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La economía de Macri: neoliberalismo “clásico”

El exministro de Economía y un colega sostienen que el programa económico del Gobierno se basa en el Consenso de Washington que se extendió en los años 90.

Contraste. En un contexto crecientemente proteccionista, la Argentina se mueve a contramano y se abre tontamente al mundo.
Contraste. En un contexto crecientemente proteccionista, la Argentina se mueve a contramano y se abre tontamente al mundo. Foto:CEDOC

1. ¿Cuál es el carácter del programa económico del macrismo?

Ya han corrido ríos de tinta sobre el carácter último de la política económica del macrismo. Los medios afines al Gobierno y algunos analistas sostienen que se trata de una fuerza de centroderecha “moderna, democrática y posneoliberal”, que ha tenido que aplicar un ajuste económico ineludible. Inclusive, muchos han llegado al extremo de considerarlo una suerte de “kirchnerismo responsable”.

Sin embargo, la caracterización de esta nueva fase de la economía argentina presenta una gran dificultad: Macri no sólo omitió explicitar su programa económico durante la campaña electoral, sino que deliberada y prolijamente ocultó su orientación. Su campaña electoral estuvo signada por la aplicación de los métodos del “marketing político”. El marketing se utiliza para facilitar la venta de productos a través del uso de la publicidad, lo que no excluye apelar al engaño como recurso. Se pretende así “embellecer” el artículo en cuestión o subliminalmente asociarlo con atributos que no le son propios. La idea del “marketing político” es traspolar esas prácticas al terreno de la política.

Esto es lo que confesamente se hizo para que Macri llegue al poder. Lejos de mostrar su verdadero carácter, sus ideas, su pasado o de explicitar sus futuras medidas, Macri se dedicó a presentar una serie de sentencias o eslóganes más bien genéricos, insípidos e inofensivos, destinados a captar el voto de amplios sectores de la sociedad, tales como “podemos vivir mejor”, “se viene la revolución de la alegría”, o “se va a mantener todo lo bueno y se va a mejorar lo malo”.

2. Los “diez mandamientos” del neoliberalismo y la política económica del macrismo

Se denomina “Consenso de Washington” (CW) a una serie de recomendaciones originalmente realizadas en 1990 por el economista John Williamson. El objetivo de dichas “sugerencias” era que los países de América Latina “pongan la casa en orden” ante la necesidad de afrontar una solución a la crisis de la deuda de los 80. En última instancia, el CW se convirtió en un verdadero manual de neoliberalismo. Este decálogo de medidas se presenta a continuación, junto con un repaso de las políticas tomadas por el gobierno de Macri.

2.1. Reducción del déficit presupuestario

A fines de 2015 Alfonso Prat-Gay denunció un desbocado déficit fiscal, del orden del 7% del PBI. Dicho número era falso: fue construido mediante una compleja alquimia algebraica destinada a inflar el verdadero resultado y justificar un ajuste. De acuerdo con los datos publicados por el Indec, el déficit primario en 2015 fue de sólo un 1,8% del PBI. A partir de allí, se allanó el camino para llevar adelante un proceso de ajuste a través de recortes puntuales y quirúrgicos que, de todos modos, mantuvo elevados los gastos del Gobierno. Como resultado, en 2016, luego de varios cambios metodológicos, tuvieron que reconocer un déficit primario mayor: 4,5% del PBI.

2.2. Recorte del gasto público

Entre 2015 y 2016 se observó un marcado incremento en el presupuesto asignado al pago de los intereses de la deuda pública, que tuvo como contrapartida el recorte en otras finalidades: los servicios sociales y los subsidios a los combustibles y los transportes, perjudicando muy duramente las condiciones de vida de los trabajadores, jubilados, desempleados, Pymes y clubes de barrio.

2.3. Reforma tributaria

El equipo económico de Macri realizó cambios en esta dirección: se eliminaron o redujeron las retenciones a los productos agropecuarios y mineros y se dispusieron múltiples cambios en el Impuesto a los Bienes Personales, reduciendo su alcance y sus alícuotas. Pero hay más: ya se trabaja en una reforma fiscal integral, cuyo espíritu es bien claro: reducir la presión fiscal a las empresas e incrementar la base imponible.

2.4. Tasas de interés positivas y de mercado

El BCRA de Sturzenegger implementó una política pretendidamente antiinflacionaria de corte monetarista: limitar el dinero en circulación a través del uso de Lebacs. Como resultado, entre diciembre de 2015 y julio de 2017 el stock de Lebacs pasó de 350 mil millones a 950 mil millones de pesos, en el marco de un marcado incremento de la tasa de interés. Estos elevados rendimientos llevaron a que Argentina se convierta en una de las plazas más atractivas del mundo para la “bicicleta financiera”.

