelo de negocios

El país es otro de los gigantes asiáticos con una economía en expansión. Sus empresarios buscan invertir en Argentina. Una relación comercial entre dos culturas. disímiles.

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Contrastes. La economía de India ofrece distintos aspectos para el análisis, en el contexto de un crecimiento intenso en los últimos años. Un cambio que da frutos.
Contrastes. La economía de India ofrece distintos aspectos para el análisis, en el contexto de un crecimiento intenso en los últimos años. Un cambio que da frutos. Foto:tomas

Desde Bombay

El gigante indio busca desembarcar en la Argentina con una nueva política que pone el foco en América Latina. Su mayor carta de presentación es la oferta de tecnología de bajo costo. “Nuestra nave enviada a Marte, Mangalyaan, costó menos que la película de Hollywood Gravity; queremos compartir con América Latina nuestra experiencia y nuestro conocimiento en trabajos de bajo costo”, explica a PERFIL Raviish Kumar, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Con tasas de crecimiento “chinas”, un mercado de 1.200 millones de personas y una nueva política económica de apertura, el otro gigante dormido de Asia quiere recuperar el terreno perdido en la región y Argentina está entre sus objetivos prioritarios. En las calles de Delhi y en su tradicional capital económica, Bombay, India muestra signos de un crecimiento acelerado y una mayor internacionalización de su economía. Decenas de edificios en construcción y nuevas áreas comerciales dan cuenta de un cambio que se inició en la década pasada y que se aceleró a partir de la llegada del primer ministro nacionalista Narendra Modi, hace tres años.

Su principal lema es “hacer en India”, una consigna que recuerda al leitmotiv trumpista “América primero”. Sin embargo, en el sector comercial aseguran que no hay condicionantes para la expansión de las relaciones económicas con países como Argentina: “Yo creo en Dios, pero también creo en el dinero; hoy India quiere promover su industria, pero también quiere buscar oportunidades en el exterior”, afirma el director financiero de la Bolsa de Bombay, Nayan Mehta.

Como muchos hombres de negocios, Mehta acuerda con las políticas de reformas que implementa Modi desde que sucedió al gobierno del tradicional Partido del Congreso. “Está llegando dinero a la economía, hay mayor inversión en infraestructura y un crecimiento de la demanda agregada; los cambios no son tan grandes como en China, pero están sucediendo. La diferencia es que India es una democracia y hay que crecer tomando en consideración a todos”, explica Mehta.

Hasta hace poco, era raro ver a mujeres indias con vestimenta occidental. Hoy son muchas las jóvenes que eligen jeans y remeras en lugar de los tradicionales saris. En paralelo a los mercados, donde la mayoría de los indios se proveen de alimentos, prendas de vestir o electrónica, aparecen nuevos malls comerciales con las primeras marcas europeas. Son el lugar elegido para una nueva clase de ricos. Hoy India es el tercer país del mundo con la mayor cantidad personas que tienen fortunas superiores a los mil millones de dólares. Sigue siendo, sin embargo, un lugar donde la pobreza está extendida y presente, desde las calles de Delhi Vieja hasta las chabolas que rodean Bombay, armadas en muchos casos con plásticos y cañas de bambú.

Este fenómeno, comparable con el que se da en China o Rusia, no ha tenido aún un impacto visible en la mayoría de los países de América Latina. Un experimentado diplomático latinoamericano con años en Delhi explica que la política de India hacia la región se limitaba hasta ahora a un contacto “romántico” con Cuba, una alianza con fines de liderazgo global con Brasil y los contactos con la diáspora india en el Caribe. “Ahora hay un cambio, y se está negociando la realización de un viaje de alto nivel que incluirá a México y la Argentina”, aportó la misma fuente.

Pocas personas conocen estos planes de expansión como Amarendra Khatua, ex embajador de la India en la Argentina que actualmente trabaja como consultor en Delhi. “El comercio con América Latina está hoy muy lejos de su potencial, con tan sólo 12 mil millones de dólares”, explicó Khuta. Argentina hoy es el cuarto socio comercial, “superado por Brasil, México y Venezuela, aunque en el caso de este último la principal explicación es el comercio petrolero”, agregó el ex embajador.

Para Khuta, los recursos naturales ofrecen una oportunidad, que no siempre se sabe aprovechar (“insistí al gobernador de Neuquén para que sume un viaje a la India, en busca de inversores para Vaca Muerta, pero no lo logré” lamenta el diplomático). Además, apunta que las posibilidades van mucho más allá: “La industria de Bollywood gastó el año pasado 17 millones para rodajes en Polonia y 137 millones en Suiza; en toda América Latina sólo se realizaron producciones por 9 millones de dólares, a pesar de que países como Argentina tienen paisajes que van desde las montañas hasta la Antártida”.

Del lado de India, el interés está en desembarcar o ampliar negocios en sectores clave de su economía, como la tecnología para empresas y la industria farmacéutica. Hasta hace pocos años, la entrada de productos farmacéuticos a la Argentina estaba vedada. Tushar Korday, integrante del Consejo de Promoción de Exportaciones Farmacéuticas de la India, explica que las empresas de su país “han superado exámenes muy exigentes en Estados Unidos y Europa”, por lo que se siente confiado en superar las aprensiones que hay en mercados como el argentino.

También afirma que ofrecen productos equivalentes a la mitad del precio que sus competidores del primer mundo. Otra vez, el costo como uno de los principales atractivos de un país que busca dejar de ser sinónimo de tradiciones milenarias, como el yoga, para pasar a ser un referente en la tecnología de punta.