ELOBSERVADOR LOS CONSERVADORES FRENTE A UNA DECISION CLAVE


David Cameron debe definir cuál es su posición real respecto a Europa

El triunfo electoral del partido oficialista en las elecciones del mes pasado fue una noticia bien recibida también por los euroescépticos y obliga a pensar en reformas para la continuidad de la Unión.

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Foto:AFP

El 7 de mayo de 2015 David Cameron –líder del Partido Conservador– logró su reelección. A pesar de las especulaciones de las encuestas, que declaraban un empate técnico entre el Partido Laborista y el Partido Conservador, Cameron se abrió camino luego de una extensa campaña plagada de debates.
Parte del núcleo de la campaña electoral del Partido Conservador fue la promesa de realización en 2017 de un referéndum de membresía británica en la Unión Europea (UE). Básicamente, la idea es poner en manos del electorado británico la facultad de decidir si quiere o no formar parte de la UE, evitando el costo político que tal decisión puede acarrear. De esta manera, el actual triunfo del Partido Conservador se ha vuelto un acontecimiento de quiebre para la política y economía de Europa y el resto del mundo.

Intrigas y ambivalencia. Resulta crucial tener presente que, desde su incorporación a la Comunidad Económica Europea (CEE) el 1 de enero de 1973, la relación entre el Reino Unido y el resto de Europa ha estado siempre signada por un discurso de intrigas y ambivalencias, habiendo llegado a ser el Estado más importante que optó por no incorporarse al euro como moneda única. Tampoco hay que olvidar que no es la primera vez que el Reino Unido confronta un referéndum de membresía: en 1974 el Partido Laborista promovió uno bajo el gobierno de Harold Wilson, habiendo sido respaldada la pertenencia por el 67% de los votantes. Será interesante ver cuál es el resultado en esta oportunidad.

Votantes. Según la Propuesta de Referéndum de Membresía a la UE a ser debatida y aprobada por el Parlamento británico, los votantes incluirán: (i) Ciudadanos británicos, irlandeses y del Commonwealth Británico que sean mayores de 18 años y tengan residencia en el Reino Unido; (ii) Nacionales británicos que hayan vivido en el exterior menos de 15 años; y (iii) Miembros de la Cámara de los Lores y del Commonwealth que sean ciudadanos de Gibraltar. Así, la primera diferencia con el referéndum de independencia escocés del 18 de septiembre de 2014 es la marginación de los potenciales votantes de 16 y 17 años, cuestión que ya ha generado cierto malestar, resaltándose que la importancia que representará para el futuro de esos jóvenes el resultado del referéndum de membresía a la UE es asimilable al planteado en el caso de la independencia de Escocia. Por su parte, los ciudadanos de la UE que no sean británicos y residan en el Reino Unido también estarán excluidos. Cabe concluir agregando la pregunta incluida en la boleta: “¿Considera usted que el Reino Unido debe ser miembro de la Unión Europea?”.    
 Una de las implicancias cruciales de la pertenencia del Reino Unido a la UE es el impacto económico. La UE –un mercado único constituido por 28 Estados europeos– es uno de los mayores sujetos comerciales a nivel mundial, representa un PBI total que supera al de los Estados Unidos de América. La página oficial de la UE provee estadísticas de su enorme participación en el intercambio comercial: “…la UE sigue teniendo en 2011 el papel principal dentro del volumen global de las importaciones, con un 16,4%, seguido por los Estados Unidos de América (15,5%) y por China (11,9%). Asimismo, la UE representa el mayor volumen de exportaciones, con el 15,4% del volumen total, mientras que China tiene el 13,4% y Estados Unidos, el 10,5%”. En este sentido, la salida del Reino Unido significaría la pérdida de enormes beneficios y ventajas comparativas.

En 2014, el think tank Centro para la Reforma de Europa (CER) redactó un informe titulado “Las consecuencias económicas del retiro de la UE: reporte final de la Comisión del CER sobre la relación Reino Unido-UE”. El informe señalaba que la pertenencia del Reino Unido a la UE había significado un impulso en su intercambio comercial y un incremento en las inversiones, siendo el mayor beneficiario de inversiones directas (FDIs) ajenas a la UE. Por otro lado, el eventual perjuicio ya se plantea manifiesto: el Deutsche Bank ha considerado abandonar el Reino Unido en caso de retirar su membresía; la partida de actores de esa envergadura implicaría un impacto negativo tanto en las FDIs como en la tasa de desempleo, así como la necesidad de encontrar mercados alternativos en China, India, Estados Unidos, Japón, y el Commonwealth Británico. El informe señala como alternativas un Area Económica Europea al estilo del Reino de Noruega, una unión aduanera similar a la que la UE tiene con Turquía, un conjunto de acuerdos bilaterales como el existente con Suiza, o bien el sistema de los denominados acuerdos "vainilla" (vainilla free trade agreements), aplicados a Corea del Sur, Sudáfrica y al marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Sin embargo, el CER se ha mostrado escéptico con relación a la efectividad de estas opciones. En todo caso, cualquiera de estas opciones dejará al Reino Unido sin influencia alguna sobre las políticas de comercio de la UE. Otro reporte, elaborado en marzo de 2015 por Open Europe –un think tank que promueve ideas de reformas políticas y económicas– y titulado “¿Qué pasaría si..? Consecuencias, desafíos y oportunidades de Gran Bretaña fuera de la UE”, menciona que –en el peor de los escenarios–, si el Reino Unido falla en su negociación comercial con el resto de la UE y no logra una agenda de libre comercio, su PBI se reduciría sólo 2,2% (en relación con el potencial permaneciendo en la UE) para 2030. Por otro lado, en el mejor escenario, el reporte identifica que si el Reino Unido logra acordar con la UE y promueve una ambiciosa política desregulatoria y de apertura comercial de su economía, se estima que su PBI crecería 1,3% en 2030 en comparación con el esperado si permanece en la UE.
Compromiso electoral. Comprometido a realizar el referéndum, el primer ministro del reelecto gobierno Conservador, David Cameron, tuvo la intención de redefinir la relación entre el Reino Unido y la UE antes de su fecha de realización. El motivo de esta renegociación con la UE por mayores concesiones para una eventual reforma es que una respuesta positiva conllevaría un factor decisivo para persuadir a los votantes y permanecer, de este modo, en una UE reformada. ¿Cuáles son las reformas que el Reino Unido pretende de la UE? Según lo expuesto por los conservadores y el primer ministro Cameron, los principales puntos de reforma son:

