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“El fútbol argentino tiene aspectos psicopatológicos”

Uno de los terapeutas más reconocidos de su especialidad revela a PERFIL cómo piensan los futbolistas y por qué el deporte más popular tiene los conflictos que tiene. El exitismo y el fenómeno Messi.

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Su consultorio parece salido del sueño de todo niño amante del fútbol. Decenas de camisetas, pelotas de diversos tamaños, fotos en las que aparece junto a algunas de las máximas estrellas de ese deporte. El propietario del consultorio –y del sueño– es Marcelo Roffé, presidente de la Asociación de Psicología Deportiva Argentina (APDA), quien recientemente publicó un nuevo libro, en coautoría con la mexicana Claudia Rivas. Se trata de El partido mental en 400 frases y 45 temas (Lugar Editorial), con prólogos de Eduardo Sacheri y Bora Milutinovic (Twitter: @elpartidomental).  En medio del atractivo marasmo de símbolos futbolísticos que ambientan su espacio de trabajo, el docente de la Universidad de Palermo recibió a PERFIL para hablar de su última obra y también sobre los pormenores de un matrimonio a menudo en problemas: psicología y deporte.

“Nuestro objetivo con este libro fue introducir la psicología del deporte para aquel que no sabe de qué se trata o lo sigue asociando sólo con la psicoterapia”, apunta Roffé. Los autores abordan casi medio centenar de temas –uno por capítulo–, tales como el manejo de la presión; la cohesión grupal; el liderazgo; el efecto de la hinchada y de la prensa sobre los deportistas, y los perfiles psicológicos de árbitros, arqueros y suplentes, entre otros. “No quisimos quedarnos en lo científico, por eso incluimos 400 frases de entrenadores, jugadores y periodistas famosos, que facilitan la comprensión y permiten profundizar en cada temática”, añade el autor de varios libros en español y hasta uno en japonés.

Puntapié inicial. Dos de los principales obstáculos a los que se enfrentan los psicólogos dedicados al deporte son los prejuicios: de que sólo atienden a quienes están “locos” o enfermos, por un lado, y de que ofician de “buchones”, es decir, que llevan y traen información del y al entrenador, por el otro. “Una vez que damos prueba de que con ‘locos’ no laburamos y que nuestro papel es servir de nexo para fortalecer la labor grupal, la resistencia cede”. Roffé trabajó a la par de José Pekerman como parte del cuerpo técnico de las selecciones nacionales juveniles, y como asesor externo de la mayor cuando ésta era dirigida por el ahora técnico de Colombia. Sobre aquella época, Fabricio Coloccini, capitán del equipo juvenil, afirmó: “Primeros nos reíamos de las técnicas de relajación y visualización y después las pedíamos nosotros mismos”. Roffé argumenta: “El jugador primero desconfía, pero cuando ve la utilidad lo pide él mismo, porque no es tonto”.

Con una vasta trayectoria a nivel de clubes, tales como UAI Urquiza, Chacarita, Toluca de México, Independiente, Vélez, Ferro, Platense y Atlanta –en algunos casos como miembro del staff técnico y en otras como externo–, el psicólogo lamenta que no se trabaje más en el área de Iniciación con los chicos. “Pasa que en ese ámbito los verdaderos protagonistas son los padres y los entrenadores, y la resistencia al cambio es mucho mayor, ya que el problema de los niños son los adultos”, apunta.

Preparar la lucha. “La mayor parte de las batallas son ganadas antes de que sean luchadas”, dijo hace más de dos mil años Sun Tzu, militar de la antigua China. En ese sentido, hay un “partido mental” que para los futbolistas es fundamental. “Nosotros les ofrecemos un programa de entrenamiento que dura unas veinte sesiones, con objetivos a largo y mediano plazo. Los puntos más destacados son el autodiálogo positivo y el reemplazo de pensamientos negativos”, dice el profesional, quien también ha atendido a golfistas, automovilistas y tenistas.

Hace un tiempo, un goleador que pasaba por una mala racha se acercó a Roffé en busca de ayuda. “El erraba una situación de gol y dejaba de buscar como antes. Estaba atravesando un momento de confianza baja, así que trabajamos en eso y dio muy buenos resultados”, comenta Roffé, quien por razones de secreto profesional se niega a revelar los nombres de sus pacientes, algunos de ellos muy reconocidos. “Ese delantero aprendió a decirse a sí mismo: ‘Tranquilo, vos seguí moviéndote, no te entregues, que otra te va a quedar’. Y le quedaba otra y convertía. Eso es utilizar el autodiálogo positivo en el terreno de juego”. 

