ELOBSERVADOR A UN AÑO DE LA PRIMERA VUELTA

Mariu, la que llevó el PRO a la Casa Rosada

Siete especialistas explican cómo sucedió que una mujer no peronista y alejada de la imagen clásica del político ganara en la compleja provincia de Buenos Aires. Cómo pesó en que Macri sea presidente.

Siete especialistas explican cómo sucedió que una mujer no peronista y alejada de la imagen clásica del político ganara en la compleja provincia de Buenos Aires. Cómo pesó en que Macri sea presidente.
Siete especialistas explican cómo sucedió que una mujer no peronista y alejada de la imagen clásica del político ganara en la compleja provincia de Buenos Aires. Cómo pesó en que Macri sea presidente. Foto:Pablo Temes
Los periodistas que estuvieron en la cobertura de la primera vuelta electoral del 25 de octubre de 2015 se fueron a dormir aún más tarde que en otros días de elecciones: esperaban un resultado que nunca llegó, el momento en que Daniel Scioli saque más diferencia, el instante en que Aníbal Fernández dé vuelta la primacía que iba adquiriendo María Eugenia Vidal. Obviamente, no sucedió ninguna de las dos cosas. Las fuentes desde el búnker del FpV nos contaban de los rostros sombríos y en Cambiemos tampoco terminaban de caer en lo que estaba pasando: seguramente dentro de un año, cuando se hagan las elecciones de medio término, estaremos en condiciones de evaluar si lo que estaba pasando era realmente el inicio de una nueva etapa política en la Argentina. Y, tal como algunos aventuran, era el comienzo del fin del FpV y aún más, del peronismo como fuerza hegemónica.

Sí hay dos hechos incontrastables. El primero es que en esa elección electoral nació una nueva estrella en la política argentina. María Eugenia Vidal ganó una elección que "Ni el más optimista de Cambiemos imaginaba", como dice el escritor Sergio Bufano, consultado por PERFIL. El otro elemento es que el FpV realizó una campaña electoral con una cantidad de errores estratégicos llamativa.

Además de a Bufano, PERFIL consultó a politólogos y expertos en comunicación para intentar explicar cómo se dieron ambos procesos. ¿Qué pasó el día en que Heidi –como la llamaba Aníbal Fernández– se convirtió en la batichica de la política argentina? ¿Por qué no lo vio venir casi nadie?

La Morsa, Daniel y Cristina. El sociólogo Carlos De Angelis señala que un antecedente de esto puede estar en las PASO: "El Frente para la Victoria fue con dos candidatos y Cambiemos Buenos Aires (así se llamó) va con Vidal. Aquí sucedió algo extraño y vinculado al sistema electoral: el FpV saca el 40,4%; un claro triunfo sobre Cambiemos que orilla el 30%. Pero Vidal le gana a Aníbal candidato por el escaso 21,2% que tuvo el entonces jefe de Gabinete". Así se llegó al 25 de octubre. Manuel Mora y Araujo explica que: "En la primera vuelta estaba todo jugado. Fue la candidatura de Aníbal F lo que abrió un nuevo escenario electoral. A eso se sumó la negativa de Scioli a apoyar la candidatura de Domínguez. Era como si el peronismo jugaba a todo o nada". 

Una línea en la que también está De Angelis: "Scioli no pudo, por ejemplo, incidir en la elección de su candidato a vice, algo habitual en los países presidencialistas (se debe recordar el rumor surgido de las usinas anti k que planteaban que Scioli iba a renunciar dejando a Zannini como presidente, buscando espantar al electorado independiente). Y a eso se suma la confesión de Martín Lanatta. El condenado por el Triple Crimen daba a entender que el ministro bajo el inefable seudónimo de 'La Morsa' estaba vinculado a una red ligada al narcotráfico (cosa que si bien nunca se pudo probar en la Justicia quedó establecido en el imaginario). Con Fernández queda muy golpeado".

