ELOBSERVADOR PABLO CAMOGLI

“En la Argentina, se vive en una grieta permanentemente”

En diálogo con PERFIL, el historiador, autor del libro Pueblo y guerra, analiza las raíces del aspecto más guerrero y belicista de nuestra sociedad y cómo ese espíritu determina también la brecha política.

Los unos. A lo largo del mes de marzo, la oposición salió a la calle.
Los unos. A lo largo del mes de marzo, la oposición salió a la calle. Foto:Telam
Desde un ensayo literario, alguien escribe para quien oye. Un tono coloquial que, como los recuerdos, trae datos nuevos sobre un escenario histórico con matices de crónicas periodísticas. Guerra y pueblo de Pablo Camogli, es un viaje en el tiempo cuyo recorrido parece trazado en una rayuela. El autor compone relatos breves con los orígenes independentistas de una “cartografía nacional”. Es una historia de conflictos por la libertad, la tierra, sus recursos, y especialmente el modo de actuar y pensar de su gente. Habla de luchas materiales con expresiones simbólicas donde el consenso sería la llave o la tiza. Hay personajes comunes al servicio de una causa, pueblos originarios o religiosos empleados del virrey para controlar el comercio de la yerba mate, el contrabando en la Banda Oriental, y la autonomía en sus territorios. Hay mujeres que guerrean, administran bienes o defienden derechos sociales. Soldados y vidas cotidianas, esclavos liberados al Ejército y costureras.
Todos forman parte de un fenómeno donde la batalla más importante es en el campo del relato. “La cultura es la fuerza más importante en la construcción política y el periodismo informa sobre el presente con el que se hace la historia”, afirma Camogli ¿Un Lucio Mansilla popular y posmoderno? Hijo de una escritora y un periodista, se hizo historiador para dar continuidad a su labor de cronista. En diálogo con PERFIL, el periodista analizó la guerra, las consecuencias en la grieta, la lucha de los diferentes grupos, y las similitudes con los años 70 y Malvinas.
—¿Por qué un libro sobre la guerra ahora?
—Porque el pueblo puede verse reflejado en la historia y porque lo bélico condensa la forma social de pensar y actuar en una época, más allá del campo de batalla. En la lucha hay vidas cotidianas que van armando lo colectivo con personajes que son soldados rasos, mujeres, campesinos, trabajadores, y donde la guerra los impacta a todos. En eso este libro se diferencia de la historia tradicional de próceres, que desconecta al lector del relato. San Martín hubo uno, pero pueblo somos todos.
—¿En qué modificaron a la población de esa época los largos años de la guerra?
—En un reacomodamiento de roles y un cambio de conciencia. La guerra es un fenómeno social donde hombres y mujeres de diferentes sectores se dan cuenta de que pueden actuar. Las mujeres, por ejemplo, fueron el segundo Ejército; algunas se sumaron a las tropas, otras administraron bienes o salieron a peticionar públicamente por sus derechos sociales e incluso reclamar poder elegir con quién casarse.

Antecedentes. Las guerras de independencia provienen de los pueblos originarios. “Luego se sumaron las élites con ideas liberales que buscaron sumar a las mayorías a sus ejércitos y orientarlos hacia un objetivo en común. Pero hubo limitaciones a la hora de entender la historia. Artigas no fue comprendido. Las masas quedaron sin líderes y tuvieron que negociar en condiciones desfavorables, en un contexto como el actual donde la deuda externa es otro conflicto sin resolver”.

La guerra y la grieta. Los conflictos no resueltos entre grupos que buscaban un ascenso social en las luchas independentistas provocaron una grieta histórica.
—¿Cómo influencian hoy aquellas guerras originarias?
—Influencian en las tensiones que hay por pensar y actuar a partir del conflicto, que es el principal motor de la política en Argentina. Esas tensiones indican problemas a resolver, consensos pendientes; y cuando emergen conflictos es porque algo estuvo solapado. La grieta no es un fenómeno actual. Tiene 200 años. La historia argentina es historia de conflictos y bandos, realistas versus independentistas, salvajes unitarios y salvajes federales, peronistas y antiperonistas, anarquistas y Estado, radicales o conservadores, morenistas o saavedristas. Entre 1853 y 1861 hubo dos argentinas: confederación argentina y provincia de Buenos Aires. Eran dos países con economías y representantes distintos en el extranjero, cada uno por su lado. En Argentina hay un estado de grieta permanente. Y este libro muestra el mapa de ese recorrido.

Años 70. “Las Confederaciones Jesuíticas y el accionar de los pueblos guaraníticos respondían a tácticas de guerrillas con grupos distribuidos en el territorio, unidos por una coyuntura. Esa lógica fue empleada durante la independencia y en los años 70, con ataques sorpresivos y un desgaste permanente para debilitar al otro bando. También hay lazos ideológicos: luchan por lo mismo, el territorio, la reforma agraria, el uso de los recursos de la tierra y la forma de distribuir la riqueza para lograr ascensos sociales o no”, dijo Camogli.

Malvinas. “La Guerra de Malvinas fue por la soberanía sobre un territorio, y es un conflicto irresuelto porque no hay una política de Estado o acuerdos internos. La revolución plasmó un programa político, pero nunca se cumplió”, sostuvo.  

Primer Ejército. “La Iglesia fue el primer organizador del Ejército y los primeros soldados fueron los guaraníes, quienes trabajaron para el virrey a cambio de su autonomía, el monopolio de la yerba mate o el contrabando en la Banda Oriental. Entonces, la libertad no era algo abstracto, sino algo concreto que surgía de lo que vivían diariamente”, afirmó.

Pibes de revolución. La proclama de San Martín marca un estilo en la forma de hablarle al público. Arenga a las tropas y muestra lo que estaba ocurriendo en Mendoza en ese momento. Cuando él dice: “Andaremos en pelotas”, ¿qué estaba diciendo? O cuando dice: “Si no tenemos pan, nuestras mujeres nos harán un pedazo de galleta”. ¿A qué se refiere? Al analizar esa proclama y comparar su actuación en Cuyo, vemos que hizo eso: dejó a todo el mundo pelado, les sacó hasta el último peso y a las mujeres las mandó a trabajar. Esa proclama explica una política económica donde todos tuvieron que hacer el esfuerzo, requería empatía de la gente, movilizó a la provincia, a todo un Ejército. Y cruzó la cordillera.n