2.5. Tipo de cambio competitivo y estable

Desde su asunción, el gobierno de Macri devaluó la moneda en casi un 80%. El resultado general de esta política fue un verdadero fracaso: lejos de mejorar la situación externa de la economía argentina, durante los primeros ocho meses de 2017 se ha cosechado el peor déficit comercial de nuestra historia, al tiempo que se reavivó un proceso inflacionario que se encontraba relativamente controlado y en descenso hacia fines de 2015.

2.6. Apertura comercial

Macri desmanteló el sistema de administración del comercio vigente y, en su reemplazo, se montó un nuevo sistema tendiente a “monitorear” el comercio, pero que en la práctica significó la apertura indiscriminada. Como resultado, se ha producido una avalancha importadora, en particular de bienes de consumo y automóviles, desplazando de esa forma producción y empleo local.

2.7. Apertura a la inversión extranjera

Luego de efectuada una amplia liberalización de los controles de cambios, la apuesta de Macri fue mostrarle al mundo que la Argentina volvía a insertarse en el concierto internacional. A pesar de haber dado a los mercados internacionales todas las señales posibles, el resultado de la política de atracción de inversión extranjera se transformó en un verdadero fiasco: las inversiones foráneas de carácter productivo se desplomaron en 2016 respecto de 2015 en un 51%.

2.8. Privatizaciones

Quizás este punto sea aquel en que menos explícitamente haya avanzado hasta el momento el gobierno de Macri. Sin embargo, se pueden observar avances velados y prolijamente encubiertos: la venta de acciones en manos de Anses, el gradual vaciamiento de YPF y Aerolíneas Argentinas con el propósito de precipitar su venta; el joint venture firmado entre Arsat y una empresa estadounidense para el lanzamiento de satélites, o la reciente creación de una sociedad anónima como forma de privatización encubierta de Vialidad Nacional.

2.9. Desregulación económica

Durante el gobierno de Macri ya se han aplicado varias medidas al respecto: se vació de contenido el programa “Precios Cuidados”, se eliminaron los controles para el giro de divisas al exterior, se liberaron los controles a la importación y se redujeron los impuestos sobre la renta, entre otras. Asimismo, la flexibilización laboral ya figura en la agenda que el Gobierno tiene pensado implementar luego de las elecciones de medio término.

2.10. Fortalecimiento de los derechos de propiedad

El gobierno de Macri ha avanzado sin pausa en la materia: se eliminó la aplicación de las llamadas “Guías de Patentabilidad”, se firmó un acuerdo con los EE.UU. para aplicar una prueba piloto que permite la aceleración de los procedimientos para la obtención de patentes sin la necesidad de someterse a exámenes rigurosos y se está negociando con la Unión Europea la extensión de la duración de las patentes de los medicamentos, lo que perjudica y encarece el acceso a los mismos.

3. Conclusiones: el gobierno de Macri, un gobierno neoliberal “clásico”

Al utilizarse el CW como parámetro, la caracterización de la política económica del actual gobierno resulta sumamente sencilla: no se trata de una derecha ni “moderna” ni “progresista” ni “pos-neoliberal”; se trata lisa y llanamente de un gobierno neoliberal “clásico”.

El macrismo realizó un gran esfuerzo para poner nuevos nombres de fantasía a viejas medidas económicas: “liberación del cepo” (devaluación); “sinceramiento de tarifas” (tarifazo); “inserción al mundo” (apertura a las importaciones); “reordenamiento del gasto” (ajuste fiscal); “reacomodamiento de precios” (inflación); “reconversión productiva” (cierre de fábricas); “emprendedorismo” (precarización laboral). De esta forma, el Gobierno no sólo niega lo que hace, sino que pretende también falsear y ocultar las consecuencias de sus medidas a través de maniobras de camuflaje.

A pesar del amplio fracaso de los programas de reforma basados en el CW, cuya aplicación en nuestro país culminó en la crisis de 2001, nada parece detener los intentos de marchar por la vía neoliberal del gobierno de Macri. Como se ha detallado aquí, el Gobierno ha realizado avances en absolutamente todos y cada uno de los “mandamientos” del CW. El problema principal de este programa económico neoliberal, a diferencia de lo sucedido durante los 90, es que el gobierno de Macri ni siquiera ha logrado producir buenas noticias en el corto plazo, más allá de su obvia y clara insostenibilidad de mediano y largo plazo. Esto se debe, entre otras razones, a la incapacidad del Gobierno para comprender la situación global actual.

En un mundo crecientemente proteccionista, en donde la gran mayoría de los gobiernos impone restricciones a la importación de modo de proteger sus industrias, la Argentina se mueve a contramano: se abre tontamente al mundo, retira al Estado de la regulación de la economía y debilita su mercado interno. En el marco de la peor crisis de los últimos noventa años del capitalismo –que es la crisis del neoliberalismo– el gobierno de Macri adopta extemporánea y anacrónicamente su recetario, que no es capaz de dar otra cosa que malas noticias para las mayorías populares de la Argentina.


*Diputado Nacional FpV-PJ.

**Docente-investigador de la UNQ y asesor de la CTA-T.



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