Por su parte, Bufano cree que "Nadie, ni el militante más optimista del peronismo podía imaginar que luego de las PASO el PJ sería derrotado, particularmente en la provincia de Buenos Aires. Probablemente, Cristina saturó a tal extremo a los ciudadanos con sus irónicas agresiones y sus presuntuosos discursos que dejó a Scioli convertido en un hombrecillo sin personalidad y por lo tanto incapaz de ejercer la primera magistratura". Artemio López, el director de la Consultora X, pone más el foco en Scioli que en Aníbal o en Cristina: "Daniel Scioli nunca fue el gran candidato que los consultores y medios –en especial los opositores al kirchnerismo– decían que era. Se veía venir la posibilidad de la derrota desde que fue consagrado candidato, bastante tiempo antes de las elecciones por motivos que no son tema de esta nota. La posibilidad se hizo nítida para todos tras el resultado de las PASO nacionales, donde el candidato del FpV no alcanzó el 40%, a partir de ese resultado todo era cuestión de tiempo. La afectación de segunda vuelta nacional no es consecuencia de la derrota provincial y debe atribuirse a la muy pobre performance de la fórmula nacional del FpV en las PASO y Primera Ronda", dice.

Reacción.
La pregunta que sigue es por la reacción (o falta de ella) del FpV ante el resultado. Mora y Araujo señala que "El FpV acusó el impacto. Para los cuadros medios estaba en juego su futuro, no el de Cristina. De inmediato comenzó el reposicionamiento. Repercutió obviamente en la segunda vuelta". De Angelis agrega que: "Perder la provincia de Buenos Aires es un terremoto para la tradición peronista que hasta en sus épocas de proscripción podía triunfar como en los días de Framini en 1962. Además, había mensajes encriptados en la geografía bonaerense tras la elección pues Cambiemos gana en 66 municipios contra 54 del Frente para la Victoria incluso en los otrora inexpugnables Morón, Tres de Febrero, Lanús y hasta Quilmes, cuna de Aníbal Fernández. Un caso enigmático fue Berisso, cuna del primer peronismo". A eso se suma la sensación de que Cristina brindaba señales ambiguas. Bufano aporta otra mirada: "El peronismo no consideró que, más allá del deterioro del ex jefe de Gabinete, existía un considerable desgaste de la gestión en la Provincia. Inseguridad, planes sociales dudosos, viviendas otorgadas y nunca construidas, hospitales sin médicos, etc. Scioli y Fernández fueron los peores candidatos elegidos por la entonces Presidenta de la Nación. Pero, además, consideremos que el peronismo gobernó Buenos Aires durante 28 años ininterrumpidos sin resolver los principales problemas de sus habitantes. En algún momento iba a ser castigado".

Artemio López ve un panorama similar a posteriori de la derrota, con algún elemento esperanzador para el futuro K. Para él: "El FpV reaccionó de manera heterogénea. Algunos a nivel nacional y provincial asumiendo correctamente el lugar de oposición que les asignó el voto popular y otros de manera impropia, constituyendo un paraoficialismo sin ningún futuro político electoral posible, pero con un presente muy florido en varias dimensiones que no viene al caso analizar".

Igual o distinta. Ese 25 de octubre nació, como decíamos más arriba, una estrella. María Eugenia Vidal ganó ese día y es desde ese momento la política con mejor imagen del país. PERFIL le preguntó a sus entrevistados acerca de cuán independiente es su imagen (y algo que parece no estar muy en la consideración de la opinión pública últimamente, su ideología) de la del presidente Macri. Bufano es taxativo: "¿Cuál es la ideología del PRO? Como todo frente que incluye a diferentes partidos conviven en su interior distintas miradas y estrategias políticas. Todavía es temprano para conocer los resultados de este matrimonio político. Podemos ver, a la luz de estos diez meses de gestión, que María Eugenia tiene una gran capacidad de forjar alianzas, se mueve muy hábilmente y no les teme a los astutos barones del Conurbano, no comete los deslices verbales del Presidente, no proviene de una familia empresaria y por lo tanto se mueve como pez en el agua en los recorridos barriales. Es una inteligente política de barrio y su comunicación con la gente mucho más espontánea. A Macri se le nota su escasa experiencia en ese aspecto, producto de su origen de clase. Salvo que cometa algún error muy grave, el futuro político de María Eugenia trasciende las fronteras de la Provincia para aspirar a destinos mucho más trascendentes".

