ELOBSERVADOR EL COLEGIO DONDE SE FORJO LA PERSONALIDAD DE MAURICIO MACRI

El Newman: del rugby a la política, la escuela del dinero y el poder

Como su amigo Nicolás Caputo o Alfonso Prat-Gay, el candidato es un ex alumno del Cardenal Newman, marca en su vida y su verdadero marco de afectos. Una institución que nació para pobres y hoy educa a la clase alta.

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Foto:Cedoc

La cena de camaradería que anualmente realiza la Asociación de Ex Alumnos del Colegio Newman reúne casi un millar de personas que desde 1948 poblaron esas aulas de la localidad de Boulogne. Quizás sirva para comprender qué es ser un ex Newman lo que sobre el polista Javier Novillo Astrada, fallecido en 2014 y nombrado ex Alumno Destacado ese año, se señala en la nota publicada en el sitio de los alumni: “Encarnó, como pocos, los valores que nos legaron los Christian Brothers. Supo ser un extraordinario padre, un enorme amigo, un sobresaliente jugador. Pero sobre todo, un increíble luchador”.

Nada se dice allí de éxito ni de poder, aunque el Newman sea hoy nombrado a repetición por ser el lugar en el que estudió Mauricio Macri y también uno de sus voceros económicos, Alfonso Prat-Gay, además de otros funcionarios y asesores del candidato a presidente de Cambiemos, como Nicolás Caputo y el diputado Jorge Triaca.

Además de una educación de elite, el Newman tiene una larga historia en el mundo del deporte. Los hermanos Manuel y Felipe Contepomi, dos de los jugadores emblemáticos de la mejor camada de Pumas de la historia reciente, pasaron por sus aulas. Este año, el Club Newman fue semifinalista del torneo de la URBA. Marcos Ayerza, una de las figuras en el último Mundial en Gran Bretaña, en el que la Argentina finalizó cuarta, también se sentó en sus pupitres.

Aunque la mayoría de sus egresados se enorgullece de su paso por el colegio, también hay quienes luego de transitar esas aulas no expresan lo mismo. Tal es el caso del escritor y periodista Juan Forn, quien declinó participar de esta nota. El breve currículum publicado por la Fundación Konex que lo distinguió en 2008 con el Konex de Platino en Periodismo, sólo dice que “estudió en un colegio de curas irlandeses”. En Página 12, medio en el que creó el suplemento Radar y son célebres sus contratapas de los viernes, en una nota publicada en julio de 2011 titulada “La balada de Mauri y los Newman Boys”, los define como “una entidad famosamente endogámica, incluso dentro de su clase: no sólo se sorprenden de que el resto del mundo no sea como ellos, sino que creen que es imposible ser como ellos viniendo ‘de afuera del colegio’. Tan endogámicos son que ignoran que en su propio medio social son considerados sinónimo de cabezas huecas: el Newman Boy es el equivalente masculino de lo que representan las modelos en el género femenino; el Newman Boy es el epítome del rugbier después del rugby”. En los últimos días Forn confirmó que no comparte ningún “espíritu de cuerpo” con los egresados de su colegio: mañana, Página/12 publicará la solicitada “Votamos a Scioli por amor a la Argentina”, en la que más de 500 intelectuales expresan su apoyo al candidato del Frente para la Victoria. Uno de ellos es Forn.

Formar líderes. Desde su fundación, en 1948, el Newman es lo que se denominaría un colegio de “alta gama” y sólo para varones, con instalaciones que incluyen laboratorios para física, química, biología y ciencias, aulas de música y plástica; taller de radio y video, infraestructura para emitir programas de radio hacia el interior y el exterior del colegio y para la producción y edición de video y dos amplias bibliotecas que cuentan con de más de 7 mil volúmenes. Un colegio similar, aunque mixto actualmente, es el Northlands, al que asistió la reina Máxima y cuya cuota para kinder (jardín de infantes) llega a los $ 13 mil para el año próximo. Según datos de mercado, los colegios top van desde $ 9 mil hasta $ 17.500 por mes.

