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La comunidad judía también tiene su grieta

Temas como la muerte de Nisman o la presión de los fondos buitre abrieron una brecha entre sectores oficiales de la comunidad (la AMIA y la DAIA) y los más cercanos al Gobierno.

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Foto:Télam

La grieta que abrió el kirchnerismo en la sociedad durante sus doce años en el poder llegó a la comunidad judía, que se había mantenido al margen de estas divisiones, al menos públicamente, con la aparición de una nueva agrupación, afín al Gobierno, liderada por el embajador ante la Alianza Internacional para la Rememoración de la Shoá y ex director de la Escuela de Defensa, el sociólogo Jorge Elbaum.

Lo que comenzó como una interna de la colectividad para desafiarle su representación política a la DAIA terminó convirtiéndose en una acusación directa de la presidenta Cristina Kirchner contra sus directivos de actuar en combinación con los fondos buitre para tratar de declarar inconstitucional el memorándum con Irán (ver recuadro) que, luego, derivó en una denuncia penal por “traición, sedición y resistencia a la autoridad”, presentada ante la Justicia por el abogado Juan Labaké.

Este sábado, Diario PERFIL publica el detrás de escena del enfrentamiento entre la DAIA y la AMIA

Desde la dirigencia comunitaria culpan a Elbaum, quien fue durante cinco años directivo ejecutivo de la institución y echado por las actuales autoridades, de haber desatado el escándalo tras haber publicado una nota en Página/12 en la que decía: “El fiscal Alberto Nisman repitió enfervorizadamente que estaba dispuesto a aportar de sus ‘propios recursos’ para colaborar con la DAIA a destrozar el memorándum. ‘Si es necesario, Paul Singer nos va a ayudar’”.

Pero también lo acusan de ser el cerebro detrás del Encuentro Nacional de Argentinos de Origen Judío (Enaoj), una nueva agrupación que busca competir con la DAIA en la representación política de la colectividad.

“Se nos está acusando a argentinos de fe judía de tener ciertas características por las cuales murieron millones, de representar corporaciones económicas e intereses extranjeros. Esto es falso, es mentira –afirma el vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, en diálogo con PERFIL–. Esto está siendo liderado por otros argentinos de fe judía que dicen haber superado estas impurezas inquisitorias que nos adjudican falazmente a nosotros, transformándose en un comisariato de persecución judía por judíos. Es el fraccionamiento de la comunidad: los puros que defienden a la Argentina están persiguiendo a los impuros que vienen a chuparle la riqueza al país. Esperemos que se termine este macartismo que reedita épocas que creíamos y creemos superadas”.

En tanto, el escritor Marcos Aguinis señala en una entrevista con el portal Vis à Vis que Elbaum “es igual a los Jüdenrat. Pertenece a ese grupo de judíos traidores que se alían al nazismo en contra de los judíos porque tienen auto-odio judío, entonces inventan calumnias”.

“Los Jüdenrat colaboraban con los nazis. Yo los enfrenté desde adolescente en todos los terrenos. Es muy recurrente en la derecha comunitaria sostener que los judíos nacionales y populares o de izquierda no son judíos o son Jüdenrat. Ellos quieren ser portadores legítimos del ‘judeómetro’ sin siquiera conocer en profundidad la historia de pluralismo y debate que incluso figura como testimonio gráfico en el Talmud”, les respondió el sociólogo en una entrevista con PERFIL

El inicio de la grieta. La muerte del fiscal Alberto Nisman dividió aun más a la sociedad entre quienes apoyan a la Presidenta y quienes se oponen a su forma confrontativa de gobernar. Estas tensiones se trasladaron a la colectividad ya que, mientras se organizaba la marcha del 18F, surgió el Enaoj. “Veníamos trabajando desde hacía tiempo porque muchos integrantes estaban indignados con los posicionamientos de la DAIA. El fallecimiento del fiscal y la vergonzosa convocatoria que hicieron a la marcha de los paraguas apresuraron los tiempos”, sostiene Elbaum.

Esto ha generado rispideces con la dirigencia judía que ve a la administración de Cristina Kirchner como impulsora de esta estrategia para desacreditarla públicamente y tratar de dividir a la comunidad, pese a que el sociólogo lo niegue. “No contamos con el apoyo del Gobierno. Es al revés: muchos de los que formamos el llamamiento (no todos) nos identificamos con el kirchnerismo”, destaca.

Por eso, en la DAIA, le ven una vida corta a esta agrupación. “Va a durar lo que dure este gobierno o el primer epíteto de un funcionario contra un judío, porque no lo van a repudiar. Ahí va a quedar claro que están para defender estos intereses y que nosotros estamos para cuidar los de los judíos”, destaca Wolff.

El Enaoj cuenta con “4 mil adherentes”, según Elbaum, de los 230 mil israelitas que viven en el país, e incluye a intelectuales, políticos, artistas, periodistas que se reúnen periódicamente para armar una organización formal.

En su discurso, acusan a la DAIA de representar intereses extranjeros (en alusión a Israel) y a corporaciones económicas, lo que ha disgustado a la dirigencia comunitaria porque sostiene que utilizan una terminología similar a la de los grupos antisemitas, que afirman que los judíos tienen una doble identidad y controlan los intereses financieros.

Esta no es la primera vez en la historia argentina que un gobierno intenta armar su propia entidad “representativa” de la colectividad cuando su postura no concuerda con su línea política. Juan Domingo Perón creó la Organización Israelita Argentina (OIA) en 1947 porque la DAIA lo consideraba un líder fascista y pro nazi. Esta institución tuvo una vida efímera ya que desapareció tras el golpe de Estado de 1955. Dentro de la comunidad, algunos suelen comparar a aquel organismo con esta nueva agrupación y remarcar que el 10 de diciembre de 2015 Cristina Kirchner dejará su cargo, con lo cual perderán el apoyo oficial.

La escalada de Cristina

La aparición del Enaoj coincide con la escalada en los ataques de Cristina Kirchner contra las instituciones judías e Israel que comenzó tras la muerte de Nisman. La primera alusión fue el 26 de enero, cuando pidió por cadena nacional: “No traigamos el drama y la tragedia de otras regiones remotas del mundo, donde se mata, se tortura, se tiran bombas y misiles, se amenaza con el exterminio entre los unos y los otros… toda esa mugre que hay afuera nadie la traiga adentro”.

El 1º de marzo, afirmó en el Congreso que “ése fue un atentado en territorio israelí, porque la embajada es territorio israelí. Siempre me ha llamado poderosamente la atención, todavía no puedo entender por qué el Estado de Israel reclama por la AMIA y no reclama por la voladura de su propia embajada. Le voy a pedir formalmente desde acá al Estado de Israel que por favor venga a testimoniar aquí, a la República Argentina, ante el juez de la AMIA, el ex embajador Yitzhak Aviran… para poder saber los argentinos quiénes son por lo menos los autores materiales, si es que se refería únicamente a los autores materiales o también se refería a los autores ideológicos”.

La acusación sobre fondos buitre. Finalmente, antes de partir en viaje hacia Moscú, escribió en
Facebook en relación con el vínculo entre la DAIA y los fondos buitre que denunció Elbaum: “Estamos ante un modus operandi de carácter global, que no sólo lesiona severamente las soberanías nacionales interfiriendo y coaccionando el funcionamiento de los distintos poderes de los Estados, sino que además genera operaciones políticas internacionales de cualquier tipo, forma y color”.



Hérnan Dobry