ELOBSERVADOR ALBERT PONT, PRESIDENTE DEL CIRCULO CATALAN DE NEGOCIOS

“La independencia catalana es por las buenas o las malas”

Asegura que, más allá del referéndum al que España se niega, Cataluña será una nación. La postura de Europa, la discriminación y el futuro del Barcelona.

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De paso por Buenos Aires, el experto en derecho internacional y presidente del Círculo Catalán de Negocios, Albert Pont Serrano, es categórico a la hora de hablar sobre uno de los temas que ocupan las primeras planas de los diarios en España: “Ahora mismo, no estamos debatiendo sobre la independencia, sino sobre la democracia; es decir, sobre si la población tiene derecho a decidir cómo organizarse políticamente o no. La independencia es algo que ocurrirá de todas maneras, por las buenas o por las malas. Si nos llevan a una secesión no pactada, pues muy bien: que sepan que nos vamos a independizar igualmente, porque no lo van a poder evitar; pero que, además, no los ayudaremos a saldar la deuda pública de más de 1.400 millones de euros que tiene España”, asegura en diálogo con PERFIL.
Es que, según dice, España negará el referéndum, llevando la ley al Tribunal Constitucional, y usará a los partidos catalanes de ámbito español en contra del proceso. “Para eso estamos preparados. Para cosas mayores, tal vez no estemos preparados. Pero al final será el pueblo el que tenga la última opción”.
—En eso me gustaría detenerme: en las últimas encuestas, a pesar de que más del 50% se pronuncia por el sí, las mayorías no son aplastantes...
—No sabemos si ahora hay una amplísima mayoría. Es probable que no se consiga el 95% a favor, porque Cataluña ha sido una región que ha absorbido mucha inmigración, con mucha gente que se siente española y quiere seguir siéndolo. A ellos les decimos que tienen el derecho de conservar esa nacionalidad, pero tenemos mucho trabajo por hacer. El soberanismo catalán tiene distintas dimensiones: una histórica; una identitaria; una política –catalizadora de esta conciencia social de la necesidad de independizarnos– y una económica, que es la que hemos defendido nosotros, armando un argumento en favor de la independencia.
—O sea que el mayor argumento a favor es la crisis...
—Es que es inviable que sigamos sosteniendo a España así. Nosotros somos conscientes de que España ha sido dependiente de este sistema de rentas, el problema es que esta “solidaridad” no ha servido para mejorar la economía de regiones que partían de posiciones de inferioridad, sino que ha servido para perpetuar las desigualdades sociales en el sur de España. Hemos hecho tres revoluciones industriales, no hay ningún sistema que no genere sus propias desigualdades y el nuestro ya las genera.

Prioridades. Pont argumenta desde su lugar de experto en derecho internacional, pero sobre todo como representante del empresariado catalán: “Cataluña es la región de Europa con mayor presión fiscal de toda Europa, incluso por delante de Suecia. Otras regiones españolas están recibiendo servicios sociales de país hiperdesarrollado: incluso operaciones de cambio de sexo gratuitas a cargo del Estado”, puntualiza. “Todas las autopistas de peaje están en Cataluña, el único impuesto de sociedades también; el impuesto de sucesión es más caro que en el resto de España. Hemos pervertido el sistema de solidaridad: tengo que cuidar de mis vecinos, que hoy hurgan en la basura”, dice.
En un estudio de las universidades de Stirling y Edimburgo, que analiza los efectos de las potenciales independencias de Cataluña, el País Vasco y Escocia, se impone que España perdería el 3,1% de su PBI si la región mediterránea se escindiera. Pero para Cataluña, la caída de exportaciones y la menor productividad significarían el 9,5% menos de su producto bruto. Sin embargo, Pont está seguro de que es la nación española la que lleva las de perder, y que en esa flamante nación todo será nuevo: “Adoptaremos el sistema judicial alemán, un sistema fiscal ideado en función del sistema escandinavo, habrá libre elección de mantener dos nacionalidades. Queremos hacer un país a escala humana; no tan especulativo como el que hemos tenido hasta ahora. No nos estamos independizando de España sino de su casta dominante. No queremos que la oligarquía madrileña nos gobierne más.
—Dice que los catalanes están sometidos a discriminación permanente. ¿Por qué?
—Los catalanes hemos sido muy conscientes del maltrato que recibimos: es inasumible que no nos dejen ser lengua oficial en Europa porque eso “vulnera la unidad del Estado español”, si somos la séptima lengua más hablada de toda Europa, y una de las diez primeras en uso de internet. Ser diplomático siendo catalán es más difícil, lo mismo deportista federado. Shakira cantó una canción en catalán y fue atacada. Y así podría darle muchos ejemplos. Es un trato racista.
—¿Y la postura de la Unión Europea?
—Tendremos que negociar directamente con la personería de la UE y haremos como Kosovo, nos adheriremos negociando bilateralmente con ella, sin voto de los Estados parte. La UE lo hará en favor de sus propios intereses, y no le conviene que Cataluña quede fuera.



Clara Fernandez Escudero