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El 23% de las mujeres sufrió alguna vez un abuso en las redes sociales

Un estudio realizado en varios países por Amnistía Internacional revela que los episodios de acoso sexual se reproducen también en el mundo virtual.

Origen. Más de la mitad de las mujeres consultadas han sido acosadas por personas desconocidas.
Origen. Más de la mitad de las mujeres consultadas han sido acosadas por personas desconocidas. Foto:ilustración: #joaquintemes

Estrés, ansiedad o ataques de pánico. Estos son algunos de los síntomas que sufren las mujeres como consecuencia de abusos y acoso en las redes sociales. Así lo reveló una nueva investigación de Amnistía Internacional.

La organización encargó a la empresa Ipsos MORI una encuesta sobre las experiencias de mujeres de entre 18 y 55 años en Dinamarca, España, EE.UU., Italia, Nueva Zelanda, Polonia, Reino Unido y Suecia. Los resultados son preocupantes.

Casi la cuarta parte (el 23%) de las mujeres encuestadas en estos ocho países dijeron que habían experimentado abusos o acoso en internet al menos una vez. Un dato alarmante es que el 41% de las mujeres que habían sufrido abusos o acoso en internet señalaron que al menos en una ocasión estas experiencias en línea habían hecho que sintieran su integridad física amenazada.  

“Internet es un espacio maravilloso para la difusión de información, pero también puede ser un lugar temible y tóxico para las mujeres. La misoginia, las fake news y los abusos prosperan. Este estudio da cuenta de lo perjudiciales que son los abusos online. El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, es una buena oportunidad para visibilizar y proponer soluciones para este problema”, señaló Mariela Belski, directora ejecutiva en Amnistía Internacional.

Uno de los peligros de los abusos en internet es la rapidez con la que se difunden: un tuit insultante puede convertirse en minutos en un aluvión de odio. “Amenazas de muerte, violación, fotos sexuales o privadas son algunas de los problemas que las empresas de redes sociales deben empezar a tomarse en serio”, agregó Belski.

Números. Amnistía Internacional preguntó a las mujeres que se consideran a sí mismas usuarias de internet entre moderadas y activas sobre sus experiencias de abusos y acoso en línea. En todos los países, algo menos de la mitad (el 46%) de las encuestadas que habían sufrido abusos o acoso en internet dijo que ésos eran de naturaleza misógina o sexista.

Entre una quinta parte (el 19% en Italia) y una cuarta parte de las mujeres que habían sufrido abusos o acoso dijo que éstos habían incluido amenazas de agresión física o sexual. El 58% de las participantes  del estudio de todos los países que habían sufrido abusos o acoso dijo que éstos habían incluido racismo, sexismo, homofobia o transfobia.

El 26% de las mujeres que sufrieron abusos o acoso en todos los países encuestados manifestaron que se habían divulgado en línea datos personales o que las identificaban (práctica conocida también como doxxing). Más de la mitad (el 59%) de las mujeres que habían sufrido abusos o acoso en internet dijo que éstos procedieron de personas completamente desconocidas.

El impacto psicológico de los abusos en internet puede ser devastador.

En todos los países, el 61% de las mujeres que dijeron que habían sufrido abusos o acoso en internet dijo que como consecuencia de ellos tenían la autoestima más baja o habían perdido confianza en sí mismas.

Más de la mitad (el 55%) dijo que había experimentado estrés, ansiedad o ataques de pánico tras sufrir abusos o acoso en internet.

El 63% dijo que había tenido problemas para dormir como consecuencia de los abusos o el acoso en internet. En Nueva Zelanda, tres cuartas partes (el 75%) de las encuestadas dijo haber padecido este efecto. Más de la mitad (el 56%) dijo que los abusos o el acoso en internet les habían impedido concentrarse durante períodos largos.

Un efecto silenciador.  Las redes sociales son, especialmente para las mujeres y los grupos marginados, un espacio fundamental para el ejercicio individual del derecho a la libertad de expresión. La violencia y los abusos en internet son una amenaza directa a este derecho.

