ELOBSERVADOR ENCUENTRO EN LA CASA ROSADA

Del relato K al diálogo M: estrategia del Gobierno para cerrar la grieta

El seminario Diálogos Globales abordó la solución de conflictos graves en distintos países del mundo con especial énfasis al caso Colombia

Pacificadores. Los invirtados internacionales y el funcinario ministerial durante el debate final de las jornadas que se realizaron en la Casa de Gobierno argentina.
Pacificadores. Los invirtados internacionales y el funcinario ministerial durante el debate final de las jornadas que se realizaron en la Casa de Gobierno argentina. Foto:Marcelo Aballay
Cuando Joshua Mitrotti comenzó su exposición en la Casa Rosada, conferencia que cerraba el seminario Diálogos Globales, deseando “buen día a todos y todas", un murmullo acompañó el saludo. El “todos y todas”, sí, también el “todos y todas” parece ocupar un lugar en la grieta argentina. Grieta que, a juicio del gobierno, puede cerrarse, precisamente, a partir del diálogo. Por eso, convocaron a gente que vivió situaciones de enorme tensión (Colombia, Sudáfrica, los países árabes) y encontró la manera de dialogar. Charles Villa-Vicencio trabajó con Nelson Mandela y Desmond Tutu para terminar con el apartheid. Mike Hardy es el director ejecutivo del Centro para la Confianza, Paz y Relaciones Sociales de la Universidad de Coventry. Nihal Saad es jefa de Gabinete y del Alto Representante de las Naciones Unidas para la Alianza de las Civilizaciones, por nombrar sólo algunos de los visitantes.

Ivan Petrella, quien está a cargo de la Integración Federal y Cooperación Internacional del Ministerio de Cultura, explica cómo esos diálogos extremos pueden replicar y hacer eco, también, en las discusiones argentinas: “Creo que lo primero que podemos aprender de encuentros como el que se vivió en Buenos Aires es que otros países tienen discusiones  muy parecidas y problemas muy parecidos a los nuestros”, explica. “Eso significa que se puede aprender de lo que ellos hacen y también aportar a lo que hacen. Creo que otra de las enseñanzas es que se puede volver a dialogar después de situaciones de conflicto extremo. Si el gobierno de Colombia pudo sentarse a dialogar con las FARC, si las FARC pudieron sentarse a dialogar con el gobierno de Colombia, si los blancos pudieron sentarse a charlar con los negros y los negros con los blancos en Colombia, no hay ninguna razón para que no hablemos los argentinos. Esto aplica al Congreso, a los sindicatos, a la oposición y al oficialismo. Se puede dialogar y construir agenda, sin que esto implique perder identidad”.

PERFIL le preguntó a Petrella por qué se encara desde el Ministerio de Cultura una iniciativa así. Cómo se inserta en la ideología del Gobierno. Petrella contesta: “Es por dos razones. Por un lado, es que cuando llegamos vimos que la Argentina estaba aislada no solamente en lo económico. También estábamos lejos de las grandes discusiones del mundo. Estábamos ausentes de los grandes debates que se dan en el mundo hoy. Y uno de esos debates es el diálogo intercultural: la capacidad de escuchar a quienes viven distinto que vos. Eso que se formula en materia teórica es lo que sucedió en Sudáfrica. Argentina no podía estar ausente de eso. Por otro lado, está otro tema: la idea de la unión de los argentinos. Es una meta. Pero a la que se arriba por un cambio cultural, cuestiones que hacen la esencia de la vida democrática", según Petrella.

Hay dos conceptos que se repitieron en las exposiciones: derechos humanos y educación. ¿Faltan debates y consensos en estas cuestiones?. Petrella responde que “Argentina es referente global en derechos humanos. Como Sudáfrica. Somos referentes de países que salieron de conflictos muy severos y recogieron ese pasado.
Desde el Ministerio y desde el Gobierno pensamos que hay que hacer una agenda del siglo XXI en esas temáticas, cómo queremos entender y qué queremos de la educación a futuro. No los últimos treinta o cuarenta años, sino los próximos”.n