ELOBSERVADOR 87 AÑOS DE LA PRIMERA CGT

La larga historia del gremialismo anterior a Perón

Antes de la llegada del peronismo y su "sindicalismo de Estado", los sindicatos argentinos tenían casi un siglo de historia, protagonizada por socialistas, anarquistas y comunistas, en su mayoría inmigrantes europeos.

Antecedentes. En las primeras organizaciones obreras de Argentina se aunaron grupos que preexistieron a las organizaciones comunistas, socialistas, anarquistas y conservadoras.
Antecedentes. En las primeras organizaciones obreras de Argentina se aunaron grupos que preexistieron a las organizaciones comunistas, socialistas, anarquistas y conservadoras. Foto:cedoc

La historia de las primeras luchas obreras y agremiaciones sindicales en nuestro país se remonta a los tiempos de una Argentina recién constituida como Estado nacional, su industrialización temprana y el surgimiento de un incipiente proletariado con conciencia de clase, en la segunda mitad del siglo XIX. Preexiste, de tal modo, a los partidos políticos –conservadores, radicales, socialistas y comunistas– que se crearon años o décadas más tarde. La fundación de la  Sociedad Tipográfica Bonaerense, el 25 de Mayo de 1857, marca un ejemplo pionero, ya que reunía a los primeros trabajadores de la industria gráfica y las imprentas a quienes se ofrecían, además, servicios culturales y sociales. Si bien coexistían en ese momento otras entidades mutualistas, como la de los zapateros (llamada San Crispín), la de los tipógrafos es la primera que se conforma también como entidad de lucha.

En 1871, durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento, se crea la Oficina de Trabajo, y siete años más tarde se produce la primera huelga importante, que es, precisamente, la de los tipógrafos. Y la ganan... Tras esa acción, en 1878, se establece la jornada laboral de 10 horas en invierno y de 12 horas en verano. El primer intento de constitución gremial no mutual, con base en el tipo de trabajo, se da el 20 de junio de 1887, con la fundación de La Fraternidad. La organización, que agrupa a los maquinistas y foguistas de locomotoras, sigue la orientación socialista predominante en aquel sindicalismo de combate y resistencia.

Un grupo de obreros, intelectuales y políticos alemanes de ideas socialistas e internacionalistas funda, el 31 de diciembre de 1882, el Club Vorwärts (Adelante). En 1889, el Vorwärts logró imponer su iniciativa para que las organizaciones obreras del país asistieran al primer congreso de la Segunda Internacional, en París. Allí se decidió una paralización de actividades laborales todos los 1º de Mayo, en homenaje a los mártires de Chicago, sentenciados a muerte en 1886, y por la conquista mundial del límite de la jornada diaria de 8 horas.

En Buenos Aires, el Vorwärts promueve un acto público, pese a que los patrones amenazaban a quienes adherían a esta idea del 1º de Mayo, y la policía detenía a quienes pegaban carteles. Juntaron ocho mil firmas y se reunieron en pleno Barrio Norte, en el Prado Español, situado en la actual avenida Quintana entre Junín y Ayacucho.


La FOA.  En 1894 se organiza la Federación Obrera Argentina (FOA), que agrupa a constructores de carruajes, herreros y hojalateros, entre los principales. Sin embargo, esta segunda Federación muere a poco de nacer. Hay otro intento en 1896 (Tercera Federación), pero sólo el 25 de Mayo de 1901 anarquistas y socialistas coinciden en crear otra FOA.

Ese año se firma el primer convenio colectivo conocido: entre obreros y patrones marmoleros. Establecía una jornada de 9 horas durante ocho meses del año y de 8 horas los cuatro restantes, y jornales no inferiores a los de 1900 (los salarios estaban en ese momento en baja). Estipuló también que solamente se daría trabajo a los afiliados a la entidad (agremiación obligatoria); el pago de huelgas en cualquier empresa no adherida a la patronal firmante; la abolición del trabajo a destajo y el pago quincenal de salarios en días domingo.

El otro hecho destacable es la fundación de la segunda FOA, el 25 de Mayo de 1901, luego rebautizada Federación Obrera Regional Argentina  (FORA). El segundo congreso de la FOA se desarrolla en abril de 1902. Los socialistas, que habían fundado el partido en junio de 1896 bajo el liderazgo del ex cirujano Juan B. Justo, se retiran de la reunión. Los representantes de los gremios que abandonaron el congreso, crean un Comité de Propaganda Sindical que el 7 de marzo de 1903 constituye la Unión General de Trabajadores (UGT).

El cuarto congreso de la FOA, efectuado en julio de 1904, agrega la palabra “Regional” a la sigla de la organización, convirtiéndose a partir de allí en FORA. También en 1905, y en el mismo mes en que se celebra el quinto congreso de la FORA, tiene lugar el tercero de la UGT. El país acababa de asistir al fracaso del levantamiento radical del 3 y 4 de febrero.    


Represión. Ese mismo mes, un acto público contra el gobierno deja como saldo dos obreros muertos y varios heridos. Se comienza a insinuar dentro de la UGT otra corriente ideológica: el sindicalismo. En agosto de 1907, ante el aumento de los alquileres, los inquilinos se declararon en huelga y tomaron la decisión de no pagar. Se trató de un gran movimiento social, en el que participaron más de 140 mil personas, en 2.400 cuatrocientos conventillos de Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca. La huelga duró tres meses y finalmente muchos propietarios aceptaron mantener el valor de los alquileres.