Pero no todos los colegios que forman parte de la Edmund Rice Network of Schools son como el de Boulogne. De hecho, colegios en Perú y Uruguay se sostienen económicamente desde Buenos Aires. “La idea central de los Christian Brothers fue fundar colegios en todo el mundo para los más humildes, siempre con un mensaje en ese sentido”, explica Mariano Passerieu, médico endocrinólogo y egresado de la camada 70. “En los años 40, un grupo de familias que conocía su obra invitó a los Hermanos a fundar un colegio para la clase media alta, para educar a los futuros líderes de la Argentina, y así nació el Cardenal Newman en Boulogne”, recuerda Passerieu.

“Con mis compañeros, cuando estábamos en tercer año del colegio, con la Asociación de Enseñanza para Adultos, íbamos a la villa de Retiro, donde Carlos Mugica tenía una capilla y trabajábamos con él. Por eso, nada más lejos que decir que se impartía una educación neoliberal. Siempre fue la transmisión de valores, del trabajo, de trabajar con los más humildes. Por supuesto que hay excepciones, como en todos los lugares, pero los Hermanos siempre trataron de despertar en los alumnos conciencia social”, afirma el médico.

Además de políticos y deportistas, por sus aulas también pasaron empresarios como el fallecido Oscar Alvarado, fundador de la agrícola El Tejar y ex presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), quien fue reconocido por el ambiente del campo no sólo por su actividad profesional, sino por el empuje emprendedor hacia los más humildes. De hecho, en su entierro, Eduardo Creuss, de la Corriente Clasista y Combativa, destacó el trabajo que Alvarado realizó junto con ellos y el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de La Matanza para dar oportunidades de trabajo y educación a los habitantes de ese distrito, apoyando emprendimientos varios, como la cooperativa La Juanita, reactivada por el compañero de fórmula de Elisa Carrió, Héctor Toty Flores, y el ex frigorífico Yaguané.

Julio Repetto, ex alumno de la camada 64 y que fue varios años presidente del club, afirma que “el colegio es muy abierto en sus enseñanzas, no es nada restrictivo, deja mucha libertad para elegir lo que uno quiera en la vida. Da una enseñanza cristiana, hace muchas obras de ayuda a los más carenciados, en las que por ejemplo hay sacerdotes que son ex alumnos”, detalla.

La inoculación de neoliberalismo de la que lo acusan quienes señalan con ese término a Macri y Prat-Gay, para Repetto es una irrealidad. “Cada familia elige su ideología, su profesión: las hay de todas tanto en las familias como en los ex alumnos. Es un colegio muy amplio, con una formación solidaria. Inculcan en el accionar de los chicos la inclinación y una participación en obras hacia los más necesitados. En lo académico siempre fue exigente, en promedio es bueno en todas las áreas, incluyendo el ambiente familiar. Y el que económicamente esté mejor posicionado no se muestra, no hay ostentaciones, y eso es la base que los Brothers siempre dieron al colegio, con mucha simpleza y humildad, y eso se transmitió en la base y en la formación”, concluye Repetto, cuyos hijos también egresaron.

El colegio no se mete en política. Hay gente de todas las ideologías, no es tan cerrado como parece”, opina el padre de un ex alumno. “Es un colegio católico, y esos son los principios que transmite. Se educa a los chicos con equipo de cuerpo, de compañerismo, es un valor incalculable que genera unión. Es como el rugby: te forma, te lleva a trabajar en equipo. Y luego que egresan, muchos siguen siendo amigos”, agrega. Si se analiza la impronta macrista, eso se ve tanto en el discurso como en la acción. Tanto Mauricio Macri como Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Marcos Peña constantemente apelan a resaltar la gestión como un trabajo en equipo. A la hora de formar equipos políticos o de gestión con amigos de toda la vida, desde la vereda de enfrente el egresado del Nacional de Buenos Aires y de Económicas de la UBA, Axel Kiciloff, también cuenta entre sus colaboradores a gente de esas épocas, de distintos cursos, que son su núcleo de máxima confianza, como Paula Español y Augusto Costa y la embajadora en Washington, Cecilia Nahón. Con los dos últimos formó parte de Tontos pero no Tanto (TNT), agrupación que enfrentaba a Franja Morada en la facultad antes de compartir La Cámpora y el Ministerio de Economía en el gobierno de Cristina.