López cree que "Sí hay un estilo distinto obviamente, no podría ser de otra manera, el de Macri es más nítido y está claramente muy por delante del estilo Vidal, que acompaña con más o menos fortuna, según la circunstancia. Se observa ya que Vidal replica en alguna medida el modelo Scioli de surfear los problemas de gestión con sobreactuación de medios al tiempo que a veces en sordina, otras abiertamente, deslinda responsabilidades de gestión específicas sobre el gobierno central. Sí, Macri y Vidal tienen la misma ideología: reiniciar el tercer ciclo de neoliberalismo en el país, bajar salarios, endeudar y reprimarizar la estructura productiva nacional desandando todo lo hecho en 12 años de gestión popular democrática con Néstor y Cristina al frente del Ejecutivo Nacional". Mora y Araujo desde una mirada distinta llega a una conclusión similar. "Diría que piensan igual, pero se mueven con estilos distintos. Los dos son sinceros: se muestran como son. Pero son distintos. Ella despliega una sencillez, una humanidad, que cala hondo en la gente. El es un 'hijo del poder', y lo lleva muy bien; pero por eso mismo moviliza menos la emocionalidad del otro, aunque también puede ser creíble".

De Angelis ve una similitud de estilo que llega más lejos: "Vidal parece mucho más consciente de las necesidades de negociar con parte del sistema político para enfrentarse a las mafias policiales y el entramado narco que está capilarmente instalado en la Provincia, aprovechándose de los sectores más humildes. Esa batalla la pone necesariamente en otra dimensión que Macri, que construye en base a los sostenes del establishment empresarial, con un gobierno basado en CEOs y de la tecnocracia de las ONG (de la cual fue originaria Vidal). Vidal sigue en el imaginario (y los propagandísticos) "caminando la Provincia", y si se me permite la comparación se acerca más a la estrategia del Papa cuando pide "recen por mí".

Recen por ella. Martín Becerra teorizó sobre esta cuestión ideológico/comunicacional. Habló de "populismo gentista" para referirse al PRO. "Soy consciente de que la noción 'populismo' es polisémica y no pretendo sino animar la discusión sobre algunos de sus aspectos –dice–. Uno de sus rasgos, que aprovecho para aludir al discurso del macrismo, es la visión de las mediaciones institucionales como obstáculos que entorpecen la comunicación entre gobernante y gobernados. No hablo, claro, sólo de institucionalidad estatal (el Congreso de la Nación, por ejemplo) sino también de mediaciones sociales como la de los medios y periodistas tradicionales. En este sentido, el macrismo expresa otro rasgo populista que consiste en la pretensión de representar al todo –"la gente"– y a la vez confrontar con una parte de ese todo que expresa un momento previo que no logra comprender los cambios necesarios en el presente (las instituciones) y que por consiguiente debe ser impugnado. El macrismo –a pesar de lo que algunos de sus partidarios reclamaban– no representa la reposición de una institucionalidad republicana prístina. Por eso la designación de "populismo gentista". A diferencia del kirchnerismo que plebiscitaba su gobierno en plazas y actos, el macrismo se asemeja a un populismo 2.0 que plebiscita su gestión en las redes sociales, tanto analógicas (los "timbreos") como digitales (Facebook, Snapchat).

Becerra también ve una conexión con Francisco. "Es prematuro, creo, definir la ideología de la gobernadora Vidal por su hasta ahora relativamente corta carrera política, pero su estilo y comportamiento, además de su gestión, se diferencian de los de Macri y de otros líderes del PRO. Si tuviera que construir un denominador de Vidal en sus casi 11 meses de gestión, diría que se inscribe en la perspectiva del socialcristianismo. Es austera, conservadora, popular y pragmática. En estos aspectos, Vidal comulga con el papa Francisco de modo más directo y franco que el presidente Macri".

