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Edesur: una empresa manejada desde Roma vía Chile, que quisieron desde Manzano hasta Cristóbal

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El enorme apagón originado por el incendio de la subestación subterránea Azopardo 2, en febrero de 1999, que se prolongó por 11 días y dejó sin luz, en un primer momento, a 160 mil usuarios de Buenos Aires, marcó la salida de las empresas chilenas Enersis y Chilectra del paquete accionario de Edesur, la segunda mayor distribuidora del país.

Aún no está claro cuál será el desenlace de los cortes que afectan -en algunos casos- desde hace 14 días a vecinos de Capital Federal y el Conurbano, pero está claro que las consecuencias están a la altura -o son todavía más graves- que las del siniestro registrado casi quince años atrás.

Desde fines de los ‘90, cuando se retiraron las compañías chilenas, Edesur está en manos de Endesa, una empresa de origen español que tiene su base regional en Santiago. Su organigrama gerencial es la mejor postal para ilustrar el momento que atraviesa la empresa: su principal directivo en la Argentina, el español José María Hidalgo, reporta a ejecutivos asentados en Santiago de Chile que, a su vez, responden a directivos de Enel en Roma. Es que en 2009 el gigante italiano tomó el control de los activos de Endesa a nivel mundial, inclusive las redes de distribución de Edesur. Es decir, para tomar una decisión en la Argentina se precisa el aval de tres filtros con comunicaciones transoceánicas.

Está claro que los activos de Edesur no integran la lista de operaciones estratégicas de Enel, que el año pasado motorizó el reclamo de la Cancillería italiana a la Casa Rosada abogando por la recomposición de las tarifas eléctricas, algo que nunca ocurrió. Sin embargo, frente a la ausencia de interesados -antes de que estallara la crisis, Cristóbal López, José Luis Manzano y el ex funcionario de la Alianza Chrystian Colombo realizaron ofertas para quedarse con la distribuidora-, la empresa continúa bajo la órbita de la italiana. Petrobras también tuvo parte minoritaria del paquete accionario, que vendió hace un año a Sadesa, de las familias Miguens-Bemberg.

La compañía con sede en Roma también pasó a gerenciar la operación de Central Costanera, la mayor usina termoeléctrica del parque local, con una potencia instalada de 2.304 megawatt (Mw), que en los últimos años sufrió importantes deterioros por la falta de mantenimiento de sus instalaciones.

Dos años atrás, cuando la situación todavía no era tan alarmante, algunos técnicos le sugirieron al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, que negociara con la Casa Rosada el traslado de Edenor y Edesur bajo la órbita de la Ciudad, una posibilidad que ahora está nuevamente en estudio, según indicó el ministro coordinador Jorge Capitanich, pero en ese momento Macri rechazó la idea porque “el costo político de la medida era inmanejable”, según comentó a PERFIL alguien que participó de esas tratativas



Vicente Gaitan