Más de tres cuartas partes (el 76%) de las mujeres que dijeron que habían sufrido abusos o acoso en una plataforma de redes sociales hicieron cambios en la forma en las que usan éstas. Los cambios incluían limitar los contenidos que publicaban: el 32% de las mujeres dijo que había dejado de publicar contenidos que expresaban su opinión sobre ciertos temas.

Alrededor de una cuarta parte (el 24%) de las encuestadas que dijeron que habían sufrido abusos dijo que éstos les habían hecho temer por la seguridad de su familia.

Las empresas de redes sociales no hacen lo suficiente. Todos los tipos de violencia y de abusos en internet exigen respuestas de los gobiernos, de las empresas o de ambos, dependiendo de su clase y gravedad.

En los países encuestados, el número de mujeres que dijo que las medidas del gobierno para responder a los abusos eran inadecuadas fue significativamente mayor que el de quienes pensaban que eran adecuadas. Por ejemplo, así lo cree el 57% en Suecia, el 33% en Reino Unido y el 32% en Estados Unidos.

La encuesta indica también que las mujeres creen que las empresas de redes sociales deben hacer más. Sólo el 18% de las mujeres encuestadas en todos los países dijo que las respuestas de las empresas de redes sociales eran adecuadas.

El pedido de Amnistía Internacional. Amnistía Internacional señala que el derecho a la libertad de expresión protege expresiones que podrían ser ofensivas, profundamente perturbadoras y sexistas. Sin embargo, esa libertad no incluye la apología del odio o de la violencia. Es más: el derecho a la libertad de expresión debe ser disfrutado por igual por todas las personas e incluye el derecho de las mujeres a expresarse y a vivir sin violencia y abusos, tanto dentro como fuera de internet.

Las plataformas de redes sociales declaran que no toleran abusos focalizados basados en el género o en otras formas de identidad de la persona, y ahora tienen que hacer cumplir sus propias normas para la comunidad. También deben permitir y empoderar a usuarios y usuarias para que usen medidas individuales de seguridad y privacidad, como bloqueo, silenciamiento y  filtrado de contenidos. Esto permitirá que las mujeres, y los usuarios en general, tengan una experiencia menos tóxica y perjudicial.

Las empresas de redes sociales deben garantizar, asimismo, que las personas encargadas de moderar las comunidades tengan formación para identificar las amenazas y los abusos relacionados con el género y otros aspectos de la identidad que se produzcan en sus plataformas.

Amnistía Internacional pide también a los gobiernos que garanticen la existencia de leyes, políticas, prácticas y formación adecuadas para prevenir la violencia y los abusos contra las mujeres en internet y acabar con ellos. Pero, es fundamental que no se impongan restricciones o penalizaciones  indebidas al ejercicio legítimo de la libertad de expresión. Abordar la violencia y los abusos en internet no debe utilizarse como excusa para reducir el disfrute de la libertad de expresión.

Metodología. La investigación la realizó Ipsos MORI usando una encuesta por cuota en línea de 500 mujeres de entre 18 y 55 años en cada país, con el sistema de panel online de Ipsos.

En cada país se establecieron cuotas en el trabajo de campo sobre la edad, la región y la situación laboral de las mujeres encuestadas según las proporciones conocidas de la población. Los datos se ponderaron con un método RIM, para las mismas poblaciones objetivo a fin de corregir desviaciones potenciales en la muestra.

La muestra de la encuesta en cada país se diseñó para que fuera representativa de las mujeres en ese país. El margen de error para la muestra total de cada país es de entre el 3% y el 4%.

En total, participaron en la encuesta 4 mil mujeres de ocho países, 911 de las cuales dijeron que habían sufrido abusos o acoso en internet, de las que 688 declararon que los habían sufrido en un sitio de redes sociales.

*Basado en un estudio realizado  por Ipsos Mori en ocho países.


Amnistia Internacional