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La Argentina, con reglas claras

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Muchos se preguntan si es bueno que Mauricio Macri presida los destinos de un país tan complejo como Argentina, con breves ciclos de expectativas positivas y largos períodos de frustraciones económicas y políticas.
Creo que el origen empresario de Mauricio podría ayudar a revertir algunos de los nudos crónicos del país en la búsqueda de la certidumbre y previsibilidad que dan el cumplimiento de la ley y normas por parte del Estado.

Más allá de los formidables desequilibrios macroeconómicos que su administración debe resolver con suma urgencia, estoy convencido de que problemas de fondo, como la baja productividad y la desinversión, se irán resolviendo a medida que Argentina se reinserte en el mundo, destrabe conflictos comerciales y encare ordenadamente proyectos de infraestructura con los países vecinos. Habrá que administrar esos recursos con inteligencia.

Festejo que como presidente electo haya visitado a sus pares de Brasil y Chile. Auspicioso también fue el almuerzo con los industriales paulistas. Con algunos de ellos comparto proyectos de inversión en Brasil y en Chile y sé de la vocación que tienen para integrar nuestras economías e incrementar inversiones cruzadas.

Todos estos gestos, que preanuncian una dinamización de la economía, sólo podrán concretarse en éxitos si el presidente Macri revierte la desarticulación actual del Estado nombrando a técnicos y/o especialistas en cada una de las áreas. Por lo tanto, más que con amiguismos habrá que responder con profesionales con visión de largo plazo.

 

(*) Empresario. Presidente de Corporación América.



Eduardo Eurnekian