ELOBSERVADOR EN EL PRIMER CONGRESO DEL SIGLO SOBRE EL TEMA EN MADRID

DD.HH. y justicia universal: España mira a Argentina

Estuvieron el juez Zaffaroni y y Luis Moreno Ocampo. Los crímenes del franquismo, aún sin cerrar.

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Foto:Carlos Picasso

Desde Madrid


A casi 37 años de la fundación de Abuelas de Plaza de Mayo, su titular, Estela de Carlotto, habló de memoria, identidad, justicia y paz en Madrid: llamó a visualizar los crímenes de lesa humanidad; criticó el rol de los multimedios argentinos y españoles –que “no ayudan en nada” a difundir las atrocidades cometidas por las dictaduras militares– y exhortó a los hoy jóvenes españoles –antes, bebés robados por el franquismo– a “seguir buscando su identidad”.

Carlotto hizo este llamamiento el jueves pasado, en el marco del I Congreso de Jurisdicción Universal en el Siglo XXI, organizado por la Fundación Internacional Baltasar Garzón (Fibgar).

“Los crímenes de agresión afectan al mundo; es necesario compartir la historia, las ideas y, por sobre todo, no olvidar”, dijo Carlotto al participar junto a otros ponentes en una mesa de debate en torno al presente y el futuro de la jurisdicción universal. Fue moderada por el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) Luis Moreno Ocampo, ante un auditorio que congregó a cientos de estudiantes de Derecho de Europa, jóvenes abogados, periodistas nacionales y extranjeros, fiscales de la CPI, relatores de los derechos humanos de las Naciones Unidas (ONU), al juez de la Corte Suprema argentina Raúl Zaffaroni, al ex juez Baltasar Garzón y a funcionarios de la embajada argentina en Madrid.

“Es necesario buscar mecanismos para la no repetición de las atrocidades que perpetraron las dictaduras contra las personas. Es importante, para que no se repita, entender lo que nos pasó”, dijo luego a PERFIL en Madrid. “Desde hace 37 años luchamos por el derecho a la identidad; antes, la sociedad y los dictadores que gozaban de impunidad nos trataban de locas, pero hoy, en la Argentina, nuestra lucha se visibilizó y los derechos humanos tienen un lugar en la agenda pública”, explicó la titular de Abuelas.

“Más de tres décadas llevó el florecimiento del trabajo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Nuestro trabajo se ha visto reflejado e integrado a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi); hemos presentado propuestas ante la ONU que integraron la base normativa de los derechos del niño, que han sido incluidas en programas escolares de la identidad; nuestra lucha, junto a la de otros organismos de DD.HH., contribuyó a constituir un banco de datos genéticos en Argentina, que es lo mismo por lo que están luchando hoy en España los jóvenes que sufrieron el robo de su identidad durante el franquismo”.

Ante la pregunta sobre cómo buscar la identidad en España –donde el Gobierno se niega a juzgar los crímenes del franquismo– formulada por el público, Carlotto respondió que “es el Estado el que tiene que resguardar el derecho a la identidad” y que “en España el tema está en el tapete y ha tenido que ser una jueza argentina la que tuvo que tomar cartas en el asunto”, en referencia a la magistrada María Servini de Cubría, quien por estos días está tomando declaración en España a los afectados por las causas del franquismo. A la vez, agregó que “en épocas de la dictadura militar argentina teníamos que salir del país con cartas escondidas entre la ropa para ver quién nos podía ayudar”, pero “ahora todo es más fácil, el mundo está interconectado y esto ayuda”.

Carlotto trazó un paralelismo entre los bebés robados del franquismo y los hijos de desaparecidos durante la dictadura militar argentina que aún no conocen su verdadera identidad: “Los hechos no resueltos siguen perpetrándose en el presente mientras no se logre restituir a sus familias a todos los nietos robados por el terrorismo de Estado; algo parecido sucede con los bebés robados del franquismo”.

Y recordó que “aún quedan jueces que colaboraron con la dictadura militar” en la Argentina y que “no queremos hacer una caza de brujas”, a la vez que mencionó que “sólo hay un juez condenado entre aquéllos que colaboraron” y que “la administración de la justicia tiene que ser independiente”. Aunque también señaló que “en la justicia argentina hay gente valiente y comprometida, como el juez Zaffaroni”.

También bosquejó una diferencia en cuanto a la apropiación de niños y bebés operada por la dictadura argentina y el franquismo español, respectivamente: “En España hay más de 35 mil bebés víctimas del franquismo, pero el sistema argentino fue de una naturaleza más salvaje: dejaban que naciera el bebé y luego mataban a su madre, y ése era el botín de guerra”. A diferencia del caso español, en el que a las madres se les mostraba un bebé muerto en la sala de parto que tenían congelado y guardado en un freezer para estos casos, y se las engañaba diciendo que sus hijos habían nacido muertos, para luego venderlos o darlos en adopción a otras familias.

“No hay una receta” para luchar contra la impunidad, dijo. “España encontrará su camino para reclamar justicia” por los crímenes. Asimismo, aconsejó “visualizar el problema a través de la movilización social”. En este marco, recordó que “desgraciadamente hay medios o monopolios mediáticos que no ayudan” en la difusión de estas causas en Argentina, y en España también, donde los medios apenas dieron cobertura “a un hecho histórico como la presencia de la visita de la jueza María Servini de Cubría, que vino a tomar declaración a las víctimas del franquismo”



Hebe Schmidt