ELOBSERVADOR LA RUTA DEL DINERO

El capitalismo global necesita paraísos fiscales para funcionar

Los mayores expertos del mundo advierten que varios países centrales tienen santuarios para capitales que buscan anonimato y seguridad. Denuncian que los esfuerzos por combatirlos no son efectivos.

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La ruta del dinero denunciada en las últimas semanas, que involucra compañías de Lázaro Báez y los servicios financieros de Federico Elaskar y Leonardo Fariña, termina con sociedades y cuentas radicadas en paraísos fiscales. Esto desató una polémica acerca del rol de estos territorios en la economía local. PERFIL redobló la apuesta y consultó a especialistas de todo el mundo para saber cuántos existen en el mundo. Si bien no hay un listado unificado, ya que cada país u organización aplica sus propios criterios de valoración, el más conocido es el del Grupo de Acción Financiera (GAFI) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Allí sólo aparecen dos países: Irán y Corea del Norte, y en la llamada “lista gris” de estándares bajos de transparencia fiscal figuran trece países. El tema es que organizaciones internacionales denuncian que esta lista no puede tomarse como realista ya que muchos países arreglan su documentación, pero en la práctica no la cumplen. Por eso es que surgen listados alternativos, más los que tiene cada país. La organización Paraísos Fiscales INFO plantea que en el mundo hay noventa países con régimen de exenciones tributarias y secreto bancario. La ONG Tax Justice Network, con sede en Londres, en un estudio confirma sesenta países y, en Argentina, la Unidad de Información Financiera (UIF) detalla 87 lugares.

En una entrevista exclusiva para PERFIL, el director de Tax Justice Network, John Christensen, aclara que la OCDE basa su estándar en un proceso llamado “el intercambio de información previa solicitud”, que él califica como “débil e ineficaz”. Entonces, “tenemos que hacernos la pregunta: ¿Es la OCDE incompetente o quiere dar la impresión de que toma medidas contra los paraísos fiscales?”. Para él influye el hecho de que “muchos de los países que son identificados como los paraísos fiscales más importantes del mundo, entre ellos Austria, Luxemburgo, Suiza, el Reino Unido y EE.UU., participan activamente en la conformación de la OCDE. Por lo cual, en el fondo, no hay una verdadera intención de acabar con estos territorios”.

José María Salinas, presidente de la Fundación Argentina para el Estudio y Análisis sobre la Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (Fapla) explica que todos recurren a los paraísos fiscales: “Las principales naciones del mundo, empresas de primer nivel, políticos de todo el mundo. Sobre todo a partir de la crisis financiera internacional que estalló en el año 2008, todas las personas físicas o jurídicas que mueven importantes sumas de dinero, buscan no caer en las mayores regulaciones”.

Se suele asociar a los paraísos fiscales con el refugio de los delincuentes, pero según aclara Roberto Bulit Goñi, director de Fapla, el origen de los fondos suele ser diverso: está el dinero blanco, que siendo de origen lícito se transfiere también lícitamente y pertenece a empresarios o ahorristas legítimos que depositan sus ahorros en el extranjero para protegerse contra la inestabilidad política o económica; el gris, que es dinero habido legalmente pero que al salir de un país comete una infracción cambiaria, bancaria o tributaria; y el negro, que es producto de delitos según las leyes penales de ambos países, el que remite los fondos y el que los recibe.
“Y también existe todo un sistema económico de grandes empresas beneficiándose de estas estructuras legalmente. Casos como el de Starbucks, Google, Apple, etc., han mostrado que empresas con beneficios multimillonarios prácticamente no pagan impuestos en los países donde operan”, completa Claude Baumeister, director de la consultora Forefront Corporate Services Ltd. con sede en Bulgaria.

Según Tax Justice Network, se estima que una parte significativa de la riqueza del mundo –que a partir de 2010 comprende de 21 a 32 trillones de dólares– está depositada virtualmente en los más de ochenta paraísos fiscales y jurisdicciones offshore. Sólo en 2010, de $ 7,3 a 9,3 billones dólares sin grabar fueron acumulados en alta mar.