  • Reforma de empleados de la UE, pues el Reino Unido considera a la UE altamente burocrática.
  • Recobro de poderes de la UE y resguardo de intereses británicos en el Mercado Unico.
  • Protección de la economía británica mediante el mantenimiento de la libra esterlina como moneda y congelamiento de mayor integración a la Eurozona.
  • Restricción de los beneficios laborales y por desempleo a los inmigrantes de la UE.
  • Restricción de migraciones masivas entre los países de la UE.
  • Liberación de los negocios de restricciones burocráticas.
  • Mayores facultades a los parlamentos nacionales para bloquear normativa de la UE.
  • Protección de los mercados financieros de Londres de la normativa de la UE.

El primer ministro de Gales, Carwyn Jones, emitió un comunicado el 9 de mayo de 2013 reafirmando estos beneficios: "La UE sigue siendo el mayor socio comercial de Gales, con más de 500 firmas exportando aproximadamente £ 5 billones anualmente, vinculando laboralmente a más de 150 mil galeses con esas exportaciones. Adicionalmente, más de 450 firmas de otros países de la UE están ubicadas en Gales, empleando más de 50 mil personas". El 23 de enero del mismo año, Cameron había comunicado en una conferencia que "… la permanencia continua del Reino Unido –y Gales– en la UE es vital para su éxito económico, pues ofrece el acceso al mayor mercado único de la Tierra y su membresía es esencial para los inversores en Gales". Por su parte, en febrero de 2013, una encuesta televisiva llevada a cabo por  ITV’s Sharp End y referida a la salida del Reino Unido de la UE arrojó que el 42% de los galeses quiere permanecer, el 35% salir y el 22% está indeciso.
Asimismo, Irlanda del Norte también se vio siempre sustancialmente beneficiada por  los programas de la UE (v.g., Programa Europeo de Competitividad Sustentable, Programa para el Fondo Social Europeo, Programa para el Fondo de Pesquerías y Desarrollo Rural Europeo), por lo que su retiro de la UE significaría la pérdida de cuantiosos fondos y un incremento de su desempleo. Por último, una encuesta llevada a cabo en Escocia por Ipsos MORI el 14 de febrero de 2013 arrojó que más de la mitad de los escoceses quieren permanecer en la UE (53%), en oposición al tercio que no quiere hacerlo (34%). ¿Cuáles serían las implicancias si hubiera un voto masivo en Escocia por permanecer y uno en sentido opuesto en Inglaterra? ¿Sería esto problemático, disparando mayores demandas por independencia en el Reino Unido?
Debido a las preocupaciones relativas al efecto del referéndum sobre las regiones británicas, algunos de los principales lideres políticos locales demandan que los votos de cada región sean considerados independientemente y que el Reino Unido se separe sólo si las cuatro regiones –Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte– acuerdan que así sea, lo que conllevaría la denominada "regla de la doble mayoría". Esto complica el panorama del referéndum de escisión en algunas regiones, pues es evidente que el clima general en ellas no es favorable a hacerlo. El punto es particularmente relevante dado el aumento de participación política del Partido Nacionalista Escocés (NSP, por sus siglas en inglés), que se adjudicó 56 de las 59 bancas disponibles en Westminster, disminuyendo enormemente la tradicional influencia en Escocia del Partido Laborista. Cabe tener presente que dicho partido fue el promotor principal del referéndum independentista escocés del 18 de septiembre de 2014, cuyo estrecho margen fue 44,65% positivo contra 55,25% en contra. Ahora bien, ¿Qué pasaría si Escocia quiere permanecer en la UE e Inglaterra no?
Para concluir, cabe destacar el rol que ha jugado el aluvión migratorio –particularmente de Rumania y Bulgaria–, que fue una de las cuestiones esenciales que intentó tratar Cameron desde el comienzo de su nuevo período, y al que se sumó el inconveniente de los refugiados en la UE.
 
Lejos del poder. El ex premier británico Tony Blair, resumió que una salida de la UE dejaría al Reino Unido "mundialmente disminuido" y "lo expulsaría del juego de poder".
Así, la cuestión fundamental parece ser si una UE reformada es factible como alternativa a la salida. Es poco probable que el resto de los países europeos acepte las demandas británicas… Lo que deja el juego librado a la interacción de intereses internos del Reino Unido y al juego de pesos y contrapesos al momento de negociar de los que promueven la membresía en la UE y la independencia de las regiones. Todo se sabrá este 23 de junio…

 

*Asesor Técnico Fundación UNA.



Pablo Ferrara