A propósito de los goleadores, agrega: “Los puestos más decisivos y narcisistas en el fútbol son los del ‘1’, el ‘10’ y el ‘9’. Ellos te pueden hacer ganar o perder un partido”.
El programa pre partido incluye también la utilización de técnicas de visualización, y de ejercicios antiestrés y de relajación, para dormir mejor antes de los cotejos.
A propósito de las crecientes presiones en el fútbol argentino, Roffé remarca que existe una “dictadura del resultado”, lo cual obliga a los psicólogos deportivos a que piensen muy bien dónde, en qué momento y con quién trabajar. “Uno puede desarrollar un trabajo si hay una protección, pero como los proyectos ya no existen, todo se torna muy difícil. A mí esto me parece enmarcado en el componente psicopatológico del fútbol argentino, en el cual la violencia está legitimada. Algunos jugadores que se van afuera tienen nostalgia incluso de que los barras les rayen el auto o los aprieten después de una derrota, como una vez declaró un ex futbolista argentino que estaba en México. Por eso digo que tiene aristas psicopatológicas. ¿Qué nos pasa a los argentinos? Evidentemente, no estamos bien”, concluye Roffé (www.marceloroffe.com; Facebook: marceroffe) con una mueca de preocupación y la vista fija en una de las tantas camisetas que adornan su consultorio.

 

Messi: líder sí, caudillo no

“Producto” de exportación por excelencia del fútbol argentino en la era post Maradona, Lionel Messi exhibe algunas características de personalidad poco frecuentes en los jugadores de primerísimo nivel surgidos de estas tierras. “Lo considero muy buena persona, muy humilde y con un muy buen entorno. Lionel tomó buenos valores desde su casa y les sumó los aportados por la Masía en Barcelona”, señala Roffé sobre el mejor futbolista del mundo, a quien tuvo la oportunidad de seguir de cerca durante la era Pekerman en la Selección juvenil y en la mayor.
Según su punto de vista, “Messi se merece todo lo que le pasó en los últimos años. Nunca se conforma, siempre quiere crecer, y eso no cambió con el dinero: otros en su lugar, con mucho menos en proporción, pierden la motivación y dejan de jugar. Es un ejemplo de grandeza deportiva, de no tener techo, de motivación…”. Y también de humildad. En el capítulo “Valores” de su libro, cita una frase de un número uno a otro número uno. “¡Tú no pareces argentino! ¿Sabes por qué? Porque eres humilde”, le dijo Rafael Nadal a Messi, en tono de broma, pero con mucho de verdad.
Conocedor en la materia, Roffé asegura que Messi –contrariamente a las dudas que siembran sus críticos– tiene una “personalidad fuerte. Nunca será un caudillo como Maradona, pero sí es un líder y la cinta le sienta bien”.
De todas formas, advierte: “Lo peor que le puede pasar a la Selección en Brasil 2014 es esperar que Messi sea el salvador, y no entender que es sólo una parte de la estructura del equipo”.

 

El exitismo a nivel local

Su reciente experiencia en el Independiente que se fue a la B confirmó la visión de Roffé de que el exitismo que gobierna el fútbol argentino también alcanza la labor de los psicólogos deportivos que trabajan con los equipos. “Acá se nos asocia con resultados, y los resultados no los puede garantizar ni Dios, porque obedecen a una multicausalidad. Pensar que si un equipo recibe una charlita motivacional, entonces gana, es una tontería”, señalá.
Junto a su colega y amigo Alfredo Fenili, Roffé desembarcó en el Rojo cuando las papas del promedio ya quemaban. Ambos se quedaron durante apenas cuatro meses, de enero a abril de 2013. “Cuando les ganamos a Racing y a Vélez, Alfredo y yo éramos los dos mejores del planeta; cuando perdimos con All Boys y empatamos con Unión, no servíamos para nada”.
Antes del clásico frente Racing, los psicólogos llevaron a Sacheri, fana del equipo, para que les hablara a los jugadores desde el lugar de hincha y también sobre su novela Papeles en el viento, en la que los protagonistas enfrentan –y superan– la adversidad. Todo, bajo la mirada atenta del entrenador Américo Gallego. 

“Si me preguntás, creo que llegamos tarde a Independiente. El trabajo lo tendríamos que haber comenzado antes, pero nos sedujo el desafío, por eso lo aceptamos. Durante esos cuatro meses trabajamos bien, pero no nos quedamos hasta el final del torneo. Hoy en otro equipo estoy haciendo lo mismo que hicimos en el Rojo y las cosas son muy diferentes”, explica Roffé.
Está claro que el exitismo extremo que reina en el deporte argentino en general, y en el fútbol en particular, deja su peculiar marca también en la labor de los profesionales de esta área de la salud. “Una vez, cuando estaba trabajando en Ferro, un mismo sábado perdieron la Octava y la Novena. Entonces, el técnico de inferiores se me acercó y me dijo: ‘Che, al final tu laburo de visualización no sirvió de nada’. Le contesté riéndome, con buena onda: ‘Esto no es magia, ni yo soy (David) Copperfield’”.



Marcelo Androetto