ELOBSERVADOR POLISTENA, CALABRIA

El pueblo de los Macrì, orgulloso por su “paisano, el Presidente”

PERFIL visitó la ciudad italiana en la que el apellido del Presidente es mayoría. Recuerdos de una prima y la opinión del alcalde, de izquierda.

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Foto:Gentileza La Nación.com

Desde Polistena

Al cruzar el Atlántico se perdió el acento. Pero de Macrì, el verdadero apellido de la familia italiana de origen del presidente argentino, está repleta Calabria, en el sur de Italia.
En Polistena, pueblo de sus raíces, hay Macrì por donde quieras. Hay dentistas, profesionales y hasta un colaborador del Corriere della Sera (que sin embargo vive en Nápoles), Paolo Macrì. En Polistena, parientes directos puros, queda una sola persona, Renata Iemma, una señora mayor, prima del presidente argentino. La señora se acaricia el pelo gris recogido y no se cansa de explicar a los curiosos que, por estos días, los hay en mayor cantidad de lo habitual, “el abuelo de Mauricio y mi mamá eran hermanos. Yo nunca había visto a Mauricio en mi vida. Sí sabía que existía, Pero no lo había encontrado nunca. Lo vi el año pasado. Vino acá porque dijo que quería conocer las raíces familiares. Creo que ya estaba en campaña cuando vino”.

10 mil personas. Macri fue a visitar Polistena en octubre del año pasado. El pueblo no es pequeño, son 10 mil personas en el medio de los llanos de Gioia Tauro, entre las ciudades de Catanzaro y Reggio Calabria, la parte de la antigua colonización de la Magna Grecia lejana del mar.
Esta es tierra de alta densidad mafiosa (’Ndrangheta, la mafia calabresa que tiene una estructura bien distinta de la mafia siciliana) y siempre fue tierra de emigrantes. Hacia el norte de Italia o hacia “la América del Sur”. La gente acá se dice “feliz” por la noticia de la elección. Ya llaman a Macri “nuestro paisano, el Presidente”. Un señor sesentón comenta: “Hay que irse de ese lugar para crecer y obtener algo en la vida. Esta tierra siempre fue mala. Pero esa noticia argentina es una buena noticia. Esta es la demostración de que los hombres del sur triunfan”.

Polémica. Un vecino tiene algo que agregar: “Miren que aquí hay una gran equivocación. Este señor Mauricio, el Presidente, no es de Polistena, sino de San Giorgio, un municipio que está acá cerca pero es otro. El abuelo de Mauricio Macri, Giorgio, era de ahí, fue un rico señor de San Giorgio. Los que tienen que ser orgullosos son ellos, le estamos robando gloria al pueblo vecino”.
El abuelo Giorgio Macrì era hijo de una familia de terratenientes que antes de la guerra mundial tenía además la autorización gobernativa para el servicio de correo en el Lazio, la región de Roma. Giorgio Macrì se casó con Lea Lidia Garbinet, hija de una familia de empresarios del transporte. Giorgio fundó una empresa de construcción y obtuvo grandes contratos no sólo en Italia sino también en Libia, que fue colonia italiana en los tiempos del fascismo.

La leyenda familiar cuenta que cuando empezó a invertir en Africa, la esposa volvió a Roma y trajo con ella a su hijo, Franco, el padre de Mauricio, que antes había estudiado en un colegio en Tívoli y después en Roma en el Colegio Massimo, la escuela de los jesuitas, la escuela de las elites. Sin embargo, en 1943 empezaron los problemas para muchos y Franco decidió no quedarse a estudiar en Roma, sino irse a trabajar siempre junto con el padre en la Argentina.
Esta es la versión de la historia en Polistena. Es lo que cuentan los empleados del municipio donde fue recibido en octubre pasado Mauricio Macri. El alcalde, Michele Tripodi, un muchacho joven que tiene una gran bandera roja con el Che Guevara en su estudio, cuenta: “Tuvimos el agrado de acoger a la delegación argentina en nuestro municipio cuando Macri vino a visitar la tierra de origen de su familia. Lo vi ahí por primera vez. Nos ha contado la historia de su familia.  Y ese día nos dijo que se iba a presentar para las primarias. Ahora, pasado un año, saber que ganó, que ha sido elegido presidente, más allá de los ideales y pertenencias políticas de cada uno, nos alegra mucho. Es una gran razón de orgullo para nuestra comunidad y para Calabria toda. Es muy pesada la historia de los que emigran. Cada uno tiene una historia de sacrificios, de necesidades y muchas veces la gran esperanza de quien se va se transforma en una desilusión y en un dolor. Esta, al contrario, es una historia de gran éxito y nos llena de orgullo. Al nuevo presidente argentino le deseamos que trabaje bien y que vuelva a Calabria de vez en cuando”, concluye el funcionario.



Ángela Nocioni