Para la semióloga Silvia Ramírez Gelbes "Las similitudes pueden darse sobre todo en relación con la ideología y el contenido. Pero los modos de decir de Vidal y de Macri, creo, difieren bastante. En primer lugar, yo relacionaría los estudios que hicieron una y otro con sus 'habilidades' discursivas. Mientras MEV es politóloga, MM es ingeniero. Con eso quiero decir que ella tiene una gimnasia evidente en la producción de argumentaciones, algo que parece resultarle esquivo a Macri". Y aporta algo más en cuanto a la visión política: "En esa misma línea –dice Ramírez Gelbes–, ella tiene una autonomía discursiva para enfrentar a la audiencia que pareciera ajena para MM, quien da la impresión de estar repitiendo un guión aprendido cuando habla de temas políticos. Es más, parece que él se siente más cómodo hablando de cuestiones domésticas que de asuntos públicos. A ella no parece incomodarle tener que hablar de lo público".

Para Luciano Elizalde, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral: "El componente clave y diferencial de Vidal, por lo menos por ahora, es que sus apariciones son creíbles ya que logra el 'compromiso emocional' perfecto en cada situación. Desde el punto de vista de la psicología social del discurso, logra un 'posicionamiento' único en cada situación y conversación en tanto, el 'personaje' o la persona pública que ha ido creando no se impone a cada una de las situaciones diferentes, sino que su identidad se va transformando de manera muy plástica en cada situación. Esta habilidad de adaptación sin perder, al mismo tiempo, credibilidad, la logra gracias a ciertos rasgos de comunicación verbal y no verbal".

Cuestión de códigos. Elizalde señala algunos elementos a tener en cuenta. Cuestiones que sólo en apariencia son formales: "Una expresión del rostro que combina una sonrisa muy natural, que se percibe como 'no forzada', que la deja expuesta ante los demás.Tono y volumen de voz: no es ni agudo (Margarita) ni grave (Cristina); nunca sube el volumen de voz, tiende a bajarlo, lo que demuestra tranquilidad y paciencia".

Para él, hay un punto en el que la estética se hace, casi, una ética: "Estéticamente, puede ser por momentos una mujer bella, pero en otros momentos no se percibe como por fuera del canon estético de la belleza femenina actual. Esto permite que no aburra ni sea un rostro repetitivo ante la mirada de cualquiera. Por otro lado, no ha desarrollado una estética con estridencias ni con rasgos espectaculares, aunque ha mejorado su estilo en la vestimenta y en los accesorios que utiliza".

Ni muy arriba ni muy abajo. Para Elizalde: "Desde la perspectiva de la enunciación, la imagen que proyecta no intenta nunca pasarse de viva, pero tampoco se hace la 'tonta'. No habla para la política, habla para la gente siempre. Su lenguaje es llano, casi sin contenido técnico ni político, como para ser comprendido por cualquiera sin conocimientos técnicos y políticos.  La imagen discursiva que proyecta del enunciatario –de su audiencia modelo– es muy efectiva porque su lenguaje es llano, sin contenidos especializados, también puede por momentos dar muestras de conocer aspectos técnicos como políticos, y esto quiere decir que comprende cuál es su oficio". 

Y finalmente analiza el componente psicológico: "La posición psicológica que toma en las entrevistas en los medios es la de alguien que genuinamente responde las preguntas que le hacen, sin agresiones, pero tampoco sin rehuir a las respuestas contundentes. En el espacio psicosocial, MEV se 'ubica' en relación con la gente, 'cerca-igual'. Mientras que Cristina y Margarita varían entre el 'cerca-arriba' (sus discursos son mucho más desiguales en relación con la gente) y 'lejos-arriba' o 'lejos-igual', en la medida en que sus actitudes y discursos son técnicos y políticos. MEV nunca es agresiva, ni altiva ni antipática, nunca maltrata a su interlocutor, lo cual la presenta como una conversadora perfecta. No trata de imponerse ni de tener la razón por medio del destrato o de la ironía".

Pero, ¿fue Heidi la que le ganó a Aníbal? Martín Becerra opina que: "Sí, es probable que fuera una ventaja, pero por algo que el estilo sarcástico propio de Aníbal Fernández, hipnotizado por el efecto socarrón y por la celebración festiva de la propia tropa, no logró advertir: frente a su candidatura, Vidal era una imagen cándida bastante verosímil. Es decir, esa comparación resultó un búmeran", opina.
Silvia Ramírez Gelbes vuelve sobre los errores del FpV: "Si Macri ganó (cabe preguntarse si no es que su adversario perdió), no creo que sea por cómo habla. Lo eligieron porque representó un cambio".