ELOBSERVADOR UNICEF INAUGURO UNA CASA EN LA QUIACA, A 3.442 METROS DE ALTURA

Las mamás de la Puna combaten el aislamiento geográfico

Son muy jóvenes, y viven con dificultades para acceder a controles médicos o en situaciones de riesgo. En un hospital de frontera cuidan de sus bebés –muchos, prematuros– y aprenden salud reproductiva.

Foto:Gentileza Florencia Romero / Tres esquimales / Unicef

Desde La Quiaca

Al llegar a La Quiaca por la Ruta 9 desde San Salvador de Jujuy, un cartel verde indica que se trata de una de las ciudades más elevadas del país: 3.442 metros sobre el nivel del mar. La altura se hace sentir, y también el clima seco que caracteriza a la región. Por un camino asfaltado, a metros del paso fronterizo con Bolivia, se erige un amplio edificio amarillo que destaca en el árido paisaje puneño. Se trata del Hospital Jorge Uro, de La Quiaca, en cuya maternidad nacen cada año 700 bebés, el 5% prematuros (menos de 37 semanas de gestación). El 22% de los nacimientos es de madres adolescentes y un 13% de mujeres que no habían tenido controles prenatales.

Es que muchas embarazadas de la Puna tienen dificultades para acceder oportunamente a una atención médica, lo que pone en riesgo su vida o la de su hijo. Una de las principales barreras es la inaccesibilidad geográfica. Rosa Ramírez tiene 20 años y su rostro demuestra cansancio, pero también felicidad. Porque hace pocas horas dio a luz a su segundo hijo, Aimará. Hasta La Quiaca llegó hace 15 días desde su ciudad de origen: Pumahuasi. “Me alquilé una pieza para estar cerca del hospital por si se me adelantaba el parto. Vivo a 37 kilómetros y el camino para llegar no es fácil”, le cuenta a PERFIL mientras le da el pecho a su hijo.

El hospital fronterizo cubre las necesidades de atención médica de los departamentos de Yavi y Santa Catalina (más de 25 mil habitantes), que incluye poblaciones rurales y también comunidades de pueblos originarios. “Cubrimos una extensa zona geográfica, con 28 centros de atención primaria de la salud, muchos de ellos a más de 50 kilómetros”, explica el cirujano Alejandro Olivera, director del hospital fundado en 1960. La maternidad cuenta con 15 camas de internación y el servicio de neonatología, con ocho incubadoras. Como hay un solo pediatra que hace a la vez de neonatólogo, si el bebé pesa menos de 1.500 gramos al nacer se lo traslada a un centro de mayor complejidad.  

Espacio propio. Marcela tiene 21 años y su hijo Tiziano nació prematuro. Como está internado en la sala de neonatología, ella tiene que venir cada tres horas para amamantarlo y lograr que gane peso. “Estaba estudiando enfermería, pero tuve que abandonar. Como soy de Pumahuasi me dieron una cama en la sala de ginecología para que me quede a dormir en el hospital y pueda estar cerca de mi hijo, pero me siento incómoda. Ahora, con la inauguración de la ‘casita’, creo que va a ser otra cosa”, se entusiasma.

La “casita” de la que habla Marcela es la residencia para madres que inauguró recientemente Unicef, junto al Ministerio de Salud de Jujuy y que se construyó gracias a los aportes de los clientes de Farmacity. El hogar tiene cuatro habitaciones, con 12 camas y cuatro cunas, y está íntegramente equipado para que allí puedan alojarse las mujeres embarazadas y las mamás de prematuros. “Se busca garantizar el cumplimiento del derecho que tienen todos los bebés prematuros a estar acompañados por su familia todo el tiempo. Las residencias son un lugar donde las mamás pueden descansar, bañarse o comer. Si ellas duermen en los pasillos del hospital surgen muchas situaciones de estrés que se pueden transmitir al bebé”, sostiene Zulma Ortiz, especialista en Salud de Unicef.

Las residencias maternas surgen históricamente con el modelo de Maternidad Centrada en la Familia que comenzó el pediatra Miguel Larguía en el hospital Ramón Sardá. En el país, hay 110 hospitales donde nacen más de mil bebés por año. Para Ortiz, todos estos centros deberían contar con una residencia para madres. En 2010 Unicef realizó una encuesta a 150 hospitales y halló que sólo el 60% disponía de residencias y, además, un gran porcentaje no estaban en adecuadas condiciones. “Por eso empezamos con la remodelación y equipamiento de 15 residencias y construimos cinco nuevas”, asegura Ortiz.

Además de mejorar la calidad de vida de las mamás, las residencias sirven para capacitar a las mujeres, dictar talleres de lactancia y salud sexual y reproductiva. Es que del total de nacimientos de 2012 en La Quiaca, el 75% de los embarazos no había sido planificado y la mayoría era de mujeres que ya habían tenido de uno a cinco embarazos previos. Como Silvia, que tiene 30 años y acaba de tener a su quinto hijo: “Está en neonatología porque se puso amarillito”. Ella admite que no quiere tener más hijos, pero no sabe cómo cuidarse. “Recién ahora los médicos comunitarios están pudiendo hablar de anticoncepción con la mujer. Es una sociedad bastante machista, donde ser hombre significa tener muchos hijos”, reconoce Olivera y rescata la estrategia del Ministerio de Salud de la Nación de ofrecer el implante subdérmico, un método anticonceptivo hormonal que se coloca en el brazo de la mujer y es poco invasivo.

Otra de las dificultades que enfrenta este hospital fronterizo es la falta de recursos humanos. “Abrimos la residencia para pediatras y neonatólogos y quedó vacante”, se lamenta Olivera. Desde Unicef también denuncian que faltan incentivos para que los profesionales quieran ir a trabajar a lugares alejados como La Quiaca. “Con lo económico no alcanza. Nosotros promovemos que haya un sistema integrado, con rotación de los médicos. El recurso humano es vital para la maternidad segura”.

 

Nacer antes de tiempo

En Argentina, cada tres horas una niña da a luz y se convierte en madre. La cantidad de alumbramientos de niñas menores de 15 años no ha variado en los últimos años. En 2012  se registraron 3.020 nacimientos, según el Ministerio de Salud de la Nación. Existen grandes brechas entre diferentes zonas geográficas. Así, en la región del noreste argentino se registra una brecha de 60% más de embarazos en adolescentes comparado con CABA (28,3% versus 17,6%). “El embarazo adolescente es un problema en todo el país, pero más en el norte”, advierte Zulma Ortiz, de Unicef.

La maternidad a temprana edad conlleva un enorme peligro para las niñas adolescentes no sólo porque están vinculadas con situaciones de graves violaciones a sus derechos, sino que implican un riesgo elevado para su salud integral, según los especialistas. Además, el riesgo de tener un hijo prematuro es mayor si la madre es adolescente.

En Argentina, el 8% de los nacimientos corresponde a bebés prematuros; es decir, que nacen antes del período normal de gestación, que va de 37 a 41 semanas. Aunque en algunos casos es inevitable que el niño nazca antes de tiempo, la prematurez –la primera causa de mortalidad infantil en nuestro país–, es prevenible. La mayoría de las veces, la gestación puede extenderse si se identifican a tiempo los factores. El 17 de noviembre es el día Mundial de la Prematurez, y Unicef lanzará un libro gratuito con ilustración de Milo Lockett.



Florencia Ballarino