En 1909, cuando se conmemora el 1º de Mayo, en la Plaza Lorea, la policía bajo el mando del coronel Ramón Falcón, carga brutalmente contra los manifestantes (en su mayoría anarquistas) y causa ocho muertos y más de cincuenta heridos. Luego de tres fallidos intentos de unidad, el congreso nombrado como “Concentración Obrera” conseguirá en septiembre de ese año la fusión de las dos centrales. Se llega así al IX Congreso de la FORA. La reunión tiene lugar en abril de 1915, y es considerada una de las más importantes en la lucha sindical de esos tiempos. Las reivindicaciones laborales habían empezado a encontrar eco en el Congreso. Ese año se aprueban la ley 9.653, que crea la Caja de jubilaciones y pensiones para empleados ferroviarios; la 9.658, que establece multas para los patrones que no cumplan la legislación obrera y la 9.668, sobre responsabilidad empresaria en los casos de accidentes de trabajo.

En 1917, se cumple la gran huelga de los ferroviarios. Hubo fusilamientos y ataques armados contra obreros. En un clima muy violento, el 14 de octubre los soldados del crucero Almirante Brown descargan sus fusiles sobre los huelguistas del Ferrocarril del Sud. Los trabajadores reclamaron al gobierno su intervención e incluso pidieron la nacionalización de los ferrocarriles, administrados en su mayoría por compañías inglesas. El paro triunfa. Otro hecho trascendental en 1919 es la creación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo tripartito que regulará las relaciones laborales en todo el mundo.

A partir de 1918, las dos FORA comenzaron a establecer sólidas organizaciones sindicales entre los trabajadores rurales. En 1918 y 1919 se realizan numerosas huelgas.

Este último año, en la Ciudad de Buenos Aires tienen lugar los sucesos de la “Semana Trágica”, cuyo escenario son los talleres metalúrgicos Vasena. El conflicto laboral toma otro cariz cuando la empresa convoca a rompehuelgas ante el paro de los operarios. Hubo cinco muertos en la Chacarita cuando se sepultaba a los obreros fallecidos por la represión.

Un año después, en octubre de 1920, otro luctuoso episodio sacudió la clase trabajadora cuando se registró la represión militar en la Patagonia por los reclamos ante la explotación existente, realizados por la Sociedad Obrera de Río Gallegos. En esa época, los comunistas que habían creado comisiones internas se reunían en sus dos gremios bandera: el SOIM (Sindicato de la Industria Metalúrgica) y la FOC (Federación Obreros de la Carne). En 1920 se constituye la Unión Sindical  Argentina (USA) que estructura la organización sindical sobre la base del gremio de la industria, superador del modelo de agrupación “por oficio”. Pero además, al no permitir la actuación política, un grupo de dirigentes forma otra entidad: la Confederación Obrera Argentina (COA).

Convocados por la Federación Obrera Poligráfica Argentina (FOPA), la USA, la COA y algunos sindicatos autónomos se reunieron el 31 de marzo de 1929 para avanzar hacia su unificación en una sola central de trabajadores. No asistieron los representantes de la FORA  V Congreso (anarquista). Por la USA estuvieron presentes, entre otros, Alejandro J. Silvetti; por la COA José Doménech; por la FOPA, Sebastián Marotta, y por los Autónomos, Luis F. Gay, dirigente que una década más tarde tendría protagonismo al frente del partido Laborista y luego, de la CGT durante el primer gobierno de Perón.


El primer líder fue ferroviario

Al fin una entidad que agrupaba a –casi– todos. La Confederación General del Trabajo (CGT) fue fundada el 27 de septiembre de 1930, apenas tres semanas después del derrocamiento del gobierno de Hipólito Yrigoyen. Como primer secretario general fue designado Luis Cerruti, acompañado en el Comité Nacional Sindical por una parte de los delegados de la Unión Ferroviaria que, a pesar de estar en la entidad con tendencia socialista, tenían simpatía con los sindicalistas. En el luego denominado Comité Central Confederal había pocos representantes de los gremios del sector industrial. Su Congreso General Constituyente recién logra reunirse el 3l de marzo de 1936. La demora obedeció no sólo a la situación política imperante (dictadura del general José Félix Uriburu y presidencia del general Agustín P. Justo) sino también a las luchas y disputas entre los distintos agrupamientos gremiales. El nombre de Confederación General del Trabajo (CGT), fue tomado de su homónima francesa, cuna del sindicalismo en el concierto del movimiento obrero europeo.

El Documento de Unidad de aquella primera central obrera unificada establecía la independencia de todos los partidos políticos y contenía las diferentes vertientes ideológicas, desde el socialismo y el comunismo al más reciente sindicalismo. Les aseguraba, a los trabajadores afiliados, la más completa libertad, compatible con sus deberes y derechos sindicales para desarrollar “las actividades más satisfactorias para sus aspiraciones de renovación social”. Aclaraba, también, que las huelgas sólo podrían ser resueltas por los congresos o por el voto general, y que le correspondería al Congreso fijar su inicio y finalización.


*Autores de La lucha continúa, 200 años de historia sindical en la Argentina.



Santiago Senen González / Fabián Bosoer