Como señala Luciana Vázquez en su libro La educación de los que influyen, entre los personajes que lideran la escena argentina desde lo político a lo deportivo, pasando por la intelectualidad, las opciones educativas han sido múltiples y variadas. “Muchos de los nombres que salen en los diarios hicieron lo suyo apoyados en sólidas carreras. Muchos otros no, pero creen que vale la pena ofrecer lo mejor de la educación a sus hijos”, dice Vázquez. Probablemente eso fue lo que pensó Franco Macri, que llegó pobre a la Argentina en 1949, cuando eligió el Newman para su hijo Mauricio.

El country de Benavídez. En el corazón de esa ciudad, dentro del partido de Tigre, que aún conserva un espíritu de pueblo pese al crecimiento en población y a que durante las gestiones municipales de Ricardo Ubieto y Sergio Massa el asfalto llegó a muchas de sus calles, está el club privado Newman.

Espacio de networking como pocos, cuenta con canchas de rugby, golf, tenis, algunos de los deportes que a su vez los alumnos ya practicaban en el colegio. Si bien gran parte de sus socios son ex alumnos y para ellos el club es la continuidad lógica del colegio, no es condición necesaria haber transitado esas aulas. “Como tantas otras asociaciones civiles, tiene distintas condiciones de ingreso, pero no relacionadas con religión ni fortuna”, cuenta un ex directivo. Aunque hay un mito de que no pueden entrar judíos, no es cierto. “De hecho, comparado con el Jockey Club, el Tortugas o el Argentino de Golf, su cuota es más barata”, cuenta un abogado que integró diez años a la Comisión Directiva y no estudió en Cardenal Newman. “El socio tiene que ser presentado por otro, hay una comisión de admisión como en todos los clubes. “No hay regla alguna que impida que ingresen socios de otras religiones en el estatuto”, cierra Julio Repetto. ex presidente del club.

 

Los Christian Brothers, al servicio de los pobres

La historia del colegio Cardenal Newman se remonta a la Irlanda de principios del siglo XIX. Un exitoso hombre de negocios, viudo muy joven con una hija discapacitada y una profunda fe católica en un reino anglicano, fundó los Hermanos Cristianos en Waterford, principalmente para atender a los chicos más desprotegidos y proveerlos de educación y atención.

Durante un viaje, Edmund Rice conoció a un fraile que lo conmovió por su intensidad en la oración, a quien decidió imitar e ingresar a un monasterio. En lugar de ello, y por recomendación de una amiga, decidió invertir su fortuna y su vida en beneficio de los niños pobres. Así, en 1802, fundó la que sería la primera escuela de los Christian Brothers en Mount Sion. Luego de esta escuela fue fundando otras y, el 5 de septiembre de 1820, el papa Pío VII aprobó la Congregación de Hermanos Cristianos.

Hoy los Hermanos Cristianos trabajan en los cinco continentes. En todas estas misiones, el trabajo de la evangelización de la niñez y juventud continúa. Además del trabajo de educación, los Hermanos animan a los laicos”, señala la página web del colegio Cardenal Newman. El hoy santo Juan Pablo II nombró beato a Rice el 6 de octubre de 1996. Hace veinte años, los Christian Brothers delegaron lo financiero a un grupo de padres y se dedicaron sólo a lo espiritual del colegio.

 

Mauricio Macri: “Los curas te fajaban”

En el libro La educación de los que influyen, de Luciana Vázquez (Ed. Sudamericana), Mauricio Macri reconoce que sus años como alumno del colegio Cardenal Newman lo marcaron: “No por el nivel académico, que en mi época era muy flojo, aunque ahora ha mejorado un poco, sino por la forma de la educación. Un colegio con una disciplina muy severa. Con curas que tenían mucha personalidad. Y el estilo de conducción de los curas unía a los alumnos. Se unían para protegerse. Eso te generaba unas amistades muy sólidas. Tengo muchos amigos del colegio. La parte académica no era la mejor, pero lo demás compensaba”.

En otro momento, habla de cómo era ese estilo severo en la cotidianidad. Específicamente, habla de la violencia física del algunos brothers con los alumnos: “Hasta que los padres de los alumnos empezaron a ponerse más pesados con el tema, en la primaria los curas te fajaban. Te ponían un roscazo que te sacan por la ventana. O te daban un reglazo en la mano. En esa época era más tolerado. Porque también los padres pegaban más. Ahora los padres no pegamos nunca”.  Más adelante, dice: “Los curas eran de transmitirte valores, la verdad, no mentir, la lealtad”.



Victoria Pellegrinelli