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La política personalizada

La analista Liliana Kanashiro subraya que Keiko Fujimori es tan amada como odiada, y que esto es una herencia de su padre. "Es una mujer que un cincuenta por ciento repudia, pero que la otra mitad de la población acepta y apoyó desde la primera vuelta El amor incondicional a Keiko es una herencia que viene del padre. Fujimori padre fue un Presidente que no gobernó, sino viajó por el país a dejar cosas. Fue un presidente en campaña permanente. Llegó a zonas donde el Estado nunca había estado presente. El problema es que la función de gobierno fue cooptado por otros agentes externos. Sin embargo, el argumento de que no sabía nada no es aceptable. El delegó y delegó equivocadamente, pasó y atropelló derechos y no midió las consecuencias de ello. Justamente aparece el tema del odio, porque no se odia porque gobernó mal, se odia porque gobernó atropellando los derechos de mucha gente y controlando los medios de comunicación. Las pasiones se vuelven intensas porque en el actual contexto lo que priman son las personalidades de los actores, no las instituciones políticas. Difícil odiar o amar a una institución, pero sí lo haces con un personaje político. Para bien y para mal, la personalización de la política se caracteriza por despertar este tipo de sentimientos dado que eso que antes se llamaba partidos no existe

Redacción de Perfil.com