El dinero negro. “Uno de los problemas de los narcos y la corrupción es que generan mucha plata y el tema es dónde guardarla. Entonces allí entran a jugar los países con leyes bancarias menos estrictas, que actúan como refugio de ese dinero”, explica Bulit Goñi. Esto quiere decir que las facilidades que existen en un paraíso fiscal –como oficinas de abogados y contadores que brindan servicios integrales: armado de sociedades, venta de compañías ya armadas y apertura de cuentas corrientes bancarias a nombre de quien se desee– encajan a la perfección con los negocios relacionados con el lavado de dinero, es decir, aquel proceso por el cual se introduce el dinero “negro” al circuito legal. “Son utilizados por las mafias que trafican cocaína y otras drogas, por las mafias de tráfico de niños, de mujeres y de armas”, detalla Salinas.

Los paraísos fiscales no son piezas pequeñas o accesorios de la economía global. Según TXJ, la mayor parte del comercio transfronterizo se encamina a través de ellos. La estimación del Fondo Monetario Internacional es que los fondos provenientes del lavado de dinero están entre el 2 y el 5% del PBI mundial. Utilizando estadísticas de 1998, estos porcentajes indicarían que el lavado de dinero osciló entre US$ 590 mil millones y US$ 1,5 billones.

¿Cómo se puede luchar contra ellos? Baumeister trabaja en la constitución de sociedades en todo el mundo, también en jurisdicciones offshore, por lo que conoce muy bien la legislación contra el blanqueo de capitales. El le manifiesta a este medio que GAFI es la organización intergubernamental encargada en la asistencia entre países en asuntos de blanqueo de capitales y Gafisud a nivel regional. Así como también la Comisión Europea, ONU, OFAC y Comité de Basilea. A nivel doméstico, cada país asigna la lucha contra el blanqueo de capitales. En Argentina, el organismo encargado de supervisar todas las acciones es la Unidad de Información Financiera (UIF), a la que se acusa de cajonear documentación que mostraba irregularidades en el caso de Lázaro Báez.

“Las normas de lucha contra paraísos fiscales afectan a individuos y pequeñas empresas, pero no a grandes multinacionales, las cuales incluso en el caso de legislaciones muy restrictivas pueden seguir utilizándolas”, detalla Claude Baumeister. Por otra parte, John Christensen asevera: “Lo único que se requiere es voluntad política” y el periodista de investigación británico que publicó el libro Islas del tesoro: paraísos fiscales y los hombres que robaron el mundo, Nicholas Shaxson, le explicó a Perfil que “no hay controles eficaces en la actividad de los paraísos fiscales”. El autor afirma que los organismos que deben hacer frente hicieron muy poco. De todas maneras, parece que no todo está perdido. “En estos últimos meses se está viviendo un nuevo ambiente internacional, que proviene de la presión de las calles, por primera vez en la historia”, afirma con sorpresa Shaxson. El pasado 19 de abril, en Washington, el organismo que reúne a las economías más grandes del mundo, el G-20, anunció un acuerdo global para el “intercambio automático” de información sobre cuentas bancarias de personas que puedan estar evadiendo impuestos o tratando de ocultar fondos ilegales. En esta reunión se acordó aumentar la presión contra los paraísos fiscales para que levanten su secreto bancario. Se mencionó a 14 naciones –entre ellas Suiza, Panamá, Guatemala y Trinidad y Tobago– que no están cumpliendo con los estándares internacionales de combate a la evasión de impuestos y los delitos financieros. Algunos expertos dicen que el acuerdo puede ayudar a combatir escándalos de corrupción. Pero Claude Baumeister agrega otra mirada: “Se tiende a pensar que los paraísos fiscales son el problema, pero en realidad son un efecto secundario de nuestro sistema económico capitalista. Muchas operaciones resultarían difíciles de realizar sin la existencia de los paraísos. Por lo cual, para poder acabar con los paraísos fiscales sería necesario cambiar totalmente las reglas de juego”.

Otro dato que aportan los organismos internacionales es que estos espacios fomentan la desigualdad en la economía mundial: se pierden miles de millones en impuestos por parte de países desarrollados y en vías de desarrollo, que a su vez se quedan sin medios para luchar contra la evasión fiscal.



Agustina Grasso